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SANEANDO LA ADMINSITRACIÓN LOCAL DE LOS TERRITORIOS DEL MUNDO

29 de diciembre de 20190

¿Cuál es la finalidad de un partido político?

Inicialmente, los partidos políticos nacieron como organizaciones que cumplen con la representación de la población. Su función era integrar los intereses de la sociedad a la dinámica de la acción parlamentaria y legislativa, sin embargo, en vez de atender a sus ciudadanos y sus necesidades, los gobiernos obedecen los designios de los organismos internacionales. Además sirven a los intereses de las grandes corporaciones, de manera que la necesidad vital de hombres y mujeres pasa a un segundo plano. Excepto en el caso de la Agenda Ciudadana Municipal Transformadora que existe justamente para evitar una acción de gobierno que actúa de espaldas a los seres humanos que habitan el territorio.

A diferencia de los sindicatos que, teóricamente, también existen para atender, en este caso, a los ciudadanos en su condición de empleados del mundo laboral, los partidos políticos tienen la particularidad de participar en las elecciones, momento en que presentan al pueblo su programa de gobierno. Sin embargo, ni los temas que se tratan son todos los que caracterizan la vida del mundo, ni tampoco se cumplen las prioridades marcadas para su desarrollo, una vez se toma posesión del cargo público. Todo resulta pantomima y fraude, hipocresía y ciencia ficción.

Una «agenda» que nace de la asamblea ciudadana libertaria obedece a la necesidad vital de los habitantes del municipio. Un grupo de ciudadanos comprometidos con los principios humanistas aprendidos en las escuelas alternativas solidarias, logra que la transformación de la realidad sea una posibilidad. Una posibilidad que además puede seguirse transparentemente desde los juicios populares soberanos, garantizando así dos premisas fundamentales: la ética y la virtud en la gestión pública. Una administración local centrada en la armonía convivencial. Por lo que el acimut comunal, es la única formación política enfocada en facilitar el mundo saludable y pacífico, cuya cooperación se basa en los dones naturales y los talentos particulares de los habitantes. En la ley natural, en vez de la ficción jurídica.

La naturaleza de la política es el arte de hacer posible aquello que es necesario, así lo definió 25 años atrás su fundador (aldo) cuando ocupó un cargo público. Cuando creó la figura del «defensor del ciudadano» lo hizo para prevenir el abuso de poder desde la administración que regula las relaciones e interacciones del espacio vital que ocupan los hombres y las mujeres en el municipio. Es importante señalar que el ciberespacio y la red de la Internet, jamás han constituido un espacio vital. Nunca podrá considerarse lo virtual como algo natural, dado que se trata de un artificio que habla de algoritmos y ondas electromagnéticas wifis y antenas.

Por consiguiente, es tiempo de abrir los ojos a la verdad y comprender que un partido político es ¡mucho más! que un grupo político identificado por una etiqueta oficial que se presenta a las elecciones. Nunca fue únicamente el sufragio, tanto como el proceso mediático del circo, lo que luego se ha convertido en cuatro años de una dictadura encubierta. Nótese que lo distintivo del partido «de derechas» o «de izquierdas» al final, resulta que ambos realizan las acciones que dictan sus amos. Las grandes siglas de los partidos tradicionales ya no son el reflejo de la verdadera política, ni tampoco el símbolo del ejercicio de la democracia. Quienes financian a las fuerzas políticas y sus campañas, reciben después sus favores, porque se han convertido en los propietarios de los candidatos electos situados en las posiciones de poder. Ciudadanos que pertenecen a una organización de culto al líder, cuya acción constante viene marcada por la disciplina del voto. Entonces, si no existe la democracia interna en las filas de los grandes partidos, ¿qué sistema es este?

La mayoría de la ciudadanía planetaria evita entender sobre política, sin darse cuenta que en la vida, todo está afectado por la política que organiza el mundo en la Tierra. Por lo que además de un llamamiento a los líderes naturales, el acimut comunal prepara y estimula la participación de los jóvenes, renovando el ambiente corrupto, y, saneando la administración local del municipio que rige la vida del lugar. Porque las soluciones para los jóvenes son decisiones de los jóvenes y, sin embargo, han sido siempre excluidos. Excepto en el caso de la Agenda Ciudadana Municipal Transformadora, cuya característica fundamental es «sabia nueva» en el consistorio el cabildo el ayuntamiento.

El elemento distintivo del acimut comunal es la sociedad civil. Hombres y mujeres que participan sin restricción, haciendo valer su opinión. Lo singular del movimiento de innovación social es la devolución de la soberanía al pueblo, para que sus representantes atiendan sus necesidades, sin ser esclavos cómplices de los órganos externos al municipio. Representantes que son los mismos miembros del pueblo que no rinden culto a nadie más que a su propio latido interno. Por lo tanto, cada elección parte del libre albedrío.

La actividad clave de los partidos políticos de grandes siglas y presencia mediática es la participación en elecciones competitivas con el fin de que sus candidatos accedan a los cargos políticos representativos, y, ahí termina la relación con el pueblo. No vuelven a mirarlos hasta pasados los cuatro años, entretenidos en los complots de altos vuelos y las cuotas de poder, enredados en una ambición desmedida de codicia materialista sin parangón. Los hombres y las mueres no cuenta, no les interesan, no les importan nada, a menos que ayuden a conseguir sus objetivos mezquinos que niegan la prioridad de la política: servir al bien común.

Uno de los principales elementos de los partidos es la búsqueda del apoyo popular, pero más importante es el apoyo económico para financiar la campaña y posterior mantenimiento de la maquinaria que se pone en marcha para servir a las corporaciones-estado y los foros internacionales que señalan las líneas de acción a seguir. Por lo tanto, la campaña y el sufragio es lo que define el antes y el después, para pasar a la dictocracia de cuatro años vigilando y controlando a los ciudadanos, pervirtiéndose y embruteciendo al país con cultura subvencionada, mancillando la salud general, diezmando la humanidad de la población mientras las cuentas de gastos y los viajes y demás privilegios cubren su vanidad e irresponsabilidad, señalando la negligencia de la mayoría de políticos de hoy. Por tal motivo el fundador del acimut comunal prefiere que lo llamen ¡chamán!

Ser «chamán» significa una responsabilidad social enorme, pero sobre todo, un compromiso con la dinámica de la espiritualidad creativa de aplicación práctica. La evolución altruista que protagoniza el acimut comunal no tiene precedentes en la historia contemporánea. Se remonta a las épocas de las tribus nativas que mantenían la conexión con la Tierra. La vida natural es la conexión con la ley natural y la vibración de la energía. Pero hablar de simbiosis de almas, no es común entre los políticos de la vieja guardia. Únicamente la política vanguardista menciona la verdad y el amor que promueve la sinergia ¡el aunar esfuerzos! La consciencia de unidad y la fraternidad fluyendo en la localidad. Así surge espléndida la nueva generación de políticos-chamanes que humanizan la autoridad, recuperando la pureza de la democracia desde la inocencia, la honestidad, la valentía, la autenticidad y, sobre todo, la autonomía de la soberanía legitimada. En el acimut comunal hablamos de la responsabilidad individual. Tanto como de la responsabilidad colectiva que favorece la excelencia humana gracias a la voluntad consciente ¡libre albedrío!

En la primavera del año 2023 se celebran elecciones en España. Pero no serán «otras elecciones más» dado que lo vivido desde marzo 2020 ha demostrado qué fácil es imponer la ley marcial violando impunemente todos los derechos fundamentales de los seres humanos. Urge abrir el paraguas jurídico para protegernos de la lluvia ácida que desbarata la humanidad de las ciudades y los campos y las playas. El procesos electoral al que nos dirigimos es en realidad un momento histórico, mucho mayor que el primer evento después de la época de Francisco Franco. Mediante la presentación de candidatos de la sociedad ajenos a los aparatos políticos tradicionales, la agenda ciudadana nace para transgredir al sistema que no funciona para el pueblo, dado que esa clase de mecanismos arbitrario de grandes siglas, únicamente sirve a los que están en la cúspide de la pirámide jerárquica.

Es curioso que algo tan simple como «democracia» que bien puede traducirse a la definición sencilla «Democracia significa una mayoría que impone su criterio sobre la minoría,» sin embargo, desde hace décadas, resulta que es el 1% de la población mundial quien está definiendo la vida del resto, así como el destino de la humanidad. La élite marca el ritmo. Pero ahora que los hombres y las mujeres han despertado y tomado consciencia, negándose a seguir bailando al son de la depravación del globalismo totalitario, el sufragio se traduce a una oportunidad. Los comicios de las elecciones municipales darán un resultado inesperado y sorprendente si la población comprende la urgencia de ¡salvarnos! Defender la integridad física e intelectual y espiritual ¡es una opción! Una decisión intransferible que está en la intimidad de cada uno.

Tú puedes ser candidato. Puedes encabezar la lista o simplemente participar en ella. Puedes apoyar a los miembros de la lista públicamente o silenciosamente, el día de la votación. Es vital entender que si no es ahora.. ya nada se podrá hacer después. Si no lo hacemos cada uno de nosotros, ¿vamos a seguir dejando nuestra vida en manos de los demás?

JÓVENES TOMANDO LAS POSICIONES DE PODER EN LA SOCIEDAD

Si lo que define a los partidos políticos es la presentación de candidatos a cargos públicos y su participación en las elecciones.. ¿qué pasa con la acción de gobierno?

El acimut comunal es un tercio de «fuerza política» y tres partes de acción directa impulsada desde la comunidad. Este detalle define la diferencia abismal al respecto de cualquier otra formación política. Es legítimo que los habitantes del territorio aspiren a estar presentes en las mesas de negociación donde se define el futuro del municipio.

Más allá de la competencia electoral, el acimut comunal se esfuerza en consolidar un ambiente y una dinámica que ensalza la soberanía individual, al tiempo que establece un esquema ágil y flexible para que las cuestiones que atañen a los hombres y las mujeres del lugar no pasen a una lista de temas pendientes que nunca se revisa al priorizar lo que dicta el decreto oficial del gobierno central. Hoy, en las comunidades naranja, lo primero es la necesidad vital. Lo segundo es el afecto y el respeto que genera la empatía para la fraternidad. El amor es una potencia que crea, pero es la «hermandad» con los vecinos lo que mantiene en funcionamiento la actividad caracterizada por la sensibilidad de una potencia sin igual.

La actividad que reclaman los jóvenes es la oportunidad. El principio que defiende el acimut comunal es la igualdad de oportunidad para todos. Hablamos de equidad e imparcialidad, sin restricción ninguna. Ya hemos visto lo que los mayores hacen con las nuevas generaciones. Es tiempo de pasar la batuta a los que están en la flor de la vida para que diseñen un mundo diferente que, por cierto: no puede pasar por la adicción a la tecnología. Hay que desmarcarse de la dictadura digital. Hay que aprovechar los avances para la democracia directa en aquellas cuestiones locales que requieren de un referéndum municipal.

El acimut comunal es una manera de ser y estar que vive al margen de la política vieja y obsoleta. Puede haber una organización formal, de carácter estable y permanente (comunidad naranja), sin que por fuerza deba existir una presencia como fuerza política en el congreso o el senado. La cuestión es el palpitar unánime de los principios humanistas en el territorio que habitamos. La evolución altruista mostrando la excelencia humana para garantizar la armonía convivencial. No se necesitan los estatutos de un partido político para sentir así, desempeñándonos desde la ley natural.

Los dones naturales del ser humano, tanto como sus talentos particulares, son lo que realmente está territorialmente extendido en un determinado lugar, al margen de quien gobierne. Un programa electoral con sus objetivos detallados ¡nunca sirve! si al pueblo se le priva de poder corregir y modificar su contenido, según vayan dándose las circunstancias para acondicionarlo a la realidad. Este es el punto de quiebre con el sistema que ha regido la vida del mundo hasta la fecha. Se trata de recuperar «lo comunal» que funcionó bien en la etapa de la edad media antes del señorío y el feudalismo.

Alcanzar el bienestar común debería ser la premisa de cualquier grupo político, independientemente de su color e ideología. Sin embargo, en ambos casos, definidos por los períodos regidos por las dos grandes fuerzas clásicas, a pesar de su alternancia en el gobierno, el pueblo en general ha sido siempre el perjudicado. Es a los ciudadanos a quienes se ha dañado para que sufran la vida miserable. Porque la verdad es que si sólo se persigue el bienestar «de los propios» entonces, ambas tendencias ¡son un error! Mientras se discrimine al hermano siempre habrá conflictos y guerra en el mundo.

Por consiguiente, alcanzar los mínimos que pueden parecer abstractos para las grandes siglas tradicionales, resulta que el apoyo mutuo y la ayuda recíproca y la cooperación solidaria, son siempre mejor opción que la competición y la mentira y la codicia y la violencia que se da con las políticas de la vieja guardia. El propósito de alcanzar la practica constante de los principios humanistas, jamás tiene esa condición de «derecha» o «izquierda» o «conservador» o «liberal» o «demócrata» o «republicano».. todo eso es debate estéril que se distancia de la esencia del asunto político, que nunca es solamente legislar.. es.. ¡el arte de hacer posible aquello que es necesario! Pero sólo los afectados, es decir, el pueblo llano, es quien sabe de la necesidad real. No puede venir la iniciativa desde una estructura artificial que mira hacia otro lado. Tampoco de la ecuación de una gigantesca computadora que opera con los datos insertados sin capacidad para intuir o diferenciar la verdad.

Por lo tanto, queda claro que en el acimut comunal prevalece la alegría que se comparte, dada la coincidencia de los principios humanistas y el propósito general: la visión del mundo saludable, pacífico, solidario.. la misión íntegra y multitudinaria de la armonía convivencial. Ejercer el poder político ¡sí! Claro que sí, pero compartido con la base que se forma en las escuelas alternativas solidarias y se expresa en las asambleas ciudadanas libertarias y se mejora desde los juicios populares soberanos. Nunca nos conformamos con tan sólo influir en el proceso de toma de decisiones. Somos parte integrante de la propuesta de los temas. Conformamos las conclusiones que derivan en la elección final y definitiva.

Las comunidades naranja son el lugar donde todo comienza. Es la unión y reunión de inquietudes, emergiendo la totalidad del habitante que se proyecta, para que su potencialidad innata se despliegue y trascienda en la sociedad. Subrayamos que el acimut comunal es toda asociación voluntaria perdurable en el tiempo. Asociación libre de seres humanos sensibles comprometidos con el devenir de su localidad. Reducirlo al programa electoral es una majestuosa equivocación. Canalizamos proyectos y campañas concretas en áreas determinadas que expanden el sentir popular. Pero son diferentes en cada municipio, porque cada lugar dispone de una concreta coyuntura y una idiosincrasia singular que lo caracteriza. Determinados intereses sectoriales, nunca pueden ser los mismos en otro territorio, pero sí lo son los principios humanistas y los dones: la vida, la consciencia, la voluntad. Hay belleza y sabiduría innata en cada ser humano, dejemos que fluya libremente.

La existencia temporal o efímera de una comunidad naranja depende del grado de compromiso y capacidades de cada miembro. Es requisito imprescindible el diálogo íntimo, la sinceridad con uno mismo, pero sobre todo, la confianza. Seremos intrépidos y audaces si consideramos serlo, en vez de acariciar el miedo, ajenos al qué dirán o pensarán los demás. Lo único que importa es cómo nos sentimos, y que si sentimos la llamada a ser nuestra mejor versión, exista un esquema viable desde el que podamos impulsarnos. Esto es precisamente el acimut comuna: un trampolín para brincar y lograr zambullirnos en la profundidad de nuestro ser, tanto como una catapulta que nos proyecta para trascender. En ambos casos se trata de expandir la energía vital del ser humano, ya sea hacia adentro o hacia afuera, pero siempre evitando una maligna influencia externa, hechizo o timo.

El «programa de gobierno» de la agenda ciudadana municipal transformadora es el palpitar de cada uno de los habitantes del territorio. El debate rico y plural es lo que nos caracteriza. Lo singular del caso es que nadie tiene la razón, y, ¡todos la tienen! Hay que probar cosas nuevas, romper con la monotonía del pasado y la rutina aburrida que ha proporcionado este resultado. Reciclar el sistema es un acto de responsabilidad. Para corregir las fallas y los errores, no hay que luchar o rebelarse. Tampoco emprender ninguna revolución armada. Basta con centrarse en lo que sentimos que es lo adecuado y «humanamente apropiado» para desempeñarnos en este sentido ¡a plenitud de facultades!

¿Cuál es la función principal de los partidos políticos?

Los partidos mayoritarios se han venido alternando para estructurar el orden social, pero curiosamente, da igual cuál de ellos está en el gobierno, dado que la directriz ajena al país es la que se impone a los ciudadanos y, este detalle viola el proceso democrático y el propósito mismo de la política genuina, por consiguiente, el acimut comunal surge de una necesidad real y trascendente en la sociedad moderna. Pues hay que poner freno a la farsa y el fraude, recuperando el control de la vida ciudadana a través de legítimos representantes que atienden la voz popular, sobre todo, porque ellos y ellas son esa misma «voz del pueblo» y, así es como saneamos la administración pública de nuestra localidad.

La agenda ciudadana municipal transformara existe para transmitir a la comunidad la voz pública de su sentir, comunicando los resultados de las demandas encauzadas por las asambleas ciudadanas libertarias. Por consiguiente, nunca se trata del «poder político”. Se trata del alma ciudadana que se expresa en la gestión de lo local ¡localítica! Es una señal inequívoca de auténtico palpitar vital. ¡Sí! Los políticos-chamanes, es decir, los ciudadanos divergentes que se salen por la tangente para vibrar en sociedad, somos el puente entre la comunidad del territorio y la alcaldía que rige la vida del municipio.

El acimut comunal intermedia entre la sociedad y el sistema político del gobierno central, mediante la administración local que prioriza a los habitantes, en vez de cualquier otro elemento estructural o institucional que no sean los seres humanos del lugar. Proporcionamos el control público del poder político que propicia los principios humanistas y asegura en la gestión pública la ética y la virtud humana. La influencia en los hombres y las mujeres del lugar es favorable, puesto que de las decisiones públicas vienen impulsadas desde la necesidad e inquietud popular, y, nunca bajo malabarismos propios de la ingeniería social del gobierno central para satisfacer a los foros internacionales privados.

Los tres ejes del acimut comunal (escuelas alternativas solidarias, asamblea ciudadana libertaria, juicio popular soberano) funcionan como una cooperativa cuya premisa es el debate y la unanimidad. Así damos paso a la formación de nuevas prácticas que tienen como finalidad el humanizar la autoridad para evitar el abuso de poder. La sensibilidad y la compasión, antes que la tiranía y la amenaza de castigo. Los seres humanos sabemos de manera intrínseca muchas cosas que no hacen falta ser estudiadas. Cualquiera puede pelear si se le enseña a odiar. Es mucho mejor enseñar a amar de manera incondicional, así el respeto deviene la paz natural.

La agenda ciudadana municipal transformadora (ACIMUT) coopera en la integración cotidiana de los dones y talentos, legitimando la excelencia humana y la evolución altruista, porque los principios humanistas se retroalimentan, se contagian, se disfrutan, y, por ende, entonces el sistema que rige la vida del territorio mejora sustancialmente. Cuando se canalizan las protestas y reclamos que se convierten en propuestas constructivas y soluciones viables, la administración local del acimut comunal surte efecto, y, el viejo sistema se recicla, se renueva, se corrige ¡mejora! Nótese que se menciona la palabra MEJORA y no «cambio». Un cambio puede ser a peor. La promesa de «un cambio» nunca equivale a un avance seguro y gratificante. Pero el compromiso de la excelencia es la propuesta de la mejora constante, tanto como ¡la plenitud!

Las grandes organizaciones políticas de las clásicas siglas se destacan por su compuerta de entrada y el «apadrinamiento» que pone una lupa sobre el afiliado que ingresa. Los dos partidos tradicionales mantienen la compuerta de acceso a sus filas a través del riguroso “control de entrada” que filtra y separa a los obedientes de los que tienen ideas propias. Los temas «de partido» están regidos por consignas concretas que ha marcado el líder o presidente. Nunca son resultado del debate rico y plural, puesto que el líder es títere. Otra pieza más del engranaje del teatro que hoy está en llamas. Son movidos por los hilos superiores cuyo objetivo es eliminar la democracia y la justicia y los países.

El mensaje de cualquier político «de la vieja guardia» está amañado o envenenado. El mensaje de los chamanes de la política vanguardista parte de la inocencia, que no he dicho ingenuidad. Parten de la pureza, de la ausencia de resignación a un acontecer programado. Es la ráfaga de viento fresco que renueva el existir colectivo que tanta falta hace en nuestra época. Si las nuevas generaciones que nada tienen que ver con la política de antaño ¡se incorporan! Si participan de la actividad que dota a su deambular por el mundo de la oportunidad de ser completamente ellos y ellas, entonces el desafío de hoy se convierte en una aventura apasionante ¡una fiesta!

Involucrar a la sociedad significa darle la oportunidad de ingresar en una esquema que les permite expresarse y comunicar sus necesidades existenciales, defendiendo sus ideas y convicciones, protegiendo su integridad física intelectual y espiritual, además de la vida de sus seres queridos, incluidos los indefensos niños sin capacidad todavía para razonar. La dignidad y la libertad son cuestiones prioritarias en el acimut comunal.

El esquema propuesto es francamente «funcional» porque la proclama (DUT) Declaración Universal Territorial, deja muy claro el posicionamiento individual del ser humano que se legitima a sí mismo como soberano de su libre albedrío. La única Ley que debe regir en la Tierra es esta: nunca jamás, bajo ningún concepto, herir lastimar dañar intencionadamente o perjudicar a un ser vivo. Las llamadas «leyes» son en realidad normas y regulaciones que deben ser guías de orientación y referencias que, en cada territorito municipal, debe ser ratificadas por sus habitantes, antes de obligar a la población a su cumplimiento.

En nuestra civilización hay graves discrepancias que generan conflicto social por motivos como la clonación y la manipulación genética, por ejemplo, pero rara vez se ven estos asuntos en los programas electorales de los grandes partidos. ¿Tiene sentido que un país pida dinero a un organismo externo a su territorio y, obligue a sus ciudadanos a pagar el interés, en vez de.. simplemente crear el dinero dentro de sus propias fronteras?

El acimut comunal actúa como agente de la gestión, pero la resolución del conflicto, siempre se resuelve -en lo local- de la mano de los afectados y protagonistas del evento. A esto lo denominamos LOCALÍTICA. Debatimos diferentes opciones, funcionando como un único instrumento musical capaz de crear una melodía preciosa. Al final, la articulación de cualquier decisión a implantarse en el territorio, debe ser aceptada y aplaudida de parte de los que habitan en el lugar. Resignarse ante una imposición que suele venir con amenaza de castigo es sinónimo de humillación. Conformarse ante la coacción es igual a esclavitud. Obedecer por miedo es degradante. Obedecer por la fuerza de la presión del proceso coercitivo que insiste y persiste ¡obedecer!.. es infame soez despreciable inmoral. Atenta contra la libertad del ser humano. Aceptar, sin el espíritu crítico encendido, sin argumentación ni debate ¡es indigno!

ALTERNATIVA DE LA HERRAMIENTA ÚTIL PARA LOS SERES HUMANOS

Los seres humanos y las personas, ¿significa lo mismo? El ser consciente de su humanidad, que se desempeña desde la humanidad de su ser, es aquel que comprende su energía vital y la ley natural. Otra cosa muy distinta son las personas que utilizan máscaras como el ego para esconder su potencialidad, vestidos de vanidad o arrogancia materialista que anula su espíritu. Sin embargo, ambos son habitantes de la Tierra. Los dos con capacidad para emitir el voto electoral.

Dispone el acimut comunal de la responsabilidad de representar los intereses de toda la comunidad. No es como el gran partido de siglas brillantes y presencia mediática que se enfoca en sus partidarios mientras maquilla las intenciones verdaderas, porque es a sus mismos afiliados a quienes traicionan las organizaciones políticas de hoy por la servidumbre al globalismo liderado por la presencia de corporaciones-estado.

Después de varias décadas, a nadie pasa desapercibido el hecho de que los partidos tradicionales actúan concertadamente en la lucha competitiva por acumular más y más poder con cada nueva legislatura, sin importarle el destino de la población. Mientras el acimut comunal se enfoca en las funciones de cubrir la necesidad de la comunidad, los demás grupos políticos de la vieja guardia están inmersos en funciones institucionales que vigilan y controlan, para someter y dominar a la ciudadanía. Así de simple es la diferencia entre la alternativa del ACIMUT como herramienta de gran utilidad en la administración local del territorio para los seres humanos que anhelan una vida a plenitud de facultades.

Se trata de facilitar los aprendizajes para la mejora social, articulando los mecanismos que canalizan la necesidad y el interés que se expresa libremente en la opinión pública de la asamblea ciudadana libertaria. Ninguna otra formación política había planteado algo así, secundado por una parte inicial que es la facilidad de la experiencia directa que descubre dones y talentos, así como la parte que determina el avance de la mejora, mediante el juicio constante para la supervisión de los principios humanistas. Es integral ¡holístico!

Este proceder, en nada se le parece a la sistemática reclutación de afiliados obedientes que simpatizan con los postulados del líder de la organización política a la que se le rinde pleitesía como súbditos obedientes por la obligación de los estatutos internos. Las élites dirigentes del partido, seleccionan a los soldados institucionales que como autómatas predecibles y obedientes ejecutan la disciplina diseñada por el partido. Los candidatos que se presentarán a las elecciones en sus provincias y municipios, son designados, manipulados, instruidos. Prefabricados para ocupar los cargos públicos de una forma determinada. Los puestos de poder se designan por el grado de lealtad al partido, nunca en función de las capacidades del individuo.

El partido, igual que un Gran hermano, afecta el comportamiento de ministros y alcaldes, a los que transmite por conducto interno partidista, la valija de los concretos valores y las pautas de comportamiento que estructuran la identidad del territorio bajo el influjo de la directriz. Es una política que a su vez, es el resultado de los foros internacionales que se reúnen en la sombra fuera del organigrama. Esto ha venido sucediendo desde la segunda mitad de los años setenta en España, pero se ha acentuado en los últimos veinte años en todo el mundo.

Canalizar las opciones de la ciudadanía en el procedimiento electoral.. ¡se ha convertido en una burla! Un insulto supremo a los ciudadanos. Canalizar la pluralidad de las inquietudes de la sociedad.. ¡sólo puedo darse en el acimut comunal! Únicamente el pueblo que conoce sus necesidades y participa de la representación en la administración local, sabrá cómo gestionar los intereses reales. No es ningún chiste. Los seres humanos somos mucho más de lo que nos han contado en los colegios y las universidades. Nosotros servimos para muchas más cosas de las que muestran las administraciones públicas y los colegios profesionales.

Realizar actividades de sensibilización que promueven ejemplos que se contagian. Campañas para la elaboración de manifiestos que reúnen el sentir popular. Difundir las opciones de proyectos de carácter social, tanto como la oportunidad de implicarse en las tareas de voluntariado que los hacen posibles, enmarcando la vocación y el servicio social. Participar durante el escrutinio de la jornada electoral, será fundamental para garantizar el control de las votaciones. El resultado debe ser público y transparente. Igual que la acción de gestión pública que definirá sustancialmente la nueva etapa del territorio.

Así dará comienzo la Era asombrosa para nuestra especie. Concretar las demandas e intereses de cada territorio, fragmenta la uniformidad que el globalismo totalitario requiere para implantar su tiranía. Si cada territorio se transforma según su identidad y autenticidad, entonces el régimen perverso no podrá controlar lo siniestro de su objetivo. Un objetivo situado en la dictadura digital, que fácilmente impone el destino a la ciudadanía planetaria. Aquí está la posibilidad de interrumpirlo. Existe en cada uno de los territorios del mundo, en la gestión pública de la administración local que se expresa don dignidad y libertad, pronunciándose con legítima autonomía. La soberanía esencia en la gestión pública.

Para la segunda mitad del año 2023 en España, las medidas surgidas de las decisiones legislativas de parte de las instituciones centrales.. ¡pasan a un segundo plano!

Es ahora que urge la movilización de la opinión pública, haciendo posible la participación ciudadana desde las redes sociales y las reuniones comunitarias, tertulias donde mencionar cómo recuperar la existencia humana a plenitud de facultades.

Es ahora que nos preparamos para formar y dirigir nuestros esfuerzos en el área que más lo precisa: la alcaldía. Para hacernos con la acción popular en el municipio ¡nosotros! los habitantes del territorio.

Es ahora que multiplicar la participación de aquellos que siempre se han alejado de «lo político» transformará la jornada y los resultados, porque si van a las urnas y se pronuncian.. ¡todo será diferente después!

Es ahora que organizamos actos simples y discretos que sin embargo, sumados a la mayoría, suscriben el latir que resurge vivo en la ciudadanía. Componer «otra clase de parlamento» para tratar los asuntos candentes, es lo que debe estar presente en cada uno de los hombres y las mujeres.. ya sean jóvenes o ancianos. Porque lo que implica esta actitud es una conducta de innovación social. Nadie se arrepiente por ser valiente. Pero cuanto remordimiento doloroso hay en pensar que pudiste hacer la diferencia y no lo hiciste por dejadez y abandono. ¡Atrévete! Tus hijos lo necesitan. Tus nietos lo reclaman en silencio. Los hijos no nacidos quieren un planeta que no sea un prisión permanente.

Integrar método energys en la gestión del territorio es un hallazgo. Significa legitimar la divisa humana como capital social del territorio que actúa desde la independencia, con responsabilidad y alegría, disfrutando de la cosecha. Porque la siembre ha sido realizada desde el amor y la verdad, la dignidad y el libre albedrío que caracteriza a todos los seres humanos por igual. Seamos los protagonistas, que como artistas, confeccionamos el acontecer de obra maestra: la vida que merece disfrutarse.

Luego, moderaremos las posiciones particulares en cada asamblea ciudadana libertaria, para que libre surja nuestra palabra que encuentra altavoz en el ayuntamiento. Pero primero no apartemos la vista del horizonte de la jornada electoral.. hay que alcanzarlo.. situarnos ¡detrás del horizonte!

¿Qué diferencia al acimut comunal de otros agentes sociales?

Los partidos tradicionales, esas típicas siglas promocionadas en radio prensa y televisión, no son las únicas instancias sociales que actúan para el bien común, de hecho, ha quedado claro que su premisa es parcial, puesto que ambos grupos marginan a gran parte de los ciudadanos que no postulan con su ideología. Por lo tanto, obvio que si resumimos el sentir del acimut comunal en la vibración de la energía que despliega los dones naturales, tanto como las habilidades y destrezas de cada ser humano que actúa en base a los principios humanistas, porque parte de la voluntad consciente que como líder natural se vincula a la excelencia humana y la evolución altruista, entonces, se confirma que cualquier hombre y mujer del planeta es bien recibido. Jóvenes y ancianos logran cobijarse bajo el manto protector con una sonrisa de agradecimiento.

Entre las instancias de toma de decisión pública (sistema político) y el resto de la sociedad, no puede haber una separación como existe hoy. Los diversos grupos itinerantes, como las asociaciones gremios sindicatos o iglesias, los grupos de presión mediática o los cámaras empresariales que agrupan industrias sectoriales, incluso los movimientos anti-sistema o los influencers conspiranóicos, también reflejan la opción de representar tendencias y corrientes de opinión e ideales sociales. Sin embargo, lo holístico está en lo comunal. Este sentir «colectivo» de cooperativa que aúna esfuerzos para la simbiosis de las almas, es únicamente propio del acimut comunal. Es el único espacio donde se garantiza la igualdad de oportunidades sin excluir a nadie, sin restricción ni censura ante el ser humano que como entidad indivisible es capaz de pronunciarse y expandirse en sociedad.

En realidad son las necesidades básicas, y no tanto los intereses y preferencias, lo que movilizan las inquietudes de los habitantes de un lugar. La comunidad plantea demandas concretas y apoyos específicos en áreas visibles y medibles que requieren de una inmediata acción. En los procesos de toma de decisión que se integra a los afectados, conseguimos que los protagonistas asuman los acuerdos y cumplan las resoluciones agradecidos y satisfechos por su implicación. Deben hacer lo que ellos y ellas han acordado. Así es muy fácil que las cosas fluyan naturalmente.

Durante muchas décadas las acciones que marcaban el comportamiento del pueblo fueron desarrolladas de manera exclusiva desde los partidos políticos. Sin embargo, en los dos últimos años y medio, en la mayoría de las democracias contemporáneas, los partidos políticos están siendo cuestionados y con razón. Ha disminuido su relevancia por la nula participación en la ejecución de las funciones clásicas de gobierno, puesto que han dejado en manos ajenas el destino de la población, favoreciendo la voz de organismos internacionales y las mañas de élites situadas entre las sombras. Mandan los que están fuera del organigrama democrático, aquellos que no han sido elegidos por la población, y, esto es una falacia. Una incongruencia nefasta.

Las comunidades que se fueron organizando desde antes de marzo 2020 se vieron sorprendidas por la facilidad de manejo del esquema del acimut comunal. Rápidamente surgió una espontánea conexión ventajosa para la intermediación de los asuntos comunes. Se unían los puntos y se establecían otras dinámicas y beneficios que habían sido prohibidos desde el gobierno central. Se hizo caso omiso y se apostó por «lo divergente» y, juntos, nos fuimos saliendo por la tangente admirablemente.

En algunos países latinos se han introducido reformas que permiten que otros grupos a modo de comités cívicos, actúen libremente, postulando ideas independientes. Exactamente esto es el acimut comunal, sólo que más completo y vinculado al sistema que todavía rige las cosas del mundo, para salvaguardar la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Aunque transgredimos el sistema, estamos dentro del mismo sistema, igual que un caballo de Troya. Es la manera de controlar la manipulación de la ficción jurídica que tergiversa la vida natural de los seres humanos.

Las propuestas independientes, igual se presentan como mociones en el pleno del ayuntamiento. Hombres y mujeres sin distinción de estatus y sin ninguna recriminación, participan del diálogo que luego confirma el representante en la administración local. La voz de unos y otros es la misma porque en materia de asuntos elementales, y fundamentales los seres humanos nos ponemos de acuerdo por sentido común y claridad consciencial de manera explícita. Los problemas surgen cuando se imponen temas y asuntos «que no vienen a cuento» y son claras muestras de ultraje institucional.

En conclusión: como organización política ACIMUT (agenda ciudadana municipal transformadora) mantiene el propósito de participar en elecciones para luego ocupar cargos para la gestión pública honesta y valiente. Sin embargo, el acimut comunal existe y ¡vive! con o sin representación en el ayuntamiento, dado que estamos vinculados al territorio, no a la institución o el edificio con las banderas.

¿Queremos que nuestros candidatos accedan a los cargos políticos representativos? Por supuesto que sí. Pero en caso de que el hecho no se de por múltiples circunstancias, ello no elimina la presencia de la comunidad naranja. Igualmente existe el espíritu del acimut comunal. Está vivo mientras hombres y mujeres aspiran al mundo saludable y pacífico y solidario, basado en la plenitud de facultades que proporciona la dignidad y la libertad del ciudadano, es una palabra, la plenitud del ser humano.

Los partidos políticos actúan en el escenario electoral. Unos y otros compiten por la atención y los votos, pero no disponen de los mismos espacios y apoyos, y, por consiguiente, hay unos evidentes privilegios respecto a la política clásica de la vieja guardia que todavía impone su omnipresencia y mantiene copados los medios. Sin embargo, la política vanguardista se arraiga en el imaginario colectivo y los habitantes del lugar corren la voz de unos a otros. Saben que existe «otra manera de ser y estar» en la Tierra. Hay una política basada en la ética y la virtud humana, la cual protagonizamos nosotros.

Este propósito que asumimos como compromiso, que no quieren los partidos tradicionales, y, es.. la humanización de la autoridad. Es el hecho más significativo de nuestra identidad, y, es patrimonio exclusivo del acimut comunal. Lo que nos diferencia de cualquier otra formación política en campaña electoral, es justamente esta característica: diálogo y argumentación, en vez de autoridad arbitraria con el uso de la fuerza.

Nuestro «gobierno institucional» es el autogobierno desde la escuelas alternativas solidarias y las asambleas ciudadanas libertarias, secundadas por el juicio popular soberano que guarda el equilibrio, el cuál forma un «parlamento del pueblo» que nunca antes se había visto en la civilización moderna. La soberanía individual es el punto de partida. La metodología es el esquema funcional de tres ejes, ágil y flexible, que bien puede acomodarse en cualquier rincón del planeta que habitamos los seres humanos.

¿Qué novedad aporta el acimut comunal dentro del sistema mundial?

Aquello de lo que siempre se habló y jamás se cumplió: el pueblo por el pueblo, para el pueblo, con el pueblo. No tiene sentido seguir manteniendo una estructura de gobierno que traiciona a los hombres y las mujeres del mundo.

Los poderes fácticos de tiempos remotos crearon los partidos políticos para encasillar el discurso. Pero sobre todo, para enfrentar a los destinos grupos dividiendo a la sociedad en enfrentamientos ideológicos que los mantienen ocupados, mientras las élites hacen sus negocios con la información privilegiada. Es errónea la afirmación de que fueron los partidos políticos quienes inventaron la democracia. Así se señala para reforzar la teoría de que la democracia moderna es impensable sin la participación de los partidos políticos. En realidad, claro que existe el mundo «de otra manera» sin la autoridad acechando en cada esquina. Actualmente toda comunidad naranja es una posibilidad convivencial alejada de la legislación del gobierno central y sus leyes de aplicación en los tribunales.

El acimut comunal vibra igual, con o sin régimen democrático de los partidos políticos tradicionales. Es sencillo imaginar el esquema con sus tres ejes funcionales sin la necesidad de pasar por el ayuntamiento. Que una solicitud popular sea convertida en moción y aprobada en el pleno del ayuntamiento, sólo sirve para demostrar al sistema mundial la vigencia del acimut comunal, pero a efectos prácticos en el lugar, en el territorio impera el sentir de la comunidad y la vitalidad propia y genuina de la esencia humana.

Hoy en el sistema mundial hay regiones pequeñas gobernadas por familias, y, también hay extensiones de tierra que son regímenes militares que han prohibido los partidos políticos y están gobernados por caciques dictatoriales. Los gobiernos autoritarios apoyados por los ejércitos ¡existen! La élite apoyada por la ingeniería social y secundada por la inteligencia artificial ¡existe! Persisten en su tarea de someter a los usuarios a los que se obliga a utilizar msn código QR y la ID-Digital que los convierte en presas fáciles y terminales IP. Por consiguiente, ¿por qué no va a existir una organización cuya premisa es el amor y la verdad y la bondad del alma humana que ofrece paz y alegría?

Esto es un logro ¡un hallazgo increíble! sabed todos que es posible. Pero sucede primero en el interior de cada uno. Las reglas de convivencia y los procedimientos para el respeto y la cooperación, tienen su punto de partida en la consciencia ciudadana.

Los partidos políticos se llaman PARTIDOS porque existen para partir, dividir, separar, distanciar a la población, evitando la unión fraternal para la gestión pública, que es lo que debiera suceder de manera natural.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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