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Personalidad jurídica por el documento de identidad plástico

2 de abril de 20220

Se nace para la esclavitud, desde el instante en que los progenitores tutores legales inscriben al pequeño ciudadano en el registro, de manera que obtendrá su número y código digital para relacionarse con el Sistema. Esta es una ficción jurídica que organiza las cosas del mundo. Pero el mundo saludable y pacifico parte del ser humano y su humanidad. De la energía que vibra para expresar la totalidad innata del individuo capaz de existir sin un documento nacional de identidad que proporciona el Estado y el país, a modo de aire para respirar en las relaciones burocráticas institucionales.

El acimut comunal no busca desconectar a la Internet de la comunidad. No pretende desenchufarse de la red que facilita ciertas actividades, pero sí establece una manera de relacionarse con la tecnología que no contempla cederle derechos a las máquinas. Las empresas y las corporaciones, con su «personalidad jurídica» disponen de más ventajas que los mismos seres humanos. Es una realidad que ataca toda lógica, si es que hablamos de coherencia, desde el alma y no desde el raciocinio intelectual que siempre encuentra argumentos y razones que justifican como excusa los procedimientos más inverosímiles.

La Agenda Ciudadana Municipal Transformadora canaliza las habilidades del ser humano (que jamás dispondrá una máquina) para que sus destrezas innatas, redunden en beneficio del conjunto de los habitantes y, aún respetando la conexión, descarta la sumisión a la dictadura digital, al avance del transhumanismo, a la instalación de más antenas que contaminan el ambiente del territorio.

La creación más importante nunca puede ser el Sistema, jamás lo será la Inteligencia Artificial. La mayor creación es el ser humano, con toda su complejidad y profundidad e inmensidad que se escapa de la comprensión de una estructura artificial y de un mundo ficticio y virtual. El alma humana es un tesoro que no puede seguir pisoteado bajo las botas de una autoridad arbitraria basada en la obediencia ciega. Hay que cuestionar al Sistema y transgredir aquellas normas que son dañinas y perjudiciales. ¿Te animas a resolver las cosas de tu municipio?

¿Te ves ocupando un cargo público en tu territorio?…

Sientes que eres capaz de gestionar, desde el alma activada, con toda tu potencialidad manifestándose en la administración local, ¿sí? ¿Confías en ti?

¡Adelante! Solicita que te apoye tu familia, tu vecindario, tus amigos. El tiempo de los «aparatos» políticos que como armas de gobierno de un Sistema de tiranía para el abuso de poder contra el ser humano común y ordinario.. ¡ha finalizado! Han estado al frente.. demostrando su ineficacia, su irresponsabilidad, su total negligencia y, por ello es que ¡pasan a un segundo plano! Directos al exilio.

Aparece la política vanguardista que arrincona a la política de la vieja guardia. Los ciudadanos comprometidos con un mundo saludable y pacifico, participamos de la gestión pública. Protagonizamos en el devenir desde la creatividad ¡para la innovación social. En vez de aceptar un acontecer programado, plagado de engaños, marginación y humillación.

Para el Sistema -el derecho- es la facultad de exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece.. obligaciones que derivan del estado de una persona… Pero un ser humano es una ¿persona? Persona es la máscara que los antiguos griegos se ponían en el escenario para que fueran oídos en las últimas filas. Mucho se habla de la «personalidad» de la celebridad de turno y el icono de moda. Menos se menciona la «personalidad jurídica» pero esa es precisamente la clave para que el Sistema organice el mundo: el número del documento de identidad. El ser humano reducido a un dato alfanumérico. Pronto suscritos los hombres y las mujeres de la Tierra a la ID-Digital o código QR como terminales propiedad de la Inteligencia Artificial.

¿Cuál es el -estado- de una persona?… Pues según lo mencionado hace un momento, un estado «plástico».. autómata o sintético.. fríamente robotizado., regulado por mandatos y reglas institucionales. El estado «natural» sin embargo, es la vibración del alma humana. Equivale al palpitar genuino del individuo soberano que jamás es «una persona» o la ID del ciberespacio.

El sistema mantiene que «derecho» es el conjunto de normas, expresivas de una idea de justicia y de orden, que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva. ¡Aquí es que deben sonar las alarmas!

Los derechos son exigidos, son de obligado cumplimiento. La trampa es que se presentan como positivos y para «el bien común» pero son tiranía disfrazada, a menos que quienes redacten los derechos tengan sensibilidad y compasión, ética y virtud, ¿la tienen los gobernantes de hoy?

Se ha ido modificando el significado del vocablo DERECHO, la última vez fue en el año 2001 con diversas acepciones. Con la alteración de los sentidos en que se puede tomar una palabra o expresión y que, una vez aceptados por la autoridad que regula, se le reconoce públicamente el nuevo uso, expresándose de manera distinta. El nuevo concepto o la idea retocada, deja constancia certificada en los diccionarios a través de la definición corregida y rectificada o maquillada. Así se ha ido modificando el comportamiento de la sociedad desde la educación obligatoria que altera el palpitar genuino del individuo. Es decir que a espaldas de la sociedad, sin una razón lógica que lo justifique, se ha preferido otra definición que sin duda va más en concordancia con las intenciones de quienes mueven las fichas del mundo.

En 1884 en su 14ª acepción aparece lo siguiente: colección de principios, preceptos y reglas a que están sometidos todos los hombres en toda sociedad civil, y a cuya observancia pueden ser compelidos por la fuerza. Hay que fijarse en dos palabras.. sometidos.. fuerza. ¿Qué pueblo alzaría la voz para argumentar semejante definición?

Una palabra vital como lo es DERECHO, ¿qué definición debe tener? ¿Cómo puede participar en su redacción la ciudadanía actual?

El acimut comunal señala que el punto radical de la ley natural está precisamente en descartar redactar la definición y, sin embargo, comprender la palabra don. El libre albedrío es un don. La libertad es un derecho. El libre albedrío es innato e intrínseco al ser humano, como lo es la vida y la consciencia. Pero el Sistema tergiversa las ideas y las palabras para confeccionar falsificaciones. Tan sólo al sobrevolar el laberinto de la ignorancia nos permitimos a nosotros mismos la existencia a plenitud de facultades.. es decir: la totalidad de la potencialidad en acción.

La conclusión es que debe protegerse la violencia de la autoridad para que los derechos que son de obligado cumplimiento se respeten y sean ejercidos.. ¿tiene sentido?

Los ideales y el sentir íntimo, según la declaración universal proclamada por las Naciones Unidas en diciembre de 1948 pueden ser obligados y compelidos por la fuerza. Los seres humanos son obligados a realizar, incluso lo que no quieren hacer voluntariamente, a través de la coacción y la intimidación. Mediante los procedimientos coercitivos que son amenazas y chantaje, así se empuja al ciudadano a obedecer la ley de la autoridad.

Curiosamente, dos cuestiones opuestas, como lo son un derecho y una obligación, por arte de magia se funden y unifican. Ambos vocablos tienen relación entre ellos, pero no son iguales o sinónimos. Cuando uno mismo no forma parte de la decisión, entonces hay una agresión. De esta agresión se defiende el acimut comunal, porque la ley natural nunca debería necesitar protección. Es hermosura y sabiduría que se está negando en nuestra época, excepto de parte de las comunidades naranja que nos pronunciamos con el ACIMUT: agenda ciudadana municipal transformadora. Nuestro lema es que los derechos no pueden ser jamás impuestos por la fuerza. Nos negamos al -derecho de la autoridad arbitraria- a imponer la tiranía de la -ley que atiende los intereses de unos pocos- mientras margina y criminaliza al resto de la población, salvaguardando sus -privilegios exentos de principios humanistas- y de la bondad natural del alma en la actividad social.

En el Prólogo de la DUDH puede leerse: La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de los Derechos Humanos como ideal común… ¡Cómo! ¿Que mi sentir particular no cuenta? ¿Que se subroga a otra cosa ajena a mi palpitar?

Entonces se trata de una imposición, de una idea que viene preestablecida y forzada a ser aceptada y asumida, a pesar de ser contraria a la propia convicción y criterio. Se nos exige una visión «autoritaria» donde no hay más opción que la obediencia o sufrir la fuerza. ¿Dónde queda la dignidad y la libertad? ¿Dónde está la verdad y el amor en semejante proceder?

Hacer las cosas «por acuerdos». La practica hasta la fecha se ha tergiversado. Porque se convoca a los ciudadanos para que elijan a sus representantes en el gobierno, pero hay instancias de poder superior fuera del organigrama, por consiguiente, la voluntad de la población desaparece al imponerse el interés de corporaciones multinacionales y organismos internacionales. Esta es la mayor falla del Sistema actual que el acimut comunal corrige en su esquema de gestión y administración local.

Todo lo que tiene que ver con el dato del número del DNI tiene que ver con la propiedad del Estado. Somos titulares, pero nunca los propietarios. El Estado es el autor, el creador del dato, por lo tanto, le pertenece enteramente al gobierno que dirige el país, así como todas las propiedades que se derivan del uso del número. Somos monigotes que usan la máscara jurídica, pero bajo esa armadura del Sistema late el ser humano ¡palpita la energía que vibra! Somos auténticos cuando entendemos que nunca somos un número o un pedazo de plástico. Bajo -su- autoridad siempre seremos presos ¡esclavos!

DNI 4.0 (agosto 2021) acciones sugeridas para intrépidos miembros del acimut comunal

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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