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PARA QUÉ SIRVE ACIMUT COMUNAL

4 de abril de 20220

Establece la dinámica de gestión pública que practica la Política Vanguardista para Humanizar la Autoridad y obtener así la Democracia Pura que se refleja en la practica de la Democracia Directa (utilizando los avances tecnológicos para asegurar la participación ciudadana). Sirve para asegurar la dignidad y el libre albedrío. Protege la integridad física y espiritual de los ciudadanos. Significa el ejercicio de la ética y la virtud del ser humano integrada en las tareas de administración local.

Combinación perfecta entre pobladores y portavoces de sus voces que gestionan desde la administración del territorio, descartan lo militar y cualquier vinculación a las armas y la guerra o la tecnología 5G. Por ello hablamos tanto de la tercera dimensión, donde están presentes los obstáculos y desafíos a resolver y, de la quinta dimensión, donde vibra la energía individual que descarta la violencia y el abuso de poder, tanto como la dictadura digital.

Este simple esquema de organización, es que surge el acimut comunal, para garantizar la independencia y la solvencia que se sitúa en la actividad de los habitantes del lugar. Es pasar de los impuestos a las contribuciones voluntarias que se mueven por responsabilidad y bien común, apoyo mutuo y ayuda recíproca. La consciencia de unidad que habla de un amor incondicional que se manifiesta desde la fraternidad y la solidaridad y la empatía.

El acimut comunal se ve y se oye porque hombres y mujeres empiezan a hablar sobre la necesidad de protegerse de una acción agresiva por parte de los gobiernos mismos que gestionan sus derechos.
Nunca puede haber un equívoco en el planteamiento, dado que se trata de una respuesta que es clara y directa: desafía la ficción jurídica con una acción creativa exenta de violencia. Jamás puede haber ninguna clase de confusión ante unos ciudadanos que se defienden legítimamente de una serie de engaños e irregularidades y situaciones forzadas que atentan contra la misma declaración universal de los derechos humanos. Por ello recurrimos a la ley natural y los principios humanistas que garantizan la armonía convivencial.

La hermosura del acimut comunal es que con su practica se alcanza, inmediatamente, la paz. Nunca se necesitan guerras para defender la paz. Esta es una idea falsa. El enemigo de la paz es la ausencia de amor y verdad. Hay guerras, porque se incrusta el odio en el corazón de los patriotas. Un ejército que prepara a las personas como armas de matar. Pero el odio es como una inyección que inocula ese odio, mucha ira y rabia y todas las emociones que hacen del soldado un ser insensible y nada compasivo, capaz de actos atroces, en nombre de la obediencia a una orden indecente que indica sangre y muerte y destrucción.

Logra mantener intacta a la paz que se da como consecuencia del fluir, de la unión y reunión basada en complementarse y socorrerse, sobre todo, al encontrar los puntos que unen, en vez de los que separan y encienden la mecha del conflicto. Los Juicios populares evitan que cualquier situación se enrede tanto que se pase a los golpes y la trifulca bélica. Eso degrada al ser humano capaz de razonar y comunicarse con la mano amiga tendida para el auxilio y la cooperación, en vez de la agresión y el enfrentamiento encendido de pensamientos violentos.

La posibilidad de la libertad real, un motor para nuestro desarrollo como especie, pero una verdadera libertad del individuo que debe estar sincronizada a la libertad de la comunidad. La comunidad que se organiza para convivir armoniosamente en el territorio. La comunidad que se estructura a través de un esquema que respeta la legislación vigente y que sin embargo, propone la transgresión de aquello que no funciona. Encontrando la mejor manera para eliminar el abuso de poder. Fusionando los dos ámbitos, política y ciudadanía. Asegurándose de que los habitantes que se planifican conscientemente, consigan defender sus justos y legítimos derechos amparados por la ley. Este es el espíritu del acimut comunal.

El acimut comunal no existe para controlar y dominar a la sociedad, está para garantizar la simbiosis de las almas humanas, dentro de la gestión pública. Se concibe a la administración local que regula las interacciones entre los ciudadanos y el sistema central, sin olvidar jamás la prioridad de la armonía convivencial de unos y otros en el municipio.

Aunque pueda haber un promotor del acimut comunal, son quienes se integran a la oportunidad y le dan vida, los que proporcionan el significado al movimiento de innovación social. Todos los hombres y las mujeres son los héroes que están dando una respuesta concreta a la situación actual. La solución que desempeñan es desde su palpitar y según el contenido que ellos y ellas elaboran. Nunca bajo el mando de un carismático ciudadano que levanta un estandarte.

El individuo incide en el hogar el barrio y la comunidad, pero el Sistema afecta a la sociedad, desde sus dictados de obligado cumplimiento que se trasladan a la comunidad el barrio y el hogar. El efecto del ser humano en la comunidad, queda secuestrado por el influjo que se impone como autoridad. Esto se corrige con el acimut comunal, para que sea el ser humano quien hace a la sociedad y nunca más suceda al revés.

El acimut comunal es una semilla cuya cosecha tal vez no veamos en breve, pero se trata de una movilización de la energía de los hombres y las mujeres que se decantan por la plenitud humana y la vida natural, en vez de más artilugios y falsedades y simulaciones en el ciberespacio.

El acimut comunal sitúa a cada ser humano en el punto exacto de la responsabilidad del propio destino, tanto como el devenir de nuestra especie. El acontecer depende de la sabiduría innata, de la intuición y la percepción, más que de los conocimientos programados por las fabricas del pensamiento único oficial. Iniciar esta etapa es formar parte de la solución, en vez de perpetuar un Sistema que a diario asesina la vibración del alma humana.

En definitiva, el acimut comunal, es por definición moderna: la sociedad civil que se organizada paralelamente al Estado, pero fuera del globalismo totalitario. Interactúa con el gobierno central del país, pero justamente para garantizar la protección de sus habitantes y los justos y legítimos derechos de su población. Una comunidad «naranja» que sirve para detallar el semáforo que no está verde ni está rojo. Está justo en el punto en que cada ser humano dispone del libre albedrío para expresarse y manifestar su criterio y convicción.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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