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Ensayo sobre la visión de la expresión LOCALÍTICA

3 de abril de 20220

Hemos superado la utopía. Si de verdad se quiere ir más allá del sistema, se pueden paliar globalmente los inconvenientes actuales desde lo local, desde la acción cotidiana, una a una, paso a paso, desde la participación que suma al conjunto, logrando la sociedad mejorada. Los seres humanos disponemos del sentir unitario del amor, así como el anhelo de un estilo de vida que consiga mantener nuestra alegría y la plenitud existencial, entonces es que tiene su razón de ser el acimut comunal.

En vez de geopolítica, localítica. Esto es lo que hace falta: dejar de fijarse en lo que aparentemente ocurre en el mundo. En la era del Internet, cualquiera está dando su versión y creando corrientes de opinión, cuando nada sabe de la realidad de lo que sucede por detrás. Las noticias y lo que se cuenta, nunca es toda la verdad, son los datos con lo que la mayoría confecciona sus conclusiones. Mientras tanto, nada se observa de cuanto ocurre justo en frente, donde la vida importa y se convierte en la prioridad que se desatiende.

Si estás en tu casa escuchando una música relajada, y, en la calle, ladran furiosos los perros. Al centrarte en lo que te rodea y concéntrate en la melodía tranquila, no te afecta el ruido. Sin embargo, los ladridos se convierten en tema de conversación cuando se atiende la influencia externa. Cuando escuchas lo de fuera, en vez de tu voz interior. A esto me refiero con estar en la localítica, en vez de la geopolítica a la que ningún ciudadano tendrá jamás acceso. Tan solo una opinión sesgada, en relación a la verdad.

La Agenda Ciudadana Municipal Trasformadora protege lo fundamental de los hombres y mujeres de la Tierra: su integridad física y espiritual. Nos centramos en la «localítica» en vez de la geopolítica, defendiendo la vida del territorio y a sus habitantes. Juntos creamos la sociedad que se mejorada a sí misma desde la base y hacia arriba, para levantar los cimientos de los principios humanistas en la administración local.

La comunidad naranja entiende que encontrar las afinidades es la manera de establecer una alianza. Una alianza para juntos, en igualdad de condiciones, dirigirnos en dirección a la visión. Celebrando el viaje, tanto como el desafío que se convierte en una aventura estimulante. Se parte del lazo sentimental, de la necesidad existencia, de la base de los principios humanistas que como cimientos, garantizan un templo establece. Hablamos de ser y estar desde la humanidad, con los demás seres humanos en armonía convivencial. Por supuesto que no hablamos de máquinas o instituciones.

Pero el «poder» se institucionaliza. Se instauran órganos de poder supranacionales que solapen las decisiones de los seres humanos, quienes desde su humanidad y energía vibrante que despliega los tesoros del alma, deben dar forma a las naciones soberanas.

El Gobierno Central Global controla ya el comercio mundial de todo tipo de productos, recursos y armas. Dejando todo el poder a las grandes multinacionales y corporaciones que son instituciones sin rostro, sin alma. El objetivo es anular las leyes de propiedad intelectual y fomentar los monopolios internacionales, dejando en manos de la ONU la posibilidad del desarrollo en una u otra dirección, según convenga. El comercio en el planeta, se premia o se sanciona según el interés y la motivación del globalismo. Los organismos internacionales sancionando a los países que no aceptan los dictados de estos órganos internacionales, es decir, del Gobierno Central Global.

Es por todo lo anteriormente expuesto, que pasar del círculo al espiral es lo que conviene en nuestra época. Dejar de lado la geopolítica, para centrarnos en «lo local» es una media sabia. La LOCALÍTICA es lo que hacen las comunidades naranja. En vez de habitar el ciberespacio, habitamos el territorio que respetamos y amamos. En vez de lo artificial y virtual, buceamos el alma, para hallar la audacia de lo natural, en medio de la Naturaleza.

El mundo y la humanidad están hoy en manos de una dictadura mundial. Tal como afirma el documento de la ONU: “Nos comprometemos a trabajar incansablemente para la plena implementación de esta Agenda para el año 2030”. Esta agenda redactada por una institución, cuyos miembros no han sido electos democráticamente por la población del planeta, está siendo considerada como obligatoria para todos los ciudadanos del mundo. Por lo tanto, aquí está la contradicción, la hipocresía, la demente acción del organismo que redacta y aplaude la Declaración Universal de los Derechos Humanos.. ¡que vulnera deliberadamente!

En la AGENDA 20-30 no se protegen los derechos inalienables de los ciudadanos. Los dones inherentes al ser humano, son violados y masacrados públicamente por la leyes. De hecho, al individuo, ni siquiera se lo nombra en todo el documento, porque es visto como cosa, elemento, nunca como ser humano.

Con la AGENDA 2030 se desarrolla un gobierno mundial bajo el eufemismo de la «sostenibilidad», sin definir qué significa esta palabra ambigua. Una «jefatura» mundial nos va a dictar qué hemos de pensar, qué hemos de decir y, además, cuando debemos nacer y cuando morir. Un modelo de -pensamiento único-mientras las riquezas están en manos de unos pocos elegidos, autoproclamados amos y dueños de la Tierra.

Sentimos y pensamos y decimos y hacemos y.. la actuación refleja el palpitar interno que se despliega en la comunidad. Es la intimidad del alma en armonía con el mundo y el cosmos. Somos consciencia que se manifiesta. Energía que configura la obra que como artistas protagonistas desempeñamos con agrado. Con el compromiso alineado a las premisas de la ley natural y los principios humanistas. El mundo saludable surge de la armonía convivencial que empieza en la paz interior, en el silencio que se aprovecha para la introspección. Un acto singular que ocurre en la solitud, sin intermediarios.. a solas con nosotros mismos y el cosmos.. en compañía de la mayor expresión de Dios.

Somos energía que se expande porque fluye de manera natural. Ninguna incomodidad, por que ya nunca nos tragamos las mentiras. Descartamos colaborar con la hipocresía y, cuestionamos, analizamos e investigamos. Medimos las consecuencias de los actos antes de tomar una posición y desarrollar una actividad. ¡Adiós al piloto automático! Las elecciones parten de nuestras entrañas, de los propios criterios y convicciones, sabiendo que somos maestros y alumnos. Estamos por encima de cualquier expresión de control y dominación o manipulación, porque nos hacemos responsables de nosotros mismos. Evitamos traicionarnos, fieles a nuestra naturaleza y, asumimos el hecho con una amplia sonrisa de agradecimiento ante la oportunidad.

¡Dueños de nuestro propio destino! Destino que vigilamos concienzudamente, con exigencia y vigor y rigurosidad desde los Juicios Populares Soberanos para advertir fallas y errores y corregir las causas que provocan efectos negativos y destructivos, contraproducentes para los habitantes del territorio. ¡Localítica!

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París. El artículo 19 señala concretamente: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Por «libertad de opinión» entendemos el propio criterio y las convicciones íntimas que el ser humano dispone. Ideas y conceptos acerca de la vida y el mundo. El particular juicio que confiere al carácter su peculiaridad. Pero nunca existe la libertad de opinión cuando no se estimula la curiosidad y la exploración, cuando el autodescubrimiento que es una fabulosa aventura, resulta una posibilidad muy reducida. Cuando el desafío del saber quién somos en verdad se traduce a las informaciones que instruyen y manipulan la realidad de los niños y los adolescentes, sobre todo en esta época de dispositivos electrónicos que recortan la capacidad de iniciativa. Por ello las escuelas alternativas solidarias son necesarias. Porque evitan el adoctrinamiento y acercan la opción del «abrazarse por dentro» para conciliarse con la energía vital que late en el alma humana.

Por «expresión» entendemos nuestra representación genuina mediante las obras, no únicamente con palabras escritas o pronunciadas verbalmente, si no desde el gesto y la mueca que se origina adentro del individuo. La actitud que refleja el palpitar que vive en las entrañas y se traduce a una conducta que configura la realidad del tiempo y el espacio. Significa crear, emprender, generar situaciones que se convierten en eventos que llevan el propio sello, acontecimientos que conforman la historia de nuestra especie. Los signos externos, son la vibración del individuo soberano que legítimamente se proyecta en la comunidad. Pero no existe la expresión espontánea y auténtica cuando los pensamientos están teledirigidos desde la narrativa oficial de la legalidad. Cuando las ideas son insertadas desde la educación obligatoria que altera el sentir innato del ciudadano, modificando su comportamiento para adaptarlo a la norma jurídica. Por ello las Asambleas Ciudadanas Libertarias existen para que los hombres y las mujeres emerjan con su potencialidad innata para expresarse como artistas protagonistas en el territorio que habitan. Sin ninguna clase de restricción intermediación o prohibición, de acuerdo a la ley natural y los principios humanistas. Esto es ¡localítica!

Por «no ser molestados» entendemos el mecanismo que protege la dignidad humana y defiende la autonomía del individuo en todas sus diversas facetas de comunicación. Hacer uso constante de la tranquilidad interna y la satisfacción que produce la expresión del libre albedrío que permite a los dones naturales y los talentos particulares manifestarse en la comunidad. Pero el sistema actual que organiza nuestro planeta, obliga a los seres humanos a someterse y claudicar con una autoridad arbitraria que abusa explota y esclaviza. Diseñando una vida grotesca e inhumana que atrapa a los ciudadanos en una ficción jurídica que da forma al globalismo totalitario y la dictadura digital. Por ello el Juicio Popular Soberano evita la ingeniería social y expande la innovación social. Impidiendo la sistemática imposición de instituciones y máquinas y mecanismos burocráticos que atentan contra la dignidad y la libertad de los seres humanos.

El acimut comunal propicia el mundo saludable y pacífico, pero sobre todo, favorece la armonía convivencial. Sin embargo, los Estados y sus gobiernos, lejos de permitir la investigación autodidacta y lejos de facilitar la recepción de informaciones y opiniones «de valor».. instauran una censura férrea que elimina los argumentos que cuestionan la doctrina oficialista. Todas las ideas que se apartan del «pensamiento correcto» son canceladas. Sus precursores son vapuleados públicamente hasta el ridículo o la difamación. Desaparecen del panorama intelectual y mediático los aspectos relacionados con el amor y la verdad. Tan solo la doctrina legal prevalece. Además de la propaganda institucional que fabrica piezas exactas que encajan en el maquinaria que arrolla las almas. Así se perpetúa lo predecible del comportamiento automático (seres humanos embrutecidos). Ciudadanos a los que se fuerza a distanciarse de la ética y la virtud humana. ¡Autómatas del Sistema!

El ciberespacio y el Internet «de las cosas» rige el mundo virtual que afecta la realidad cotidiana, incomodando el palpitar genuino de los hombres y las mujeres que pueden desempeñarse desde su potencialidad a través de la ley natural. Dañando el sentir singular de los individuos que son agredidos desde los algoritmos y los protocolos de actuación que sólo hablan de leyes y obediencia a la autoridad. Así se configura un orden siniestro y perverso «sin limitación de fronteras» que se expresa «por cualquier medio de expresión» a su alcance, dado que los domina todos. Se controlan los canales de comunicación que dejan de ser «libres» secuestrando «opiniones». Se redacta la consigna que conforma las tendencias populares y las creencias y corrientes de opinión PROGRAMADA. Por consiguiente, es imposible otorgarle funcionalidad y vitalidad al Artículo 19.

El acimut comunal observa el mundo y la vida en su conjunto. Desde lo «holístico» entendido como lo integral, sin olvidarnos de ninguna parte esencial. Porque la ley natural lo dice muy claro: todo es una y la misma sola cosa, por lo tanto, analizamos e investigamos y cuestionamos desde lo filosófico y humanista y metafísico para alcanzar la energía de lo espiritual, sin descartar la ciencia y la tecnología que tanto afecta las opiniones y los comportamientos en el plano físico. Evitamos enfocarnos en una sola parte o cada una de las partes por separado. Se trata de una combinación de realidades que deben estar en armonía, porque todas y cada una de ellas, son las partes que componen el TODO.

Pero el «derecho» se presenta como omnipresente y omnipotente, por ello la FICCIÓN JURÍDICA se impone como realidad en la Tierra.. pero no de forma natural. Se impone a través del engaño y el fraude, la mentira y la coacción, la coerción y la amenaza que provoca miedo y tolerancia, resignación y aceptación tácita. ¡Conformismo!

El derecho, según los diccionarios y el sentido común, versa entorno a «lo justo» y legitimo o razonable y cierto. Pero la justicia es lo imparcial y equitativo, y, en los tribunales de justicia, a diario se aplican leyes injustas que atentan contra la dignidad y libertad del ser humano.

Hay «el derecho al libre tránsito» pero existen las fronteras y los inmigrantes y los desplazados y las agonías que sufren aquellos seres humanos que escapan de una guerra o de condiciones insoportables para encontrar oportunidades en otro territorio y.. ¿qué pasa? Sin embargo, las aves y los animales de a pie cruzan esas líneas en los mapas. Líneas invisibles que cruzan el dinero y los productos con total libertad ¡pero nunca los seres humanos! Son tantos los absurdos de la actual civilización que uno ya no sabe si reír o llorar. ¿Se trata de un chiste o una pesadilla? Quizás solamente disonancia cognitiva.

Para el Sistema -el derecho- es la facultad de exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece.. obligaciones que derivan del estado de una persona… Pero un ser humano es una ¿persona? Persona es la máscara que los antiguos griegos se ponían en el escenario para que fueran oídos en las últimas filas. Mucho se habla de la «personalidad» de la celebridad de turno y el icono de moda. Menos se menciona la «personalidad jurídica» pero esa es precisamente la clave para que el Sistema organice el mundo: el número del documento de identidad. El ser humano reducido a un dato alfanumérico. Pronto suscritos los hombres y las mujeres de la Tierra a la ID-Digital o código QR como terminales propiedad de la Inteligencia Artificial.

¿Cuál es el -estado- de una persona?… Pues según lo mencionado hace un momento, un estado «plástico».. autómata o sintético.. fríamente robotizado., regulado por mandatos y reglas institucionales. El estado «natural» sin embargo, es la vibración del alma humana. Equivale al palpitar genuino del individuo soberano que jamás es «una persona».

El Sistema mantiene que «derecho» es el conjunto de normas, expresivas de una idea de justicia y de orden, que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva. ¡Aquí es que deben sonar las alarmas!

Los derechos son exigidos, son de obligado cumplimiento. La trampa es que se presentan como positivos y para «el bien común» pero son tiranía disfrazada, a menos que quienes redacten los derechos tengan sensibilidad y compasión, ética y virtud, ¿la tienen los gobernantes de hoy?

Se ha ido modificando el significado del vocablo DERECHO, la última vez fue en el año 2001 con diversas acepciones. Con la alteración de los sentidos en que se puede tomar una palabra o expresión y que, una vez aceptados por la autoridad que regula, se le reconoce públicamente el nuevo uso, expresándose de manera distinta. El nuevo concepto o la idea retocada, deja constancia certificada en los diccionarios a través de la definición corregida y rectificada o maquillada. Así se ha ido modificando el comportamiento de la sociedad desde la educación obligatoria que altera el palpitar genuino del individuo. Es decir que a espaldas de la sociedad, sin una razón lógica que lo justifique, se ha preferido otra definición que sin duda va más en concordancia con las intenciones de quienes mueven las fichas del mundo.

El Sistema prioriza las leyes y las instituciones y los algoritmos y dispositivos eléctricos, marginando a los seres humanos. En vez de atender a los ciudadanos, las máquinas son las protagonistas. Por consiguiente, el acimut comunal es la bifurcación en el camino errado del Sistema que falla estrepitosamente a los seres humanos.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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