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Ley Natural Vs. DNI 4.0

12 de agosto de 20210

La ley natural es un sentir impreso en el alma, en la misma Naturaleza. Nunca se trata de un texto escrito. Lo que sí está escrito es la Ley Positiva: el conjunto de leyes que inventan los Estados para organizar la vida del mundo, supuestamente, para que funcione bien. Pero ¡bien! .. ¿para quién? ¿A quién benefician los reglamentos y normativas y protocolos de actuación? ¿Para quienes son las ventajas de los textos fijos y cerrados que sin embargo, se van cambiando para ajustarse a la mayor cantidad de ganancias?

Lo que se sabe es que la ley natural es algo que se intuye, no hace falta que nadie nos diga lo que está bien o lo que está mal, pero el Sistema se empeña en señalar -qué es lo correcto- y lo viste con el traje oficial: la legalidad vigente. Un ordenamiento jurídico que varía según el país y la época, por consiguiente, resulta de dudosa procedencia.

El fracaso de la ley positiva es que aunque se legisla el «no matarás».. hay crímenes en la sociedad. Pero sobre todo, hay violencia institucional que aun y siendo ilegítima, mezquina e indecente, se proclama como legal. El Estado es el primero que mata. Mata el libre albedrío del ser humano, y por ende, su dignidad y soberanía, de manera que su autonomía queda relegada a una ficción jurídica que somete al individuo, lastimando su peculiaridad.

¿Qué significa ficción jurídica? .. Algo inverosímil que se da como válido. Una situación o relación inexistente, que sin embargo, consta como si se hubiera producido y se le otorga el rango de real. Por lo tanto, una realidad jurídica que únicamente es verídica dentro de su jurisdicción (en el entramado legal). Un enredo artificial plagado de escritos, los cuales muchos de ellos se contradicen y el juez (el árbitro) determina cuál se atiende como válido.

Esta teoría -de ficción- especifica en que los seres humanos somos etiquetados como «persona jurídica». La etiqueta representa una excepción a la verdad (falsedad), pero da forma a la organización para que la «persona física» obtenga la capacidad para ser titular de derechos y obligaciones, gracias a una ficción del orden jurídico que le reconoce capacidad artificial de posesión y titularidad de bienes. Es el privilegio para los hombres y las mujeres que viene asignados por el Sistema que rige la vida del mundo en la Tierra, sin embargo, el punto es que en vez del ser vivo con facultad de sentir y actuar libremente, se configuran números y autómatas de comportamiento predecible. Fraude. Mentira e hipocresía. ¡Hechizos para la robotización!

Se denomina ficción jurídica al procedimiento de la técnica jurídica mediante la cual, por ley, se toma por verdadero algo que no existe o que podría existir, pero se desconoce, para fundamentar en él un derecho, que deja de ser ficción para conformar una realidad jurídica.

La mayoría de la gente establece una conexión con su función social a través del documento de identidad (proporcionado por el Estado). Demuestran públicamente «quienes son» mediante la tarjeta plástica y el número identificativo, en vez del palpitar interno y la vibración del alma. Se reconocen a partir de lo asignado por la autoridad, en vez de hacer uso del autogobierno y la facultad de elegir libremente. Se distinguen de los demás.. por no coincidir los números que determinan su personalidad, más nunca su carácter singular y su peculiaridad. Quedan atrapados en el holograma de los datos que se computan en la Big Data incapaz de distinguir la singularidad.

La curiosidad también viene dada por el hecho de que si cada uno paga el documento, debería ser de propiedad de quien a realiza el desembolso, sin embargo, se obliga al pago por el trámite del servicio. Un trámite impuesto y de obligado cumplimiento. Es al permitir semejante atropello que se establece el contrario social «por consentimiento» y, por ende, la aceptación de todo lo que implica la posesión del número y la exhibición de la tarjeta plástica que pronto será sustituida por el código QR o la ID-Digital. Debería ser nuestro, de nuestra propiedad, y aún así, la moraleja es que las personas son propiedad del Estado al asumir voluntariamente la máscara del ego y la armadura del DNI.

Aunque la realidad es que no se precisa ningún tipo de documento o soporte digital para ser y estar en el mundo. La identidad (en lenguaje coloquial) significa el conjunto de rasgos o características de un individuo que permiten distinguirlo como ser humano y como entidad única respecto al conjunto de la especie. Pero en el argot jurídico, su definición es el asociar dos cosas distintas, como si de una sola cosa se tratara, lo cual es una trampa mayúscula. Por derechos de autor el propietario del DNI es el Estado (que lo crea). No se puede ser más esclavo: la gente piensa que es libre porque aparentemente puede elegir, pero no puede elegir dejar de pagar ¡impuestos! Su mismo nombre lo indica: imposición. Igual que los «permisos» sin los cuales no se pueden realizar las actividades, por consiguiente, sólo se realizan aquellas actividades que quiere y le interesa a la autoridad. El abuso da comienzo cuando se le niega la voluntad al ser humano, que la posee por ley natural ¡sin más!

Antiguamente al esclavo que trabajaba para el dueño, recibía alojamiento y comida y ropa. No se preocupaba de pagar el recibo del agua el gas o la electricidad. Hoy la gente se alquila para trabajar toda la semana en jornadas extenuantes realizando actividades que les desagradan para lograr lo que antes tenía el esclavo ¡fácilmente! Además, lo dramático del caso, es que ha desaparecido el resultado de la acción laboral. Nada se crea. Todo es especulación. Un engaño constante para que la maquinaria siga funcionando, para que el sistema se perpetúe eternamente, alcanzando con cada década un mayor grado de tiranía.

Por consiguiente, la verdad es que utilizar el DNI es una apropiación indebida, porque no es «mío, de mi propiedad» por lo que cualquiera podría ser sancionado legalmente. Se viola la propiedad industrial (patente), dado que no tengo el permiso expreso del Estado para usarlo (nunca hemos recibido su autorización fehacientemente, ni hemos firmado el consentimiento que implica el contrato y la vinculación legal). Por ello lo digo en voz alta y clara: a ningún lugar me acompaña la tarjeta plástica «yo no soy un número o código». Mi ser nunca fue ese documento jurídico. En todo caso, en alguna ocasión lo gestioné como administrador, pero eso pasó, dado que está vencido. Si hoy me identifico a través del número, estoy realizando una usurpación de identidad que traiciona mi esencia genuina.

Acciones convenientes para alinearse con la ley natural del acimut comunal 2022

1.- Puesto que todo ser humano tiene derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica, y, se trata de una opción, es posible descartarla y optar por la esencia genuina.

2.- Jamás volvemos a renovar el DNI, dejamos que caduque y pierda su efecto, porque no tiene sentido identificarse con el número, nadie es idéntico a la tarjeta de plástico.

3.- Nunca inscribimos al hijo en el registro, porque se hace como titular, para que pase a ser creado por el Estado como personalidad jurídica, arrinconando su condición humana y otorgando la patria potestad que luego pueden quitar.

4.- Dado que nuestro carácter, así como nuestra alma y voluntad consciente, no caben en un chip o código QR, reflejamos actitudes y conductas a través de la ocupación vital. Los actos definen quienes somos.

5.- Evitamos usar el teléfono celular como obligado terminal de acceso al SISTEMA. No hay ley o Constitución que obligue a los ciudadanos del mundo a disponer 24 horas al día, los 365 días al año, de un teléfono móvil inteligente.

6.- Para cualquier actividad, ya no se precisa la orientación legal, porque sería reconocer que todavía estamos atrapados en la telaraña del entramado jurídico. Optar por la asamblea libertaria y el juicio popular es lo que enseñan las escuelas alternativas solidarias.

7.- Que gobierne el más sabio y sensible, bondadoso y compasivo, capacitado y eficaz. Nunca el más fuerte físicamente, jamás aquellos que tengan el mayor número de armas violentas y nada de sensibilidad o compasión.

8.- La consciencia de lo equitativo y justo prevalece en el ámbito de lo genuino y natural, igual que la igualdad de oportunidades para todos, garantizando la potestad de facto que no hace falta que sea escrita y sellada y rubricada por una máquina o una institución o web del ciberespacio.

9.- Redactamos voluntariamente el documento que avala nuestra Proclama DUT que detalla públicamente nuestro desempeño como autoridad sobre nosotros mismos, con capacidad para el autogobierno y la soberanía individual. Es privilegio privado el realizar la exposición que certificamos acreditados por la Ley Natural. 

10.- Todo lo anteriormente citado queda respaldado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo último artículo deja firme constancia de que no se confiere derecho alguno al Estado o grupo o persona para violar los privilegios de los hombres y las mujeres de la Tierra, por consiguiente, con pleno uso vital del libre albedrío y la dignidad vibrando, ratificamos lo mencionado y lo hacemos patente y extensivo a los demás.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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