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QUÉ SIGNIFICA HUMANIZAR LA AUTORIDAD

5 de abril de 20220

Si mencionamos la oportunidad de «humanizar la autoridad», ¿a qué nos referimos exactamente? ¿Cómo puede ser de valor la política vanguardista que plantea ACIMUT desde el movimiento que protagoniza?

Humanizar significa la acción y el efecto de suavizar, sensibilizar, intuir otras opciones y flexibilizar la consecución de posibilidades múltiples. Es aceptar el desafío de las oportunidades que ofrece la energía humana. Es el compromiso formal de la potencialidad de los seres humanos resonando en la sociedad.

La humanización de la autoridad, es el proceso mediante el cual, se dota a la organización y el desarrollo social de los ciudadanos, de evidentes cualidades humanas que van desde el emisor al receptor y viceversa, retroalimentándose eficazmente los unos a los otros. El objeto de humanizar la política, entendida como algo etéreo o cosa amorfa, es justamente el hecho de trasladar el alma humana a las instituciones. De manera que los resultados sean acordes a cada caso y nunca más una sucesión de datos y estadísticas y frías aplicaciones de leyes injustas que se respetan, solo porque se aprobaron. Hay que acondicionar los cimentos de barro. Porque los cimientos de una sociedad humana, pasan por ser pilares de energía de los hombres y las mujeres que se cobijan bajo ese templo artístico que es la convivencia humana.

Por consiguiente, más que un asunto estético, humanizar, es un asunto ético. Un asunto vital que no puede tratarse desde el cambio. Solamente puede realizarse desde la mejora. Optimizando el proceso para que sea transparente, sincero, bondadoso, generoso, compasivo. La dinámica de la espiritualidad creativa de aplicación práctica, es una técnica que funciona cuando el ser humano se hace responsable de sus atributos particulares y sus tesoros internos. El método de los principios humanistas aplicados a la manera de gestionar la política, es algo que jamás se ha visto. Porque nunca antes ninguna formación política ha apostado por la verdad y el amor.

ACIMUT es una manera de ser y estar en el mundo. Es la oportunidad de desplegar la totalidad del ser humano en una estructura diseñada para que no existan dos bandos. Los que hacen las leyes, son los mismos que las cumplen, los mismos que las proponen y las respetan. No hay fuerzas externas que imponen. Nada de lo que se debate o se aprueba, proviene de arriba, como mandato del jefe. Bien al contrario, las tareas parten de la misma comunidad que se topa con la necesidad, con la urgente adecuación de algo que está evitando la armonía convivencial.

El acimut comunal parte de la virtud y la ética. La ética de la transparencia que no existe en los Estados. El propósito es humanizar la autoridad, nunca hemos mencionado que debe abolirse y que cada quien hago lo que quiera. El proyecto existencial de la comunidad naranja es forjar individuos responsables y amorosos, líderes naturales que saben dónde incidir, según su atributos y retos que ponen a prueba sus capacidades. Ellos y ellas lo toman como un juego divertido, una aventura que dota de significado a su devenir. Así damos forma a la vida pública que se traduce en armonía convivencial en el territorio que habitamos.

Las siguientes frases serán reveladoras. Clarifican perfectamente la expresión «humanizar la autoridad» que se ha acuñado desde el altavoz social que resulta la comunidad naranja. El movimiento comprometido con la sociedad que se mejora a sí misma desde la base y hacia arriba.

El significado de la palabra «autoridad» es el «derecho» a mandar y gobernar sobre los demás. Se trata de la facultad que asumen algunos seres humanos que han sido elegidos por aquellos otros seres humanos que pasan a convertirse en subordinados. La finalidad es que el pueblo sea representado en las instituciones que sostienen la estructura del Sistema. Sin embargo, ¿cuál es la finalidad principal de la autoridad?

El derecho a mandar significa que hay una serie de leyes y reglamentos que amparan el desarrollo de la actividad de mando. Se sustenta en la política que legisla, para que los jueces y tribunales de justicia, ejecuten la aplicación de aquellas directrices que debe cumplir el pueblo y cada ciudadano. ¿Se quedan fueran de la sombra de la ley los ciudadanos que dan forma a la organización social?

Desde el instante en que a un individuo concreto, se le concede el derecho a mandar sobre el resto de la población, inmediatamente, la población reconoce la renuncia a los dones naturales que son intrínsecos del ser humano. Son inalienables la consciencia del individuo y su vida y libre albedrío, sin embargo, pasan a quedar arrinconados y silenciados, en favor del destino que el gobernante y su autoridad determinan en el diseño de la vida y el mundo. ¿Deberían disponer los gobernantes con autoridad de humanidad suficiente para desarrollar actividades relacionadas con la verdad y el amor, la dignidad y la libertad?

Los dones naturales son propios del ser humano. Equivalen a las características del individuo que se expresa por sí mismo, con autonomía, sin depender de otra cosa o de cualquier circunstancia ajena a su condición de ente con libre albedrío, ideas y principios.

Los dones naturales de los hombres y las mujeres, nunca se pueden negociar. Jamás se deben vender o comprar. Mucho menos, donar o ceder o regalar, para que el dominio de una influencia externa ejerza su fuerza. Ahí radica el espeluznante sablazo. Porque el Sistema habla de «personas». Individuos con armadura y máscara y afilada espada. Sujetos que han sido fabricados como piezas exactas, intercambiables entre sí, para que encajen en la maquinara que arrolla las almas humanas.

ACIMUT es la disposición natural de la democracia y la política que se basa en analizar y evaluar lo cotidiano, para regular y funcionar de la mejor manera, desarrollando desde la base de los interesados y afectados, las normas y las reglas a respetar por todos y cada uno de los habitantes del territorio, sin dejar que ninguna influencia externa intervenga, ya sea desde un gobierno central o desde las ondas electromagnéticas. Hablar de humanizar la autoridad es hablar de humanizar la acción de gobierno y la organización de los recursos del pueblo, así como los servicios y las opciones de la población.

Los miembros de ACIMUT somos ciudadanos ordinarios capaces de realizar eventos extraordinarios, hombres y mujeres comunes con un palpitar interno espectacular. Disponemos de la claridad de juicio y la comprensión de la urgencia de crear la sociedad mejorada. Lo que se necesita es una sociedad que se mejora impulsando las actividades que requiere el desafío de la vida plena. Los representantes de la Agenda Ciudadana Municipal Transformadora somos portavoces del mensaje de solución a los conflictos. El primer desafío, la aventura más asombrosa, es la comprensión del hecho imprescindible: humanizar la autoridad.

El derecho de los ciudadanos a realizar aquellas actividades que consideran necesarias, es la base del Sistema que no ha sido corrompido. La facultad jurídica de la política vanguardista, mantiene el siguiente propósito: humanizar la autoridad. El proyecto del movimiento es lograr humanizar las normas y los procedimientos, para conseguir que toda medida sea amena y agradable, en igualdad de oportunidades para todos, conforme a la verdad y la ética del sentido común. Para que los ciudadanos comunes logren realizar acciones asombrosas, participando de las leyes y participando de su cumplimiento voluntario con una sonrisa.. ¡en vez de la forzada obligación bajo la amenaza del castigo!

¿Qué causa la obediencia? La causa de la obediencia es la ignorancia, son las ilusiones de la influencia externa, y sobre todo, la autoridad arbitraria. En los pasillos del poder de la autoridad se camufla lo peor del individuo: egoísmo y brutalidad, insensibilidad y codicia, violencia y frialdad de corazón, impulsando una inteligencia que se traduce en distintas formas de dañar y perjudicar a los demás. El umbral de la mejor sociedad, radica en la posibilidad de humanizar la autoridad, para que no sea arbitraria ni tampoco siniestra, como lo está siendo en la actualidad. El abuso de autoridad es la mentira institucionalizada, así como el engaño de la narrativa oficial que promueve el miedo y el conformismo del rebaño.

La sociedad -mejorada- está sustentada en los principios humanistas y la oportunidad del libre albedrío. En el actuar de los hombres y las mujeres que se accionan desde adentro, impulsando hacia afuera el gesto y la acción que deviene situación y acontecimiento, y nunca más al revés. Reflejando su integridad legítima mediante la soberanía de las actitudes y sus convicciones e ideas que se traducen en conducta que se desempeña para el bien común. Jamás atendiendo ciegamente las directrices actuales establecidas para vigilar y controlar, someter y dominar, explotando a la población resignada a la obediencia, mientras se la continúa esclavizando. ¡Hechizando! Destrozando sin piedad a los más cándidos e influenciables.

Hoy proclamamos el propósito de humanizar la autoridad para que sea fácil y agradable el seguirla, asumiendo las reglas de juego como propias, saludables y pacíficas, en beneficio de la comunidad y con garantías de ventajas para el territorio.

Ahora condenamos cualquier decisión gubernamental y decreto oficial que mantenga el egoísmo o la brutalidad, la insensibilidad o la codicia, la violencia o el atentado contra el más débil y marginado o discapacitado.

Desde aquí es que levantamos el estandarte y tendemos la mano amiga para resolver el desafío de nuestra época. Dado que el crepúsculo de nuestra civilización asoma por el horizonte y, es el instante de cruzar al otro lado, detrás del horizonte.

El equilibrio entre el individuo y el colectivo, la comunidad y el sistema actual, el ser humano y la Naturaleza, la energía vital y los artificios tecnológicos, son la clave que el acimut comunal ha sabido armonizar desde la cooperación de los participantes. Sinergia constante en igualdad de oportunidades para todos los habitantes del territorio. Simbiosis entre las almas enamorada de la vida a plenitud de los tesoros inauditos. Esto procesamos, en vez de los protocolos coercitivos tan típicos de la autoridad arbitraria. Por ello hablamos de humanizar la autoridad desde la política vanguardista que integra la ética de la virtud humana, así como el amor y la verdad, en la gestión pública que se desmarca de la política de la vieja guardia que nos ha metido en este atolladero sin sentido.

A pesar de las normas y las reglas, el ser humano se relaciona con su actividad desde la consciencia y la vibración del alma. La energía vital es la esencia genuina del individuo, que lo convierte en un ser indivisible, hasta el instante de su fallecimiento y muerte en la Tierra. Sin embargo, los Estados y el mismo Sistema, nunca le otorgan al ser humano esta singular identidad. El ámbito de los atributos naturales queda relegado cuando aparece la autoridad y surge inmediatamente el abuso de poder. Por ello el acimut comunal se propone HUMANIZAR la autoridad integrando la dignidad y el libre albedrío a la actividad del existir a plenitud de facultades.

Una alternativa al Sistema de nuestra época que falla al ser humano y resulta eficaz sólo para unos pocos «poderosos» que disponen del control del dinero y las leyes y las ondas electromagnéticas. La relación de absoluta desigualdad surge con el abuso de autoridad.

Para una mayor reflexión, recomendamos: LA AUTORIDAD SIN MALDAD DESDE LA SENSIBILIDAD

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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