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El contrato social desde el acimut comunal es la solución definitiva

24 de abril de 20220

En el actual Sistema ocurre un tipo de relación tácita de facto cuando el recién nacido llega a la cuna. Se trata de un conjunto de reglas que organizan la vida, que no se expresan claramente para el recién llegado. Nada se nos cuenta de pequeños, sobre la naturaleza del mundo y la existencia humana. Los niños suponen tal como es «vivir en la Tierra» a partir de los comportamientos de sus progenitores y la familia. Se sobreentiende lo que pasa, conforme se va creciendo en el barrio y en el país. Es un hecho que se consolida mediante la práctica de la costumbre que termina por convertirse en la realidad cotidiana. Sin embargo, la narrativa oficial y mediática, es la que impone una visión parcial del mundo auténtico. Incluso la cultura y el entretenimiento traicionan la percepción de la vida plena (auténtica).

No surge espontáneamente la vida interior del ser que la desconoce. Imposible ser y estar en el mundo.. a plenitud de facultades, si nunca exploras y curioseas tu propia intimidad. Cuando nada se hace para descubrir los dones y talentos, es imposible experimentar ¡nada! Entonces los atributos naturales y los tesoros internos.. jamás se trasladan a la comunidad. No se refleja la potencialidad del individuo en un sistema que niega la innovación social, tanto como la presencia del alma en nuestra civilización actual.

El pequeño ciudadano de hoy nada sabe de su palpitar integral. Todo lo que recibe es influencia exterior: control y manipulación para el adoctrinamiento que somete a los hombres y las mujeres. Así nos desconectamos de nuestra consciencia y de la posibilidad de vibrar, asumiendo la identidad de la cultura y la religión y, sobre todo, la obediencia a la autoridad. La experiencia vital en la Tierra, fue algo muy distinto para las tribus nativas del oeste americano. Es muy diferente lo que ocurre en los grupos humanos aborígenes del Amazonas. Occidente bebe de una fuente contaminada desde hace siglos. Los hijos copian a sus padres e imitan a los mayores. Además, los avances tecnológicos, recortan la capacidad de intuir y percibir y ser creativos. Para detener los errores de planteamiento y corregir las fallas apremiantes es que el acimut comunal establece el contrato social natural con los habitantes del territorio.

El contrato social es un acuerdo realizado en el interior de un grupo por sus miembros. Por ejemplo, el que se adquiere en la actualidad en relación al Estado, en función de los derechos y deberes de sus ciudadanos. Se parte de la idea de que todos están de acuerdo, pero a nadie se le ha preguntado explícitamente. Se parte del hecho que es «por voluntad propia» sin embargo, no hay una explicación amplia durante la etapa infantil en el colegio sobre los verdaderos significados y compromisos a los que tal acción obliga. Se da el contrato social con el gobierno y sus reglas de organización, pero sin entender cómo es que realmente funciona el Estado. Es decir, que se admiten las leyes y su forzado cumplimiento, sometiéndose bajo el mandato de la autoridad, en virtud de la ignorancia de la existencia del abuso de poder. Se acepta obedecer a la autoridad arbitraria, renunciando al libre albedrío y la dignidad. El Sistema prepara una trampa que ¡atrapa! De repente, ya no importa el sentido particular y las destrezas y habilidades, porque la soberanía individual ha sido extirpada. Se borra la esencia genuina del ser humano. Se insertan los datos específicos para que el autómata se comporte de forma predecible.

El contrato social «de obligado cumplimiento» expone claramente el origen del Estado ¡el asalto! Subraya directamente el propósito del Estado: los derechos humanos. Unos derechos que te darán o te quitarán en función de su criterio y conveniencia. El interés de las leyes, tal como se afirma, es garantizar el orden. Las leyes que se redactan para que se construya el orden que interesa al globalismo totalitario. Leyes que están para coaccionar y restringir la vitalidad ciudadana. Leyes que únicamente cumple la población ¡dominada! Por ello el acimut comunal empodera a las comunidades, porque sólo se tramitan las mociones que surgen de la voluntad de los habitantes del territorio. Se descartan las obligaciones del ordenamiento central instado por los organismos internacionales situados fuera del organigrama.

Para lograr la armonía convivencial, el acimut comunal establece la base de los principios humanistas como suelo fértil donde sembrar la alternativa al modelo dictatorial de nuestra época. Se trata de la herramienta que integra el diálogo interno y el debate colectivo, para que sean los seres humanos y nunca las instituciones del Estado o los dispositivos electrónicos gobernados por la Inteligencia Artificial, quienes acuerdan el contrato social, el cuál lleva implícito la dignidad y el libre albedrío. Por consiguiente, el (contrato social) se traduce al convenio natural que acuerda los ajustes necesarios. Un manifiesto universal NARANJA que consta de cuatro partes: intuimos, sabemos, decidimos, conseguimos, así como el decálogo de la ley natural del acimut comunal.

Los habitantes del territorio suscriben la premisa, comprometiéndose por igual a cumplir las disposiciones establecidas, una serie de condiciones que existen para ensalzar los dones naturales (en vez de los derechos) y el libre albedrío (en vez de la libertad sujeta al examen de una autoridad). Es decir, que lo que se establece como el nuevo ámbito de actividades del lugar, une y reúne a sus habitantes, manteniendo las relaciones desde la base del afecto y el respeto, así como la responsabilidad que se refleja en las interacciones de unos y otros. El esquema de organización del acimut comunal es ágil y flexible y, lo más importante: garantiza la igualdad de oportunidades para todos.

El error viene dado cuando el contrato social con el Estado lleva implícito el deber de ciertos derechos: que obligan a renunciar al alma y nuestra energía vital. El contrato social de hoy no es un acuerdo, se trata de una imposición por medio de la cual, a cambio de abandonar la libertad natural del individuo (de la que dispone el ser humano por don natural), se convierte el ciudadano en propiedad del Estado, y, los supuestos derechos ¡son los grilletes! Igual que las leyes son los barrotes invisibles de la prisión. Por consiguiente, las decisiones de la vida del ser quedan suscritas a las elecciones de otro, a la voluntad del Estado. ¡Traición a uno mismo! Vigencia de la cárcel planetaria.
El estado de naturaleza del ser humano es lo que prevalece en el acimut comunal.

El Estado es la entidad creada para hacer cumplir el contrato social suscrito tácitamente por la costumbre y la negligencia, por la ausencia de honestidad y valentía. Por ser víctimas de los hechizos prolongados que nunca se cuestionan provocando la irresponsabilidad. Por situarse en las zonas de confort que fomentan la pasividad y la apatía, tanto como el aborregamiento social. Pero el estado de naturaleza del ser humano.. ¡es lo que prevalece en el acimut comunal!

Hay que fijarse en el detalle siguiente: todos los derechos y los deberes de los individuos, constituyen las cláusulas del contrato social.

Una cláusula es la disposición de un contrato que señala una condición. La condición es el conjunto de características propias que definen algo, en este caso, al ser humano y al conjunto de la especie. En las disposiciones que establecen las distintas partes del acuerdo que nos ocupa, se ha excluido de la mesa de negociación al ser humano y su humanidad. La disposición será pues la manera en que están dispuestas las ideas que se traducen en las palabras que definen la visión.. una visión que no puede seguir bajo la mirada exclusiva de una élite torpe en cuestiones de amor y verdad, sensibilidad y compasión. Debe estar presente el sentir popular en el espacio donde se define el destino. ¡Destino! ¿A dónde vamos? ¿Quienes somos? ¿Cómo es la vida del mundo en el que participamos? ¿Somos actores o protagonistas? ¿Artistas o robots teledirigidos desde el piloto automático?

¡Todo se ha tergiversado! La creación del Estado partía de la democracia y la representación del pueblo a través de sus servidores: los representantes públicos situados en cargos de poder. La estrategia radica en que los políticos realicen aquello que es su deber y función social, en vez de seguir como marionetas cómplices del gobierno situado por encima de los estados y los países. La política vanguardista que existe para humanizar la autoridad parte de la democracia pura. Del consenso unánime del convenio natural que acuerda los ajustes (contrato social revisado y actualizado) desde las Escuelas Alternativas Solidarias, las Asambleas Ciudadanas Libertarias, el Juicio Popular Soberano y el ACIMUT.

Es por tanto la acción de estimular individualmente e íntimamente a cada miembro de la comunidad y estipular conjuntamente las bases operativas formales, lo que deviene el proceder más idóneo para recuperar la vitalidad innata de los ciudadanos. Los dones son inalienables, igual que los atributos son innatos: nunca deben estar por debajo del transhumanismo. El Internet «de las cosas» degrada a los seres humanos, dado que un hombre y una mujer.. son muchísimo más que una ID-Digital y su rastro condicionado por etiquetas en la Big Data.

En conclusión: los derechos del Estado son tergiversaciones que detallan clausulas que oprimen y restringen, ahogando el alma e intoxicando la energía del ser humano. El conjunto de vocablos redactados en el Decálogo equivalen a los «mandamientos» que se auto asignan voluntariamente los habitantes de la Tierra.. sin admitir el dictamen de otro o la supremacía de un entidad institucional gubernamental.

El Decálogo del acimut comunal son las palabras que dan el sentido completo al viaje existencial del ser humano en nuestro planeta. Que la estancia sea placentera, depende de cada uno. Gracias por tu tiempo.

1.- Todo es una y la misma sola cosa ¡energía! El cuerpo de carbono que alberga el alma humana contiene polvo cósmico. Somos hijos de las estrellas y las galaxias.

2.- Los habitantes de la Tierra somos ciudadanos cósmicos de la Nación Global Energys. La armonía convivencial surge de las alianzas que enlazan la vibración de la energía.

3.- El individuo indivisible es autónomo y será independiente en la medida que comprenda el arte de hacer posible todo aquello que es necesario a nivel particular y colectivo.

4.- La ley natural se comprende desde la experiencia y la vivencia del fenómeno natural, sin intermediarios o interpretes ¡directamente! No existen los árbitros.

5.- La prioridad es la naturaleza humana y la comprensión de las inclinaciones latentes del individuo que habita el territorio municipal, tanto como la expansión de consciencia.

6.- Prevalece la condición humana de los ciudadanos para que los atributos innatos de los hombres y las mujeres sean atendidos. ¡Cuidados!

7.- Se protege la humanidad de cada individuo por igual, respetando su esencia genuina, tanto como el libre albedrío alineado a los principios humanistas.

8.- Se defiende la integridad física y espiritual de los habitantes del lugar para vincularnos juntos en la evolución altruista que parte de la virtud humana y la ética.

9.- Cada ser humano es una célula del organismo vivo denominado especie humana.

10.- Como unidad indivisible aceptamos la premisa de que nunca, jamás, bajo ningún concepto, se daña o perjudica a otro ser vivo.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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