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Ensayo para el mejor CONVENIO CIVIL

3 de abril de 20220

Para el acimut comunal, es suficiente que los ciudadanos escuchen su voz interior y detecten esa vibración que une a todas las almas de una manera sencilla y singular. Es fácil ponerse de acuerdo para sentir la vida como una sola y el territorio como la casa de todos. Es fácil expresarlo a través de la economía de cooperación que obtiene de los ciudadanos lo mejor de sí mismos, en favor del bienestar general. Este pacto no requiere de cláusulas especiales, pues el alma simplifica la vida y armoniza la manera de ser y estar en la Tierra.

Los ciudadanos no acuerdan pertenecer a un Estado o Religión. El Sistema lo determina, y la familia lo certifica a través de su comportamiento. No existe un pacto tácito entre las personas y las instituciones. Existe una autoridad que decide e impone sus normas y antecedentes históricos, así como el contenido de la educación que limita tendencias idealistas distintas a la línea oficial del gobierno.

Hoy la población mundial está en posición de aceptar el pacto social. Hay una alternativa que nunca antes, hasta la fecha, se había dado en el mundo. Cada hombre y mujer del planeta, libremente y con total consciencia, puede formular una declaración formal que indica el anhelo de mejorar la sociedad actual.

De manera innata, la naturaleza se manifiesta, aunque se limita desde el Sistema. El presente pacto social de la sociedad civil indica que de manera voluntaria y permanente, se admite la Tierra como la Nación de todos los ciudadanos del planeta, y se apuesta por una convivencia armónica entre el dinero de las Personas y el dinero de las Instituciones.

En nuestra época y desde hace demasiado tiempo ya, sucede que en el llamado «Sistema» ocurre un tipo de relación tácita de facto cuando el recién nacido llega a la cuna. Se trata de un conjunto de reglas que organizan la vida, que no se expresan claramente para el recién llegado. Nada se nos cuenta de pequeños, sobre la naturaleza del mundo y la existencia humana. Los niños suponen tal como es vivir en la Tierra a partir de los comportamientos de sus progenitores y la familia. Se sobreentiende lo que pasa, conforme se va creciendo en el barrio y en el país. Es un hecho que se consolida mediante la práctica de la costumbre que termina por convertirse en la realidad cotidiana. Sin embargo, la narrativa oficial y mediática, es la que impone una visión parcial del mundo auténtico. Incluso la cultura y el entretenimiento traicionan la percepción de la vida plena (auténtica).

Para lograr la armonía convivencial, el acimut comunal establece la base de los principios humanistas como suelo fértil donde sembrar la alternativa al modelo dictatorial de nuestra época. Se trata de la herramienta que integra el diálogo interno y el debate colectivo, para que sean los seres humanos y nunca las instituciones del Estado o los dispositivos electrónicos gobernados por la Inteligencia Artificial, quienes acuerdan el contrato social, el cuál lleva implícito la dignidad y el libre albedrío. Por consiguiente, el (contrato social) se traduce al convenio natural que acuerda los ajustes necesarios. Un manifiesto universal NARANJA que consta de cuatro partes: intuimos, sabemos, decidimos, conseguimos, así como el decálogo de la ley natural del acimut comunal.

La creación del Estado partía de la democracia y la representación del pueblo a través de sus servidores: los representantes públicos situados en cargos de poder. La estrategia radica en que los políticos realicen aquello que es su deber y función social, en vez de seguir como marionetas cómplices del gobierno situado por encima de los estados y los países. La política vanguardista que existe para humanizar la autoridad parte de la democracia pura. Del consenso unánime del convenio natural que acuerda los ajustes (contrato social revisado y actualizado) desde las escuelas alternativas solidarias, las Asambleas Ciudadanas Libertarias, el Juicio Popular Soberano y el ACIMUT.

El Decálogo del acimut comunal son las palabras que dan el sentido completo al viaje existencial del ser humano en nuestro planeta. Que la estancia sea placentera, depende de cada uno. Pero también depende de la comunidad. Del contrato de la sociedad con el sentido de autoridad. Entendemos que el contrato social del acimut comunal es la solución definitiva para la re-organización de las estructuras de nuestra civilización. Es por ello que desde el «convenio natural» se acuerdan los ajustes necesarios en el contrato social suscrito sin el imprescindible diálogo y debate.

Lejos de las máquinas y la Inteligencia Artificial, dado que el ciberespacio es virtual ¡falso! No se puede digitalizar todo, puesto que entonces la sociedad se convierte en una ilusión.. ¡el metaverso del sistema! Ante las presentes amenazas es que surge el perfecto desafío: los seres humanos podemos cambiar los términos del contrato. Nace la posibilidad del convenio suscrito entre los seres humanos que se desmarcan del autómata ciudadano-computadora. El convenio para acordar de manera natural, desde el diálogo que deriva en consenso, desde el afecto y el respeto, la responsabilidad y el compromiso, la confianza y la honestidad. Realizando juntos los ajustes del -viejo contrato social- que ha empujado a los ciudadanos hasta un callejón oscuro y tenebroso. Donde sólo la luz de la energía humana puede alumbrar a la sociedad mejorada.

Si el el acimut comunal está planteando corregir las fallas y formular abiertamente un convenio que se ajusta a la ley natural, entonces obtenemos la formación de un tipo de administración local que gestiona el territorio sin someterse al arbitraje y los mandatos de una autoridad ajena al lugar. Un esquema ágil y flexible que parte de la base de la soberanía individual que prioriza la armonía convivencial. Se trata de la comunidad que define otra manera de gobernarse, porque establece la relación entre el gobernante y el gobernado ¡que ambos lo son a su vez! habitantes y representantes del territorio. Así la autonomía del territorio es lo que se proyecta bajo el escudo jurídico del ayuntamiento y el municipio suscritos en el Derecho y la Constitución.

Mientras se siga hablando del contrato social, en vez del Convenio Natural que Acuerda los Ajustes, el gravísimo error cometido se perpetua de forma que el Sistema seguirá sosteniendo la batuta que marca el compás y el ritmo de la melodía. Sin embargo, la referencia al acuerdo comunal, logra que en vez de dos partes, dos bandos, una separación y conflicto por el enfrentamiento, se convierta en un diálogo fluido. Dado que un acuerdo que surge de la comunidad, alcanza un equilibrio, operando en ambos ámbitos, pero consolidan una misma necesidad y propósito, visión y proyecto.

Es ahora o nunca. Es todo o nada. Hay que estar dispuestos al pacto del acimut comunal para desechar el complot contra la especie humana. Descartar el orden artificial y virtual del ciberespacio, para establecer la ley natural que conlleva armonía convivencial en un mundo saludable y pacífico. Se trata de la renuncia a la autoridad arbitraria que se sustituye por la autoridad humanizada. Se trata de sustituir a la política -de la vieja guardia- por la política vanguardista ejercida por los gestores públicos salidos de las entrañas del pueblo, y no fabricados en los aparatos políticos de contabilidad de votos.

Nuestro instinto de auto protección, así como los principios humanistas (nos repugna la violencia y la mentira, el odio y la codicia, la hipocresía y la vanidad) configura una manera de ser y estar en sociedad que apuesta por eliminar el sufrimiento propio y también el sufrimiento de nuestros semejantes (en la medida de lo posible). Estamos promoviendo un pacto universal para la innovación social. ¡La visión natural!

El régimen perverso y siniestro ha ocurrido porque en las filas de los partidos políticos se han situado unos pocos ávidos de poder y muchos débiles de carácter, fáciles de manipular, que aúpan al líder autoritario que se impone sobre los afiliados y partidarios para asentar la doctrina ideológica que luego, se corrompe y se traiciona, en favor de la élite que dicta las normas y las reglas a seguir en cada país. Centrarse en el pueblo, en la participación de los hombres y las mujeres que piensan y se pronuncian libremente, que sienten y se expresan con dignidad, es centrarse en el compromiso con el propio destino. La apertura de una formación política ágil y flexible de corte lineal, en vez de piramidal y rígida, hará que la representación pública de los ciudadanos, sea la representación de los mismos ciudadanos. Sin pactos secretos con las esferas de poder. La unión hace la fuerza. Pero la unión fraternal que origina la potencia de la ciudadanía empoderada.

Nos prepararnos individualmente desde la cooperación y la sinergia que hay en las escuelas alternativas para fomentar actitudes y conductas que benefician a nuestra comunidad. Consiguiendo extender tales practicas a la mesa de negociación para el pacto social, el consentimiento que proporciona la base de una Moción en el Ayuntamiento. Moción que presenta el portavoz de la comunidad, como extensión de la voz del pueblo que se expresa y se manifiesta en la administración pública ¡colectivamente! En una arquitectura lista para que todos los participantes guarden igualdad de oportunidades para incidir en el destino del municipio.

Igual que el hombre y la mujer es un número que se refleja en su pasaporte o documento de identidad, también los países son un número que cotiza en bolsa y que sirve para formar acuerdos secretos y pactos mercantiles y comerciales, bajo el amparo de una ficción jurídica que regula la estructura del Sistema actual.

Nuestro esquema de organización que se origina entre los habitantes de un territorio concreto. Es la iniciativa de los hombres y las mujeres que interactúan alrededor de Escuelas Altruistas Solidarias, Asambleas Comunitarias Libertarias, Jurado Popular Soberano y ACIMUT (Agenda Ciudadana Municipal Transformadora). Se trata de revisar el «contrato social» que corrige las fallas del Sistema actual.

El acimut comunal es un esquema definitivo. Una estructura de organización creativa y amable con sus participantes. Muy práctica y funcional, versátil y autodidacta.. ¡pragmática!

El propósito es rescindir el contrato con el poder que la población mundial nunca firmó con la élite que mueve los hilos detrás de las sombras. Se trata de restablecer el organigrama de acuerdo al Derecho que garantiza la declaración universal de los derechos humanos. Se trata de apoyarnos en la Ley Natural y los Principios Humanistas que garantizan la integridad de los seres humanos, tanto como la expansión de sus destrezas particulares que están latentes de manera natural, para que los atributos individuales jueguen un papel vital en la comunidad y la estabilidad de la vida del mundo de palpitaciones íntimas infinitas.

Es la más intensa de todas las propuestas actuales. Existe para el asombro y la maravilla, lo espectacular e inmenso de la totalidad humana. Porque los ciudadanos ordinarios son capaces de acciones extraordinarias. Porque aquel del que no esperas nada, porque no imaginas su potencialidad, resulta que te sorprende con las ideas y propuestas más inimaginables. Basta con la oportunidad, con establecer el entrono apropiado para que la evolución se adecuada, fácil, sencilla, posible. Nadie se arrepiente por ser valiente.

El pequeño ciudadano de hoy nada sabe de su palpitar integral. Todo lo que recibe es influencia exterior: control y manipulación para el adoctrinamiento que somete a los hombres y las mujeres. Así nos desconectamos de nuestra consciencia y de la posibilidad de vibrar, asumiendo la identidad de la cultura y la religión y, sobre todo, la obediencia a la autoridad. La experiencia vital en la Tierra, fue algo muy distinto para las tribus nativas del oeste americano. Es muy diferente lo que ocurre en los grupos humanos aborígenes del Amazonas. Occidente bebe de una fuente contaminada desde hace siglos. Los hijos copian a sus padres e imitan a los mayores. Además, los avances tecnológicos, recortan la capacidad de intuir y percibir y ser creativos. Para detener los errores de planteamiento y corregir las fallas apremiantes es que el acimut comunal establece el contrato social natural con los habitantes del territorio.

El contrato social es un acuerdo realizado en el interior de un grupo por sus miembros. Por ejemplo, el que se adquiere en la actualidad en relación al Estado, en función de los derechos y deberes de sus ciudadanos. Se parte de la idea de que todos están de acuerdo, pero a nadie se le ha preguntado explícitamente. Se parte del hecho que es por voluntad propia sin embargo, no hay una explicación amplia durante la etapa infantil en el colegio sobre los verdaderos significados y compromisos a los que tal acción obliga. Se da el contrato social con el gobierno y sus reglas de organización, pero sin entender cómo es que realmente funciona el Estado. Es decir, que se admiten las leyes y su forzado cumplimiento, sometiéndose bajo el mandato de la autoridad, en virtud de la ignorancia de la existencia del abuso de poder. Se acepta obedecer a la autoridad arbitraria, renunciando al libre albedrío y la dignidad. El Sistema prepara una trampa que ¡atrapa! De repente, ya no importa el sentido particular y las destrezas y habilidades, porque la soberanía individual ha sido extirpada. Se borra la esencia genuina del ser humano. Se insertan los datos específicos para que el autómata se comporte de forma predecible.

El contrato social «de obligado cumplimiento» expone claramente el origen del Estado ¡el asalto! Subraya directamente el propósito del Estado: los derechos humanos. Unos derechos que te darán o te quitarán en función de su criterio y conveniencia. El interés de las leyes, tal como se afirma, es garantizar el orden. Las leyes que se redactan para que se construya el orden que interesa al globalismo totalitario. Leyes que están para coaccionar y restringir la vitalidad ciudadana. Leyes que únicamente cumple la población ¡dominada! Por ello el acimut comunal empodera a las comunidades, porque sólo se tramitan las mociones que surgen de la voluntad de los habitantes del territorio. Se descartan las obligaciones del ordenamiento central instado por los organismos internacionales situados fuera del organigrama.

Para lograr la armonía convivencial, el acimut comunal establece la base de los principios humanistas como suelo fértil donde sembrar la alternativa al modelo dictatorial de nuestra época. Se trata de la herramienta que integra el diálogo interno y el debate colectivo, para que sean los seres humanos y nunca las instituciones del Estado o los dispositivos electrónicos gobernados por la Inteligencia Artificial, quienes acuerdan el contrato social, el cuál lleva implícito la dignidad y el libre albedrío. Por consiguiente, el (contrato social) se traduce al convenio natural que acuerda los ajustes necesarios. Un manifiesto universal NARANJA que consta de cuatro partes: intuimos, sabemos, decidimos, conseguimos, así como el decálogo de la ley natural del acimut comunal.

Los habitantes del territorio suscriben la premisa, comprometiéndose por igual a cumplir las disposiciones establecidas, una serie de condiciones que existen para ensalzar los dones naturales (en vez de los derechos) y el libre albedrío (en vez de la libertad sujeta al examen de una autoridad). Es decir, que lo que se establece como el nuevo ámbito de actividades del lugar, une y reúne a sus habitantes, manteniendo las relaciones desde la base del afecto y el respeto, así como la responsabilidad que se refleja en las interacciones de unos y otros. El esquema de organización del acimut comunal es ágil y flexible y, lo más importante: garantiza la igualdad de oportunidades para todos.

El Estado es la entidad creada para hacer cumplir el contrato social suscrito tácitamente por la costumbre y la negligencia, por la ausencia sinceridad y valentía. Por ser víctimas de los hechizos prolongados que nunca se cuestionan provocando la irresponsabilidad. Por situarse en las zonas de confort que fomentan la pasividad y la apatía, tanto como el aborregamiento social. Pero el estado de naturaleza del ser humano.. ¡es lo que prevalece en el acimut comunal!

Hay que fijarse en el detalle siguiente: todos los derechos y los deberes de los individuos, constituyen las cláusulas del contrato social.

Una cláusula es la disposición de un contrato que señala una condición. La condición es el conjunto de características propias que definen algo, en este caso, al ser humano y al conjunto de la especie. En las disposiciones que establecen las distintas partes del acuerdo que nos ocupa, se ha excluido de la mesa de negociación al ser humano y su humanidad. La disposición será pues la manera en que están dispuestas las ideas que se traducen en las palabras que definen la visión.. una visión que no puede seguir bajo la mirada exclusiva de una élite torpe en cuestiones de amor y verdad, sensibilidad y compasión. Debe estar presente el sentir popular en el espacio donde se define el destino. ¡Destino! ¿A dónde vamos? ¿Quiénes somos? ¿Cómo es la vida del mundo en el que participamos? ¿Somos actores o protagonistas? ¿Artistas o robots teledirigidos desde el piloto automático?

¡Todo se ha tergiversado! La creación del Estado partía de la democracia y la representación del pueblo a través de sus servidores: los representantes públicos situados en cargos de poder. La estrategia radica en que los políticos realicen aquello que es su deber y función social, en vez de seguir como marionetas cómplices del gobierno situado por encima de los estados y los países. La política vanguardista que existe para humanizar la autoridad parte de la democracia pura. Del consenso unánime del convenio natural que acuerda los ajustes (contrato social revisado y actualizado) desde las escuelas alternativas solidarias, las Asambleas Ciudadanas Libertarias, el Juicio Popular Soberano y el ACIMUT.

Ante el derecho del voto, se impone la urgencia de su uso, pero sobre todo, la necesidad de comprender a quién se vota y para qué se le vota. El contrato social es el programa electoral que década a década se ha ido traicionando con total impunidad, faltando a la palabra dada a los electores. Emitir un voto es una responsabilidad. Emitir el voto de confianza al acimut comunal es un privilegio reservado a todos los seres humanos del país.

La Agenda Ciudadana Municipal Transformadora suscribe el acuerdo. Pacta con la población el estudio y análisis y tramitación de todas las cuestiones y asuntos y materias relacionadas con el ámbito de la dignidad y la libertad de los seres humanos. Asume el contrato, con pleno respeto por el marco jurídico que se diseña y se organiza para obtener la mejor versión activada desde las escuelas alternativas y la asamblea ciudadana. Evitando cualquier intromisión de los poderes fácticos del globalismo y el centralismo gubernamental. Elementos que se detectan como obsoletos y dañinos por estar en manos de corporaciones industriales y foros filantrópicos anuales y organismos internacionales ¡perjudiciales! para el saludable y pacifico desarrollo social del territorio, que en última instancia, es lo único vital y lo único que se ha estado marginando hasta la fecha.

Los líderes naturales, disidentes del viejo Sistema, se pronuncian de manera soberana y auténtica a lo largo y ancho del acimut comunal. Desde la identidad del lugar, con el alma desplegada al viento, vibran las comunidades naranja del mundo. Desatendiendo cualquier intromisión o forma de chantaje y coacción que represente el abuso de poder. La agresión y la amenaza de un poder situado fuera del territorio, será documentada y transmitida a la población, abiertamente y sin restricción. Para que los hechos, hablen por sí mismos, sin opción a la tergiversación habitual de parte de medios de comunicación y campañas mediáticas de sello oficial. Porque ACIMUT reconoce la «humanidad» de la autoridad y la política de vanguardia que asienta la pureza de la democracia. Nunca más las prácticas sistemáticas y vejatorias de la vieja guardia.

La capacidad para ejercer las competencias del cabildo municipal, están detalladas en las Constituciones y el Régimen de Organización Municipal. ACIMUT no inventa nada nuevo, no sacamos un «as» escondido en la manga. Simplemente, incorporamos la consciencia y el sentido común a la interpretación de los reglamentos y las leyes vigentes, de manera de percibir, más allá de lo rutinario, sugiriendo alternativas creativas que conforman la nueva legislación: la leyes.. ¡de la ley tradicional!

El poder político actual no proviene del pacto social. El poder absoluto que controla a los políticos, se mueve de espaldas a la población mundial. Los ciudadanos son las personas que pueblan el planeta y se relacionan con la premisa del bienestar general, sin embargo, existen los soldados del Sistema. Son aquellos que sólo buscan sus propios intereses particulares y, sobretodo: agradar a las élites para continuar manteniendo sus cuotas de poder. Están reduciendo la energía vital de los ciudadanos, ¿es adecuado que el abuso continúe otra década?

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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