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La huella de la excelencia humana en el mundo

2 de abril de 20220

Los principios humanistas son el factor determinante, en donde el ser humano se reafirma a sí mismo como ente espiritual capaz del amor y no la guerra. El individuo capaz del afecto y el respeto que posibilita la empatía que deriva en fraternidad. Desde la soberanía individual, de manera autónoma, emprenden los habitantes del territorio «la vibración social» voluntaria e intrépidamente, sin ninguna clase de constricción, sin fuerzas externas que coarten la energía ciudadana.

La unión y reunión de las comunidades naranja alrededor del ACIMUT sirve para aunar esfuerzos en la defensa, protegiéndonos con el «paraguas jurídico» que se establece en el ayuntamiento municipal con la política vanguardista para la humanización de la autoridad. La democracia pura como diálogo para el consenso y la unanimidad.

El acimut comunal nunca te señala cómo hacer la revolución o la rebelión, porque descarta la guerra. Tan solo es una herramienta que facilita el camino, el viaje, la aventura, que cada ciudadano protagoniza. La ventaja está en la combinación de sus elementos: humanizar la autoridad, democracia pura, política vanguardista, escuelas alternativas, asambleas libertarias, juicio popular, eco-aldea.

Cada ser humano necesita comprender la realidad de nuestra época y, posicionarse en esta década de jaque mate. El acimut comunal es una alternativa que no destruye el sistema, lo corrige, desde el amparo de una autoridad HUMANIZADA, desde la democracia PURA, desde la política VANGUARDISTA y la ECO-ALDEA que nos re-conecta a la tierra y la Naturaleza.

Es la posibilidad de la libertad real, un motor para nuestro desarrollo como especie, pero una verdadera libertad del individuo que debe estar sincronizada a la libertad de la comunidad. La comunidad que se organiza para convivir armoniosamente en el territorio. La comunidad que se estructura a través de un esquema que respeta la legislación vigente y que sin embargo, propone la transgresión de aquello que no funciona. Encontrando la mejor manera para eliminar el abuso de poder. Fusionando los dos ámbitos, política y ciudadanía. Asegurándose de que los habitantes que se planifican conscientemente, consigan defender sus justos y legítimos derechos amparados por la ley. Este es el espíritu del acimut comunal.

La especie humana requiere del saber innato del individuo sano que se manifiesta con su totalidad ¡pacíficamente! Mediante el canal que posibilita el ser y estar en el mundo ¡creativamente! Este emerger y trascender en la sociedad, para expresar sus más elevadas características.. ¡es innovación social! Así es como la autoridad se humaniza. Desde la democracia pura que fomenta la política vanguardista que va de la mano de la evolución altruista. Conseguimos la sociedad que se mejora a sí misma desde la base, alcanzando la utopía. Inicia con el éxodo al alma, con la anarquía del alma, con la vibración de la energía que albergan todas las almas humanas del planeta.

Los ejes básicos de la Agenda Ciudadana Municipal Transformadora son los siguientes: regresar a la democracia pura, establecer la política vanguardista que descarta la política de la vieja guardia, recuperar la soberanía del pueblo, legitimando la voz popular mediante la administración pública y la gestión de los servicios públicos que humanizan la autoridad.

Hacen falta ciudadanos competentes y comprometidos que trasladen el sentir humano a la estructura de organización que determina el estilo y la forma de vida del territorio. Hay que romper el equilibrio de fuerzas, para que esta dictadura del 51% sobre el resto, se resuelva definitivamente. Dado que se tiran a la basura los derechos del 49% de la población. Pero tal circunstancia habitual, ya nunca más sucederá. Desaparece cuando las fuerzas políticas dejan de ser armas de poder. Cuando lo que propone ACIMUT ocurra por fin, la lucha carecerá de sentido alguno, porque el enfrentamiento no estará en la contabilidad de los votos. Estará situado en la sinergia y la simbiosis de las ideas. En las necedades básicas que se complementan desde ambas caras de la moneda. Así es como la democracia obtiene su pureza, gracias a la naturaleza de la política vanguardista, que aporta innovación social al territorio al fusionar esfera cívica y gestión pública. Porque el papel del pueblo, no termina con la posibilidad del voto que se desprecia. Empieza por la responsabilidad individual de participar y aportar el propio granito de arena en algún momento de su trayectoria vital. Será al desempeñar la labor que luego se comprenderá mejor la función y se podrá continuar sumando a la comunidad al saber como se organizan las cosas de todos.

Sugerimos un tipo de organización social que humaniza la autoridad, porque la política vanguardista representa una actividad paralela a la vida del lugar. Una acción a tiempo parcial de la que ningún ciudadano se desmarca. Una oportunidad para integrarse en el devenir de la comunidad, sumando. Los hombres y las mujeres deben conocer desde la infancia la responsabilidad individual en la comunidad.

La democracia impura y corrupta, es la que destruye la autonomía ciudadana. La democracia pura es la política vanguardista que alienta la independencia del pensamiento particular de los hombres y las mujeres, dándole la oportunidad a la iniciativa del pueblo.

Establecemos una completa revisión para ofrecer una alternativa que en sí misma constituye un paraje. Otro bosque, en vez del actual, donde cada uno de los árboles se pelea con el otro. Hablamos de que todos los árboles permanezcan con su raíces entrelazadas, pero no bajo tierra. Fundiéndose el cielo y la tierra, el político y el ciudadano, el ser humano y la energía que da vida al mundo.

Un trono por el que pasan todos, aristócratas y plebeyos, así se resume una de las estrategias que definen el acimut comunal. Porque la democracia de hoy está en agonía, en la unidad de cuidados intensivos.. ¡muriendo cada día! Ha habido una extinción paulatina, debido a tanta dejadez y apatía, por la indiferencia ante lo que estructura la vida y determina el mundo. Este hecho hay que resolverlo ya. Tan solo dispondremos de una oportunidad. Porque si no se hace bien, para la siguiente ocasión, el Sistema habrá inventado la forma de aplastar el empoderamiento ciudadano.
Basta de prometer construir puentes donde no hay ríos. Aeropuertos gigantescos innecesarios. Es tiempo de enfocarnos en lo más fundamental que devuelve las cosas al sitio que le pertenece. La armonía planetaria es una posibilidad que inicia en cada comunidad.

Si queremos salvarnos de la autoridad arbitraria, habrá que comprender la humanización de la autoridad y alinearnos a la pureza de la democracia que promueve ACIMUT.

Hay una costumbre arraigada en el pensamiento programado desde el Sistema. Desde la mente que se engaña con pensamientos prefabricados, surge con la falsedad, la permanencia del Ego y del Temperamento materialista que ahoga el sentir del alma y su voz. La voz genuina del ser humano.

Guiarse por los deseos y las emociones, contribuye a que la vibración humana no logre presencia social. Reclamar los atributos individuales que dotan de autenticidad a los hombres y las mujeres deviene una táctica optimista y entusiasta, muy útil para avanzar en la construcción de la sociedad renovada desde la base y sin interrupción.

El acimut comunal se enfoca en la evolución altruista. Acerca la verdad y el amor a sus habitantes. Establece la ética y la virtud humana en la administración local. La dinámica de la espiritualidad creativa de aplicación practica, se centra en la humanización de la autoridad. La política vanguardista destierra a la política «de la vieja guardia» que nos ha metido en este callejón. Encontramos la salida que en la solución a la represión, por consiguiente, la sinceridad del valiente que acepta el desafío de su destino ¡se da con generosidad!

Lo más urgente es descentralizar la autoridad y dispersarla, algo que no quieren las élites globalistas, ni tampoco los organismos y las corporaciones y los gigantes del Internet.. ¡pero no los necesitamos! Nunca hemos necesitado de su aprobación. Jamás precisan los seres humanos del permiso de un artificio legal. Basta con encontrar la legalidad creativa que dota de sentido común a la ficción jurídica. Este es el cometido de la Agenda Ciudadana Municipal Transformadora, mientras los habitantes del territorio recuperan el íntimo palpitar libre de coacción y procesos coercitivos que lastiman.

Se trata de una manera constructiva de accionarse desde la administración local con el gobierno del país. Mientras no emprendamos una manera de unión y reunión para asegurarnos que cualquier estructura institucional jamás concentre un excesivo poder, los que se han situado en la cúspide como «amos del mundo» seguirán imponiendo el diseño del futuro de nuestra especie, a través de las instituciones que organizan la vida de la población. Por ello son los mismos ciudadanos quienes debemos convertirnos en portavoces y gestores públicos. El acimut comunal significa una ráfaga de aire fresco: la política vanguardista para la humanización de la autoridad, dentro de una democracia pura que nunca más traicione el proceso electoral, así como la lealtad a su pueblo. ¡Es una oportunidad que está a tu alcance!

La Agenda Ciudadana Municipal Transformadora habla de ética y transparencia, de implantar la verdad como estandarte y, consecuentemente, con la verdad y la consciencia despierta, se activa el alma humana. Se despliegan los dones y talentos en la sociedad. Juntos nos impulsamos hacia el modelo de la sociedad y, abrazamos la utopía durante el viaje sin fin hacia la perfección.

Puedes salirte de un colegio, de una asociación, de un partido político, de la consulta del médico. Pero nunca puedes salirte de la sociedad. Sobre todo si resulta de la estructura de organización de un Sistema que la determina. Sin embargo, la sociedad debe ser la expresión de su ciudadanía. El resultado de las relaciones e interacciones entre los seres humanos. Por ello el acimut comunal se hace relevante y definitivo en una civilización de obligaciones desde la dictadura digital y el globalismo totalitario que manda sobre los gobiernos de los países. Ha llegado el momento de tomar el control del propio destino desde la soberanía individual y la legitimidad de una comunidad centrada en los principios humanistas que aportan virtud, ética y transparencia a la gestión pública.

Hablar del acimut comunal es hablar de libre albedrío y, hablar del libre albedrío, es hablar de TODO. Nada puede concebirse, si no es desde la verdad, desde la dignidad, con el amor en el palpitar y el compromiso en la responsabilidad. Ningún tema de la vida, y, de la vida en el mundo, puede abordarse con alegría y serenidad, si no es desde la libertad total y absoluta dispuesta para la plenitud del ser humano. Todo lo demás son versiones parciales, lamentables. Alteradas por la censura o la ignorancia elegida por negligencia. El presente contenido es para individuos honestos y ciudadanos valientes dispuestos a ser intrépidos y auténticos en la época que así lo demanda.

Son tantos los grupos de disidencia del sistema y los movimientos por la libertad que al menos, podrían encontrarse un par de recomendaciones o estrategias coherentes para combatir el asedio del globalismo y la dictadura digital, sin embargo, desafortunadamente, no es así. Por ello animamos a descubrir las respuestas y soluciones que nacieron en las comunidades naranja.

La situación 2020-22 es una reconfiguración del mundo casi total, a excepción de China y Rusia. Consideren la posibilidad del totalitarismo como una verdad incómoda, pero a continuación, no se encojan de hombros, pensando que no hay nada que un ciudadano común pueda realizar. Uno más uno más uno.. coordinados, son seres humanos ingobernables, si aplican la Ley Natural.

Los globalistas controlan los bancos centrales y la creación de dinero, así como los organismos internacionales que inciden en los gobiernos de los países. Los globalistas están en las corporaciones industriales y disponen de influencia en los gigantes del Internet. Eso deja fuera a los hombres y las mujeres comunes, sin embargo, son precisamente los ciudadanos quienes utilizan el dinero y compran los productos y se relacionan desde la red de Internet y obedecen las reglas que a menudo, son manipulaciones directas del carácter ciudadano.

ACIMUT es la actividad del pueblo, con el pueblo y para el pueblo, en la que ninguna otra institución se entromete. De manera que se gobierna en el territorio sin la sombra de la autoridad ajena al lugar, que como intruso, afecta en la actualidad a todos los movimientos de los partidos representados en los plenos de los ayuntamientos y alcaldías donde se debate el presente y el futuro de la sociedad. La ley es un instrumento genial, si se administra con responsabilidad y amor, ética y transparencia. La gestión de gobierno será favorable y conveniente, cuando la excelencia del ser humano y el libre albedrío del ciudadano están a salvo, dentro de la armonía convivencial redactada por todos y con todos.. ¡para todos por igual!

Descartamos los procedimientos artificiales, las ficciones del organigrama institucional, la vida virtual del ciberespacio. Reclamamos el estado natural, acorde a los principios humanistas, la ética y la virtud humana. Somos energía con la opción de vibrar, y, la energía ¡no tiene dueño! Cada uno la expande, en lo que deviene una existencia con las capacidades más excepcionales y espectaculares… O la retiene y la arrincona hasta silenciarla, para obtener la vida miserable marcada por la dictocracia. Nos conectamos al sentir del palpitar genuino, nunca a la autoridad que impone por la fuerza la obediencia obligatoria sin debate.

Lo que deteriora el mundo de nuestra época es la decadencia de los valores éticos y morales, mejor dicho: la ausencia de los principios humanistas. La falta de virtud humana en las instituciones que organizan a ésta civilización.. ¡incivilizada! Enferma. Demente. ¿Podemos recuperarla? ¿Estamos a las puertas de nuestra propia autodestrucción?

El mundo sensitivo y solidario está suscrito en el palpitar de las comunidades naranja que dan forma a las Escuelas de los principios humanistas y las Asambleas donde consta la ética y la virtud humana que se expresa. Traduciéndose en eventos fortuitos de beneficios recíprocos ¡entonces se da la simbiosis de las almas! Así es que la excelencia se traduce a la opción del mundo beneficioso en el que se participa ¡activamente! como artistas protagonistas en acción.

Si desde hace demasiadas décadas, todo ciudadano no se concentra en actitudes y conductas sazonadas de amor y bondad, es porque el Sistema que rige su aprendizaje y comportamiento ¡no está a la altura de las circunstancias! A los gobiernos de los Estados les viene grande la camisa y también los pantalones y los zapatos. No son aptos para los cargos que ocupan. Necesitamos una renovación radical e integral (holística). Urge que en cada una de las mesas de negociación esté presente la ética y la virtud humana que proviene de la voluntad popular. Que nunca más tenga que ver con una estructura fija que se convierte en la coraza que asfixia el alma individual y colectiva para premiar a una élite desde el obsceno abuso tradicional.

Despreciar la ley natural es despreciarnos a nosotros mismo, a la ética de la virtud humana, a los dones naturales que se nos regalan al llegar a la Tierra. Dado que los seres vivos están dotados de la posibilidad de su vibración energética, así pues, el tesoro más valioso son los atributos cósmicos que se despliegan en forma de talentos particulares. Las destrezas y las habilidades singulares que nos caracterizan a cada uno, deben de reflejarse en la comunidad. ¿Sucede en nuestro modelo de civilización occidental?

Los valores son morales, corresponden a cada grupo, pueden ser muy distintos, por ejemplo, en el caso entre el cristiano y el musulmán. Sin embargo, la ética y la virtud humana, tanto como los principios humanistas, son fundamentales y universales, además de atemporales. Nunca caducan. Jamás prescriben. No varían según la época y según quien gobierna en el país o el mundo.

Ha comprendido bien el acimut comunal el tipo específico de conexión entre el individuo y el lugar, el ser humano y el mundo que habita, el ciudadano y la comunidad en la que se relaciona. Desde el punto constructivo y favorable para mejorar las relaciones y el flujo de la energía vital en la sociedad, es imprescindible que toda acción y actividad parta de los principios humanistas, así como la virtud humana que alcanza la excelencia: la mejor versión del individuo que se integra pacíficamente a su especie ¡para sumar!

Estamos ante la adecuación de la democracia y la política, el proceso idóneo para la armonía convivencial. Es el momento de la unión y reunión de los seres humanos que configuran las relaciones e interacciones para alcanzar juntos el mundo saludable y pacífico. Las crisis de hoy, en vez de tragedias lamentables, sirven como plataforma para el despertar de la consciencia y el empoderamiento ciudadano. Es la perfecta oportunidad para enderezar el cuadro torcido que cuelga en la pared de la historia humana. Admiremos el bosque completo, en vez de únicamente el árbol frente a nosotros. Hay mucho en juego: el futuro de nuestra especie.

Hemos dado forma a nuestra respuesta ante los eventos históricos de nuestra época. Compartimos la solución definitiva para ¡salvarnos! La alternativa del acimut comunal es la herramienta perfecta para el empoderamiento ciudadano. Dado que no admitimos imposiciones de normas y reglas en las que no hemos participado ¡ahora tomamos el control de nuestro destino! Así nos desmarcamos de la mentira y el fraude, el engaño y la hipocresía. El complot contra el ser humano .. queda sin efecto alguno.

Proponemos el ambiente de la Ley Natural y el desempeño de los principios humanistas para conservar intacta la dignidad. Así es como dones y talentos ciudadanos se van acoplando suavemente a la innovación.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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