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Ensayo para las mejores RELACIONES

3 de abril de 20220

Relaciones interpersonales mejoradas desde la claridad y la cordialidad, incluyendo el compañerismo y el equilibrio, sembrando la solidaridad y el compromiso responsable con el entorno, ¿se contribuye así a una sociedad sana y apacible y responsable?

El acimut comunal es la manera de organizarse desde la población que posibilita la dignidad y la libertad, el amor y la verdad, la ética y la transparencia, la virtud y la responsabilidad. Es un compromiso voluntario de participación colectiva en la estructura que regula las relaciones entre los seres humanos. La visión de un mundo imparcial y equitativo donde la justicia social parte de la igualdad de oportunidades para todos.

Se genera un orden comunicativo muy distinto, entre el gobernante y el gobernado. Sobre todo porque desparece la visión de obligación y subordinación que humilla a quien no puede expresarse. Desaparece la impotencia y la frustración y, surge la fluidez de las relaciones que ya no son de poder y enfrentamiento. Resultan de la concordia y el acuerdo razonable que proviene del respeto mutuo y el compromiso con los principios humanistas.

Una comunidad son los hombres y las mujeres que la componen. Sus relaciones y la organización para sus interacciones. La armonía convivencial, es el resultado de los principios humanistas en el hogar y en la escuela, en las asociaciones y las reuniones, en cada tertulia y negociación, acuerdo y resolución que deviene decreto oficial.

Siempre hubo un orden interno que regulaba cada país y una serie de tratados internacionales que regulaban las relaciones entre los países. Sin embargo, desde hace años, las cosas de carácter internacional, llegan hasta la puerta de las viviendas de la población, incluso se cuelan dentro de los hogares, modificando el comportamiento de los ciudadanos obligados a obedecer. Se vive la metamorfosis del ser humano que progresivamente se convierte en autómata del Sistema.

El acimut transforma las interacciones de los seres humanos entre ellos y respecto a las instituciones y el Sistema. Mejorarán para siempre las relaciones gracias a la implantación de los principios humanistas, esto es la evolución altruista, el movimiento de innovación social que protagonizamos. Insistimos en que se comprenda la potencia del amor que deriva en fraternidad y empatía, afecto y respeto, convivencia armoniosa.

Transformar radicalmente la noción de relaciones convenientes y apropiadas es lo que se fomenta desde las Escuelas Alternativas, para garantizar que ya en la acción del Juicio Popular y la Asamblea Ciudadana Libertaria, las conclusiones que se extraen son mociones para el ayuntamiento que regulan la estabilidad del territorio. La primera y más esencial es la relación vital de uno, consigo mismo. El abrazarse por dentro, el acceder a la intimidad donde están los tesoros internos, es alzar la voz del alma en sociedad. Conciliarse con la energía capaz de vibrar es lo que hace que tomes consciencia de tu potencialidad.

La confianza en los dones naturales y los talentos particulares es algo que desde siempre, el Sistema, ha restringido en su población, lo cuál es la evidencia de su traición. Mejorar la estructura de organización para que las relaciones interpersonales sean múltiples, profundas e intensas, es lo que permiten las herramientas del acimut comunal. Sus cuatro pilares sostienen la armonía convivencial, al tiempo que los protegen de un abuso de poder exacerbado de parte de los sicarios de la tiranía global. Hacemos lo que debería haber hecho cada gobierno, pero prefirieron hacerse cómplices de la agresión, por ello desmarcarse y, salirnos por la tangente nos libera de cualquier vuelta de tuerca que provenga de las instancias superiores cuyos tentáculos no alcanzan a todos los rincones del planeta. Por tal motivo es acertada la negativa a la tecnología 5G. Porque solo beneficia a los verdugos que oprimen en su escalada de invasión.

Los hombres y las mujeres podemos interactuar con muchos otros ciudadanos que como nosotros, coinciden con el amor a la vida que es hermosa y permite situaciones maravillosas y asombrosas. Cada encuentro es una oportunidad para el enriquecimiento mutuo, cuando somos honestos y valientes y nuestras intenciones están en armonía con los principios humanistas. Todas las relaciones que establecemos son únicas y fortuitas y, nunca deben ser interrumpidas por una institución. Jamás debe existir un árbitro que interfiera con leyes y normas y reglamentos que coartan la vibración de ambas almas. Si existe un intérprete o intermediario es señal de que algo falla y está errado. El Juicio Popular está para erradicar la equivocación, para evitar que algo se pudra o se colapse, corrompiendo a la comunidad. Entonces ¡sí! interviene la mediación y la tutela de la comunidad, en favor de resolver y saber. No ante la opción de la venganza y la humillación.. ¡mucho se gana!

La historia del desarrollo humano y el crecimiento espiritual, también es la historia de la evolución de nuestra especie. Cada nueva idea anunciando la transformación, frente al poder que domina a la sociedad en cada época, ha tenido su adversidad. Sin embargo, ahora que ponemos a salvo la integridad del ciudadano, logramos mantenernos fuera del alcance de sus tentáculos. La comunicación de uno mismo consigo mismo, en un diálogo interior acertado y generoso, tanto como la comunicación del ser humano con su comunidad y la estructura social que organiza las relaciones e interacciones, logra que la energía vital fluya desde la autenticidad y con la autonomía que alcanza niveles de soberanía individual, que benefician la convivencia en armonía, así como la plenitud particular.

Toda comunidad naranja es un territorio con habitantes sensibles que comprenden la vibración de la energía humana. Por ello se comprometen a diseñar y mejorar a diario la organización de las relaciones e interacciones que garantizan la convivencia en armonía, y, en igualdad de oportunidades para unos y otros.

El acimut comunal existe para recuperar la confianza íntima, sacudirse la basura de la mente, liberar la energía restringida y propiciar una estructura de relaciones e interacciones que contemplen la totalidad del ser humano. ¡Nosotros perdonamos! Porque no tiene sentido perseguir venganzas que alimentan violencia. El borrón y cuenta nueva, la página en blanco de la comunidad naranja que se enfoca en el ahora mismo y la construcción entre las ruinas y los escombros. Para que funciones es necesario el adiós al rencor y la tentación de otro agravio. Es tiempo para el sendero invisible que se hace visible con cada paso acertado que damos cada uno desde nuestra interioridad, la cual emerge para retomar el auténtico deambular por la Tierra. Ese peculiar palpitar que caracteriza a cada hombre y mujer del planeta.

El acimut comunal es muy favorable para quienes mandan, porque gobiernan con la voz del pueblo (que es su misma voz). Dando rienda suelta al sentir de los habitantes con los que se relacionan a diario. El sistema mejora para quienes son capaces de integrarse en el órgano que regula las relaciones e interacciones en el territorio. Hombres y mujeres quieren respetar las leyes en las que participan. Las necesidades que conocen y resuelven con procedimientos que surgen de la comprensión de la situación en la que intervienen los mismos protagonistas, responsables de crear y ejecutar, gestionando la cosa pública del lugar. De manera que son los mismos ciudadanos quienes están bajo las directrices de quienes los dirigen, y que son, ellos y ellas, amigos y vecinos. Se arranca con la comunidad naranja.

Cada hombre y mujer del planeta, está ahora en disposición de recuperar la vida natural, la existencia sin artificios, sin ninguna clase de artilugios falsos y engañosos. Estamos creando juntos toda una nueva gama de actividades que merecemos los seres humanos. Sin apegos a los dispositivos electrónicos que planifican las relaciones y opiniones, arrinconando el palpitar genuino que alberga el alma ciudadana.

Frente al actual cruce de caminos en la presente década optamos por las fichas blancas de la pureza individual, de la virtud colectiva, de la ética en la gestión pública que garantizan los principios humanistas. Una alteración suave y paulatina. Una variación creativa respecto a los mecanismos para la esclavitud. Una variación significativa en el ámbito de las relaciones y las interacciones. ¡Mutación! Transgresión.. se rompe el círculo vicioso y pasamos al espiral de la expansión de la vibración humana.

Los habitantes del territorio suscriben la premisa, comprometiéndose por igual a cumplir las disposiciones establecidas, una serie de condiciones que existen para ensalzar los dones naturales (en vez de los derechos) y el libre albedrío (en vez de la libertad sujeta al examen de una autoridad). Es decir, que lo que se establece como el nuevo ámbito de actividades del lugar, une y reúne a sus habitantes, manteniendo las relaciones desde la base del afecto y el respeto, así como la responsabilidad que se refleja en las interacciones de unos y otros. El esquema de organización del acimut comunal es ágil y flexible y, lo más importante: garantiza la igualdad de oportunidades para todos.

Las relaciones de carácter íntimo y privado entre los seres humanos nunca debieron ser encorsetadas y enlatadas para crear etiquetas y prejuicios, por ello se hace imprescindible la declaración particular de posicionamiento (DUT). Mientras sigamos abordando las relaciones y la interacción ciudadana acerca de un hipotético vínculo entre el soberano y los súbditos.. poco o nada se avanza en la comprensión de la ley natural. El ser humano nace por gracia de Dios y la intimidad de los cuerpos. Llega al mundo el recién nacido libre, pero dependiente del hábitat que lo acoge para morir o sobrevivir. Se encuentra sin saberlo, rodeado por los muros invisibles que configuran la cárcel planetaria que es el Sistema, y, la autoridad que resulta eficiente carcelero, ¿cuál es la llave de la celda? … La llave es la vibración del alma humana, la comprensión de la energía vital, la expansión de los atributos genuinos dentro de un marco de organización que le permite al individuo pintar con sus colores y sus formas el lienzo de la vida.. mientras cumpla la única ley: nunca jamás dañar o perjudicar a un ser vivo.

Puedes salirte de un colegio, de una asociación, de un partido político, de la consulta del médico. Pero nunca puedes salirte de la sociedad. Sobre todo si resulta de la estructura de organización de un Sistema que la determina. Sin embargo, la sociedad debe ser la expresión de su ciudadanía. El resultado de las relaciones e interacciones entre los seres humanos. Por ello el acimut comunal se hace relevante y definitivo en una civilización de obligaciones desde la dictadura digital y el globalismo totalitario que manda sobre los gobiernos de los países. Ha llegado el momento de tomar el control del propio destino desde la soberanía individual y la legitimidad de una comunidad centrada en los principios humanistas que aportan virtud, ética y transparencia a la gestión pública.

La pericia (maña) particular de los hombres y las mujeres, rápidamente se extendieron y originaron las Asambleas Ciudadanas que, ahora, disponen de su portavoz político en la POLÍTICA VANGUARDISTA de la democracia pura. Estamos impulsando una «autoridad humanizada» que regule las relaciones entre los ciudadanos y coordine las reglas aprobadas por todos desde la unanimidad de la necesidad y nunca más por el capricho interesado de un gobierno central instado por «los de arriba».

Desde hace años, el embrutecimiento en las relaciones, tanto como la deshumanización constante, se han estado acelerando. La deshumanización se ha dado porque se han perdido los principios humanistas que rigen la vibración social. Se ha despojado de sus características humanas, a la gestión y administración local presionada desde los órganos de gobierno central incapaces de comprender a la población del lugar, a sus necesidades e intereses. Las estructuras complejas de poder, tienden a marginar al más débil y aprovecharse de los más vulnerables. ¡Se embrutecen las relaciones!

La política vanguardista hace referencia al aspecto integral del ser humano. A su totalidad y sus atributos, los dones naturales y los talentos particulares de cada uno. El emerger de la energía que trasciende en la comunidad, como posibilidad real que no se restringe. Más allá de los aspectos biológicos y psicológicos e intelectuales. Desde la esencia genuina del ser, respecto a sus convicciones e ideas, actitudes y conductas. Canalizando en la institución de gobierno y el departamento o área de trámite y resolución. Las actividades se vinculan a las relaciones, a la unión y reunión. La interacción y la cooperación. El aunar esfuerzos desde el «yo gano si tú también ganas». Es decir, eliminando la posición de poder que crea las desigualdades y los abusos y las coacciones y los procedimientos coercitivos que esclavizan.

La correlación existe porque los representantes electos y con presencia en el ayuntamiento y el pleno municipal, son la extensión de la asamblea ciudadana, que proviene de las enseñanzas impartidas en las escuelas alternativas. Se trata de unificar, mediante el flujo dinámico de actitudes y conductas, que logran plasmarse en la actividad cotidiana y las relaciones entre los habitantes del lugar.

La comunidad es quien hace funcionar el devenir cotidiano, porque las relaciones interpersonales están claras y definidas. No hay duda ni confusión. Los parámetros se explican al pequeño ciudadano, al adolescente y al joven. Participan los adultos y los ancianos, no hay preferencias. Todos disponen de la posibilidad de comunicarse, pueden hacerse oír, y los demás, escuchan, atienden, reflexionan, valoran cada opción.

Estamos sumergidos en una total transición a otra etapa de la especie humana. Se están definiendo los parámetros y patrones que estructuran las próximas décadas y quizás lo siglos siguientes. Hay un quiebre, un cruce de caminos, dos estilos de vida completamente diferentes. Se trata de utilizar las cualidades inherentes de la Naturaleza, pero sobre todo, los tesoros que íntimamente mantiene intactos todo ser humano que nace en la Tierra. Al igual que las plantas y los animales se combinan con las características naturales de los paisajes, así los hombres y las mujeres crecen desde pequeños para alcanzar su mejor versión en armonía con el entrono, de ahí las Asambleas Ciudadanas que captan necesidades y perfilan las solicitudes y peticiones y propuestas que devienen la normas y los protocolos de actuación en el territorio, regulando las relaciones interpersonales y entre organismos e instituciones centrales. Hablamos de sinergia y asertividad, pero sobre todo, de la simbiosis de las almas activadas.

El «político de acimut» es el portavoz del pueblo, un gestor público comprometido con los principios humanistas que no contemplan la traición. La Agenda Ciudadana Municipal Transformadora apuesta por los seres humanos y su humanidad. Hombres y mujeres que confían en sí mismos, comprometidos con su mejor versión que trasladan ahí donde se forja la sociedad, las normas y los protocolos que regulan las relaciones en el territorio.

Hay que prever otra alternativa, una salida como respuesta. ACIMUT diseña otra manera de organizar la estructura de relaciones, para evitar que se ensanche el bando que existe entre quienes están relacionados con la autoridad y «lo oficial» y aquellos hombres y mujeres, ciudadanos desconectados de los procesos de participación que se convierten en soldados obedientes de un Sistema totalitario globalista.

Cuando no se trata directamente con el otro, cuando se le reconoce como persona al otro lado del celular, cuando se lo mira a través de la pantalla del ordenador, surgen los prejuicios y las etiquetas elaboradas por la rutina de la programación. Se activan los resortes que organizan mentalmente los grupos y los rivales, los bandos y los conflictos, que bien pueden resolverse en la conversación amistosa y el abrazo fraternal. Por ello conviene reducir las relaciones tecnológicas, aumentando las reuniones locales sin tenerle miedo a la conversación profunda que confiere al encuentro, de la posibilidad del enriquecimiento mutuo, a partir de la ocasión desnuda, sin interrupciones, sin intermediarios, y, sin espías acosando e incordiando todo el rato.

Las relaciones sociales de poder, equivalen a una multitud de interacciones, que cuando están siendo reguladas por reglamentos jurídicos, decapitan la comunicación fluida y audaz. Con las normas insertadas en los mecanismos, a base de creencias populares, así como las costumbres insertadas en la automatización, a base de tendencias virtuales, consiguen que la expresión y el diálogo.. siempre contenga un árbitro. Un intruso que interrumpe o distrae, censura o dificulta, confunde o desorienta acerca de la verdad del amor en libertad. De manera que la mayor potencia del ser humano, que puede ser la mejor herramienta de construcción de una sociedad saludable y pacifica, se tira a la basura.

Tenemos motivos para alegrarnos y entusiasmarnos.. ¡la fiesta ha comenzado! Porque el origen de la verdadera autoridad inicia en el alma humana. El auténtico poder radica en la energía que trasciende en la comunidad. Una comunidad capaz de relacionarse desde el afecto y el respeto para el bien común. Con la responsabilidad manifiesta en el apoyo mutuo y la ayuda recíproca que certifican la consciencia de unidad. Reflejando la fraternidad que toma senderos insospechados y alcanza logros inesperados. El tipo de amor más duradero e intenso que existe entre los miembros de nuestra especie es el sentido de hermandad que surge entre las relaciones cotidianas en la comunidad.

Es importante entender que la actividad del acimut está en la comunidad, en el contacto directo, en los abrazos y el intercambio. En las relaciones interpersonales. El mundo cibernético existe para ver como las demás comunidades naranja actúan, para favorecer la comunicación que resulta imposible por cuestiones de distancia. La vida está en la vida natural, nunca está en lo virtual y artificial.

La económica y la prosperidad individual sin limosnas del Estado, es posible en las comunidades naranja donde el trueque y el intercambio favorecen las relaciones de afecto y respeto, sensibilidad compasión y frugalidad, en la evolución altruista que legitima la identidad del lugar.

Unos y otros elegimos a diario si sumar o restar. Decidimos como desempeñarnos, estableciendo relaciones de conflicto o armonía. La igualdad de oportunidades debe plasmarse en la administración pública que organiza las cosas del mundo. Las decisiones colectivas deben partir de una acción lineal desde el clamor popular y con la intervención de los auténticos expertos. Esto es posible, y es, justamente, lo que hace viable la civilización, y no este chiste de incivilización que refleja la actual sociedad enferma de nuestra época.

Mientras seamos dueños de nuestra voluntad, y protagonistas del sentir y el íntimo concebir, podremos hablar de ciudadanos pensantes, íntegros y auténticos, que explican su obra a los demás, construyendo relaciones y ambientes que originan eventos maravillosos que surgen de la dignidad y la libertad, la honestidad y el coraje.

La creciente estandarización de la población ha creado robots y personas con caretas que viven del apego y las apariencias. Seres mecanizados y prefabricados en un Sistema que construye un mecanismo que arrolla las almas humanas. Una estructura de funcionamiento que elimina lo mejor del ser humano, ensalzando la tecnología y la distancia social, enfriando las relaciones interpersonales y fomentando las divisiones entre la población. Pero sobre todo, las instituciones y el estilo de vida forzado, han envenenado desde la comida y la sanidad y la educación y la economía, a los individuos, que paulatinamente han ido abandonando su identidad más íntima y toda su energía. La autenticidad del ser humano se ha desconectado de la verdad, mientras el ego se ha conectado a lo virtual.

El Sistema ha mostrado a la población, el concepto de «ser humano», como la persona sujeta a una serie de mecanismos tradicionales que se dan, y a los que se suscribe, sin que se le ofrezca la visión completa del alma humana, es decir, la identidad misma del individuo que se relaciona con la comunidad. La comunidad nunca es el Sistema. La sociedad, jamás equivale al Sistema. El Sistema es una estructura artificial por medio de la cual se rigen las relaciones que determinan la comunidad y la sociedad.

Porque al Sistema no le interesa que el ciudadano sea consciente de su individualidad, de su totalidad y potencialidad libre para exhibirse en la comunidad. Tampoco pone especial énfasis en las relaciones con los demás. Únicamente le interesa fortalecer el grado de obediencia y para ello extiende una abanico de formas de autoridad que restringen al ser humano, limitando su expresión y expansión.

Las relaciones que potencia el Sistema, son de orden económico y legal, con algunas pinceladas de moralidad para disimular. Con lo que se fabrica la armadura de frío metal que conforma la «personalidad». El maquillaje que usan las personas, en vez de la desnudez de su carácter sin artilugios ni disimulos, listos para la ética de la virtud que alcanza la excelencia humana idónea para la evolución altruista.

El individuo nunca es únicamente un ser humano, es un ser cuya humanidad se experimenta mediante la relación con otros seres humanos y la Naturaleza. Un ciudadano necesita expresar amor y recibir amor. El afecto y el respeto son fundamentales para que fluyan las relaciones interpersonales y, desde hace décadas, toda manifestación de empatía desde la administración pública hacia la población se ha ido mermando hasta desaparecer del gobierno cualquier signo de sensibilidad y ternura hacia los ciudadanos. Una circunstancia que ACIMUT varía al humanizar la autoridad y establecer la Política Vanguardista que destierra la política de la vieja guardia ejercida por los gobiernos desde sus dos brazos armados que se alternaban en la función pública.

Los ciudadanos nos necesitamos los unos a los otros. Todos somos hermanos, estamos fraternalmente unidos al lugar, aunque hay clientes y empleados y patrones y concejales. Se compra y se vende a diario. Todos damos y tomamos. Hay un mercado de bienes y servicios y de puestos para el trabajo. Esta regulación de las relaciones es lo que debe gestionarse en el órgano del territorio, y nunca desde una posición central alejada de la realidad que impone estructuras y normas para todo un país. Así la identidad individual del lugar se mantiene intacta, con el ritmo y el ambiente que caracteriza a su población.

La red de Internet nunca es un espacio natural y saludable para el intercambio de las primeras relaciones sociales. Fácilmente se comprueba con el sexo. El primer cuerpo desnudo que se ve, se mira en una pantalla. Se desconoce la textura de la piel, porque el tacto es de plástico, al presionar las teclas. El olor del cuerpo, el aroma del sexo, desaparece. Cada vez más jóvenes prefieren masturbarse frente al ordenador o con su celular, antes que entablar conversación con otro ser humano para iniciar el cortejo y la seducción.

Ha comprendido bien el acimut comunal el tipo específico de conexión entre el individuo y el lugar, el ser humano y el mundo que habita, el ciudadano y la comunidad en la que se relaciona. Desde el punto constructivo y favorable para mejorar las relaciones y el flujo de la energía vital en la sociedad, es imprescindible que toda acción y actividad parta de los principios humanistas, así como la virtud humana que alcanza la excelencia: la mejor versión del individuo que se integra pacíficamente a su especie ¡para sumar!

La Agenda Ciudadana Municipal Transformadora sabe que la clave para desterrar la vida miserable del «intentar sobrevivir a cualquier precio» y el «ganarse la vida» radica específicamente en la sinergia entre el individuo dotado con dones y talentos y la comunidad en la que habita y se relaciona con los demás. La simbiosis entre el ciudadano y el lugar que define las normas que regulan dichas relaciones con los demás, debe constituirse como una cita que fluye naturalmente y de manera espontánea.

Las aspiraciones y la ambición de los ciudadanos, son resultado del proceso social. Pero no lo son el hambre y la sed o la necesidad de descanso y el apetito sexual. Pero las formas del deseo carnal y cómo se manifiestan las relaciones sexuales ¡se alteran! Hasta el punto de confundir a los adolescentes que mantienen relaciones con su mismo sexo, sólo porque lo ven en las series de televisión de los últimos veinte años.

En nuestra época, la estructura del Sistema se ha convertido en unas gigantescas tenazas que presionan y destruyen lo mejor de nuestra especie. Los gobiernos ejercen la función de restricción y represión, en vez de favorecer la manifestación y la expansión. Nunca logra el ciudadano manifestar su individualidad y expandir su energía en los contactos cotidianos. Las relaciones de «distancia» se han hecho una forma de costumbre que los niños que crecen, asumen como habitual. Esta es la nueva normalidad, una normalidad que se promueve para enfriar las relaciones interpersonales, potenciando las transacciones digitales en un mundo virtual.

Hay que mantener el sano juicio para salvarnos. El impulso primario de la conducta humana es sobrevivir, pero sobrevivir sin la conexión con los demás habla de relaciones de plástico y de comportamientos frívolos y automáticos.

El ciudadano debe poder beber y dormir y comer, y también, refugiarse del frío o del exceso de calor. Son cuestiones superadas en la mayoría de los países, pero el ciudadano debe poder mantener relaciones saludables y pacíficas y desempeñarse desde el afecto y el respeto, ¿cierto?

El campesino que labra la tierra, no es tan distinto del emprendedor que inventa negocios en la gran ciudad. Diferente es su palpitar porque la vibración de cada uno es peculiar. Pero cuando se reúnen los dos para nadar y jugar en el río, ni las risas pueden distinguirlos. Este es el punto, el impulso primario de ambos, debe ser la fraternidad, el saber compartir el espacio libre desde el afecto y el respeto, pero las motivaciones de unos y otros están siendo alteradas, de manera que lo natural se enfría y lo antinatural se mecaniza hasta robotizar las relaciones con nuestros semejantes.

Desde pequeños todos enfrentamos el decorado. Es un escenario programado décadas antes de nuestra llegada. Una estructura artificial que sostiene las relaciones entre unos y otros, pero que se ha convertido en las relaciones entre instituciones y países y organismos y corporaciones. Todo alejado de la mirada limpia entre seres humanos, del tacto del afecto en la caricia y la sonrisa amable y sincera que provoca la respuesta inmediata de la otra parte. Hoy, frente al individuo, ya no hay nada natural, tan solo la inhumanidad de las máquinas y lo virtual.

La clave está en la coincidencia de los principios humanistas y su puesta en marcha. Su práctica diaria en todos los ámbitos, sobre todo, en los estamentos donde se gestionan los recursos del pueblo. Quienes conforman el acimut comunal entienden la vida del conjunto, la existencia en común, la armonía en las relaciones entre unos y otros.

Los algoritmos y la Big Data, son la constante robotización y estandarización de los procesos que van dejando afuera de la ecuación a un sin fin de posibilidades. La permanente mecanización de los hombres y las mujeres deforma la humanidad de las relaciones. La tergiversación del sentir que afecta desde las ondas electromagnéticas y el mundo virtual, aparta el contacto y el afecto en el trato, alejando la fraternidad. Se retira la opción de la cooperación, en favor de las máquinas que están interconectadas a través de satélites y wifis.

No se puede vibrar en el Sistema o en la Internet. Nunca se vibra en tercera dimensión o en el mundo virtual. Únicamente es posible vibrar con la energía del ser humano que fluye y se manifiesta en la sociedad, hecho que sucede cuando estás en contacto con tu esencia genuina. Cuando te comunicas con los seres vivos conscientes de la energía natural que desde el alma emerge y se expresa, proponiendo relaciones de iguales. Relaciones bañabas por el afecto y el respeto y mucho amor. Empatía que fluye. Así se manifiesta el alma en la utopía de la sociedad mejorada, para expandir la vibración de un individuo y, por ende, de toda la especie humana.

El Sistema mantiene que «derecho» es el conjunto de normas, expresivas de una idea de justicia y de orden, que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva. ¡Aquí es que deben sonar las alarmas!

Estamos ante la adecuación de la democracia y la política, el proceso idóneo para la armonía convivencial. Es el momento de la unión y reunión de los seres humanos que configuran las relaciones e interacciones para alcanzar juntos el mundo saludable y pacífico. Las crisis de hoy, en vez de tragedias lamentables, sirven como plataforma para el despertar de la consciencia y el empoderamiento ciudadano. Es la perfecta oportunidad para enderezar el cuadro torcido que cuelga en la pared de la historia humana. Admiremos el bosque completo, en vez de únicamente el árbol frente a nosotros. Hay mucho en juego: el futuro de nuestra especie.

El uso provechoso de tu DON y el intercambio generoso de tus TALENTOS establece relaciones de correspondencia, protección, y asistencia mutua. Donar refleja amor, y de inmediato se crea una vinculación que compromete al receptor a movilizarse para la compensación del obsequio, mediante un nuevo regalo similar que inaugura una cadena interminable de bondad creativa y favores correspondidos.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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