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El convenio natural que acuerda los ajustes del contrato social 

24 de abril de 20220

El contrato social falla ¡estrepitosamente! Cuando se sienta en el banquillo a los acusados de un delito, a su lado debería estar sentado el mismo Estado. Hombres y mujeres se convierten en delincuentes porque la educación obligatoria ha fallado. Hombres y mujeres se convierten en ladrones por falta de empleos y oportunidades laborales. ¿Por qué no se responsabiliza el Estado de su fracaso? Fracaso que se evidencia cuando gente que ya lo tiene todo ¡todavía quiere más! Gente situada en puestos de responsabilidad social que sin embargo, aprovechan la posición para convertirse en corruptos que codician más y más para sí mismos.

Si los Estados reciben el mandato de la protección de su pueblo, ¿por qué ponen atención a personas situadas fuera del organigrama social? ¿Por qué los Estados se someten a los dictados de los organismos internacionales? ¿Por qué los Estados defienden a las grandes corporaciones en vez de a los seres humanos? No solo se traiciona el contrato social: se comete fraude continuado al mantener este Sistema fallido ¡obsoleto! para la ciudadanía mundial. Un Sistema ventajoso para las élites colocadas en la cúspide de la pirámide. Para este reducido grupo ¡sí es del todo eficaz! Por ello el acimut comunal es inevitable.. si queremos hablar de amor y verdad, dignidad y libertad, bondad y compasión, sensibilidad y excelencia humana como vitalidad en la Tierra.

La negligencia no está asociada directamente con el ciudadano corrupto. La negligencia del Estado y el Sistema existe en la ausencia de la ética y falta de virtud, porque el sistema y los mecanismos de gobierno que inciden en la ciudadanía planetaria: nunca enseñan los principios humanistas, y, sin embargo, promueven el embrutecimiento del individuo.

En los países del mundo se habla de competición, de éxito y de fama, enfocados en las apariencias y la vanidad, centrados en el temperamento materialista que margina la espiritualidad creativa (la vida interior capaz de vibrar en sociedad). Se fomenta la codicia como forma de vida, así como la hipocresía y la mentira como sus armas.. ¡además de la violencia! Daño a otros «para ganar». Perjuicio entre unos y otros para conservar lo ganado o robado, instaurando la enemistad, en vez de la fraternidad. Rivalidad en vez de la sinergia que aúna esfuerzos para la armonía convivencial.

El mundo saludable y pacífico está suscrito en el palpitar de las comunidades naranja que dan forma a las Escuelas «de los principios humanistas» y las Asambleas donde consta la ética y la virtud humana que se expresa. Traduciéndose en eventos fortuitos de beneficios recíprocos ¡entonces se da la simbiosis de las almas! Así es que la excelencia se traduce a la opción del mundo saludable y pacífico en el que se participa ¡activamente! como artistas protagonistas en acción.

Los derechos y los deberes que manda cumplir el Estado que rige el gobierno del país, nunca han sido inmutables ¡pueden modificarse! Necesitan ser corregidos inmediatamente, para evitar que esta bola de nieve cuesta abajo.. siga aumentando de tamaño.

Urge que las clausulas del contrato social queden bien adaptadas según la realidad de nuestra época. Actualizar y mejorar, alineados a los aspectos naturales del ser y el estar en la Tierra, para que los seres humanos tengamos la opción real de una vida plena.

Lejos de las máquinas y la Inteligencia Artificial, dado que el ciberespacio es virtual ¡falso! No se puede digitalizar todo, puesto que entonces la sociedad se convierte en una ilusión.. ¡el metaverso del sistema! Ante las presentes amenazas es que surge el perfecto desafío: los seres humanos podemos cambiar los términos del contrato. Nace la posibilidad del convenio suscrito entre los seres humanos que se desmarcan del autómata ciudadano-computadora. El convenio para acordar de manera natural, desde el diálogo que deriva en consenso, desde el afecto y el respeto, la responsabilidad y el compromiso, la confianza y la honestidad. Realizando juntos los ajustes del -viejo contrato social- que ha empujado a los ciudadanos hasta un callejón oscuro y tenebroso. Donde sólo la luz de la energía humana puede alumbrar a la sociedad mejorada.

El individuo que ha recuperado su consciencia y comprende su vitalidad, así como el palpitar de sus dones y talentos, es un líder natural: divergente que se sale por la tangente. Los derechos y los deberes de los hombres y las mujeres están bajo la lupa ciudadana. En la presente década de jaque mate está la opción de las fichas blancas: construir la sociedad que se mejora a sí misma ¡desde la base!

Si las fichas negras aumentan la presión del control para la dominación, un mayor número de derechos distorsionados darán otras formas de opresión para seguir con el engaño.. el relato oficial que esconde intereses mezquinos y motivaciones feas. Se trata de la narrativa que inventa mayores deberes y obligaciones para los hombres y las mujeres (sociedad civil). Se trata de ¡timarnos! Para que voluntariamente se acepten mandatos «por el bien común» que sin embargo, siguen beneficiando exclusivamente a las élites despiadadas.

Volvamos al espíritu inicial, cuando pensadores como el sofista Protágoras de Abdera formulaba la teoría del contrato social como origen de la legislación y las convenciones sociales, que se establecían con la finalidad de proteger a los débiles de los abusos por parte de los más fuertes. Los «frágiles» de hoy son los «despiertos» que están siendo marginados por inconformistas. Por ello el acimut comunal abre el paraguas jurídico para protegerlos.

¿Debe existir como ahora un régimen siniestro que se oculta detrás del globalismo? ¿Debe persistir la crueldad manifiesta que esclaviza a los seres humanos.. o debe rectificarse el hecho que se da y corregir el Sistema en favor de todos? Al final, el trayecto depende del paso firme de cada ser humano que toma una u otra dirección. Está la autonomía y los riesgos de la autenticidad, que sin embargo, proporcionan independencia y la posibilidad de la vida plena. O también está el conformismo y la resignación que proporciona una vida miserable iluminada por los hechizos. Por lo que ni el propósito vital, ni tampoco el proyecto existencial, pueden darse jamás.. a causa de la intoxicación que anestesia y envenena a las personas que no se despegan de sus armaduras y caretas.

Descubrir el acimut comunal es la clave para responder a estos interrogantes. La naturaleza humana aspira a comprender el sentido de la vida, su significación y finalidad, tanto como la razón de nuestra presencia en la Tierra. Más allá del instinto de conservación de la vida, está la armonía con la Naturaleza y la propia naturaleza: la esencia genuina ¡intrínseca! Ello implica introspección para el diálogo interior. Un viaje de experimentación íntima. Un descubrimiento innato que está latente, pero que el Sistema impide ¡deliberadamente!

El acimut comunal entiende que la Naturaleza nunca hace distinciones, jamás causa separaciones o divisiones. Se trata de un ecosistema en armonía, como la respiración que inhala y exhala. Dios no hizo la Naturaleza, no la inventó. Dios es la misma Naturaleza y el Cosmos. El polvo cósmico que está en los cuerpos de los seres vivos. Todos los seres humanos somos idénticos en este aspecto, por lo que no tiene sentido el rey o el papa.

Somos la misma Naturaleza en nuestra naturaleza interna. Somos hermosos universos vivos cuya belleza debe estar presente en la comunidad. Lo que justamente hay que conservar es la vida a plenitud de facultades ¡imposible! si hablamos de derechos, en vez de los dones naturales. Defendernos de las agresiones ¡no es un derecho! Es el deber de cualquier ser vivo que ama la vida. Proteger la energía que nos habita.. es la mayor obligación que tenemos con nosotros mismos. Pero si la obligación aprieta en dirección a lastimarnos a nosotros mismos aceptando sufrir daño oficial y perjuicios legalizados, ¿dónde queda la dignidad y la libertad? Y si no está la dignidad, ni tampoco la opción del libre albedrío, ¿dónde queda la vida del ser vivo?

La única guerra es la pelea que establecemos con nuestro mayor enemigo: nosotros mismos. Nunca ha habido otro combate en la Tierra. Somos nuestro mejor aliado, si optamos por la ética y la virtud. Es muy sencillo cuando se comprende la dinámica de la espiritualidad creativa de aplicación práctica, que gracias a los principios humanistas que guían, se orienta al ser humano que recorre el sendero invisible que se hace visible con cada paso acertado que damos ¡desde adentro hacia afuera!

El -nuevo orden mundial- es una rara «normalidad social» de probada dictadura digital. Un contrato por medio del cual, los individuos renuncian a ser autónomos. Sin ser notificados de la traición a su naturaleza intrínseca. Sin aviso previo a los niños, se los educa en la obligación de someterse a la prisión que niega su autenticidad. Por consiguiente, dejan de ser libres para crecer como esclavos. La moraleja está en que el ejercicio del poder es arbitrario y absoluto, inventándose una serie de líneas rojas y zonas prohibidas para los ciudadanos. Es la enajenación total.. para ser amaestrados, robotizados, mecanizados, automatizados. ¡Asesinados en vida!

La «fuerza» nunca ha estado en las armas. Ni siquiera en las leyes o el dinero, artificios que se disparan contra los seres humanos. La verdadera fuerza está en la potencialidad del individuo. La verdadera fuerza radica en la vibración del alma humana. Por ello se amordaza la voz interior, se la arrincona, silenciando su proyección. Se decapita el palpitar genuino del ciudadano que se viste con la armadura del Sistema, y, de esta forma se comporta la población desde el Ego y la mente que deriva en el temperamento materialista que asesina el espíritu.

En el universo de la Naturaleza nunca hubo normas escritas. Jamás nada que indique lo que está bien y lo que está mal. Sin embargo, el Sistema que organiza las cosas del mundo de los seres vivos que no son animales vegetales minerales o bacterias, ahí ¡sí! existen los mandamientos y las constituciones y la declaración universal de los derechos humanos, ¿para qué? Si aún y sin entrar en detalles sobre las normas y los reglamentos, no se ha logrado erradicar el hambre y la pobreza o la violencia y la guerra después de setenta y cuatro años de vigencia. Justamente es con la escusa de la ficción jurídica que surgen las «guerras legales y las guerras ilegales». El orden artificial que existe ¡es un completo absurdo! Pero al margen de entrar en un interesante debate filosófico y humanista, la evidencia es que que no sirve, no funciona, no resuelve, no orienta, no facilita. Pero continúa afirmándose que la autoridad que establece desde hace siglos la tiranía de unos pocos sobre la mayoría, esclarece sobre lo que está bien y lo que está mal, manteniendo el orden y la paz. ¡Demencial!

El acimut comunal regresa a la intuición y «la corazonada» porque la percepción desde el alma es la consciencia que toma ¡vida! para trascender con los tesoros individuales en la historia que se protagoniza. Los atributos particulares que fluyen del alma amorosa y bondadosa con la verdad de la hermosa sabiduría que nos habita en forma de energía que debe latir ¡exhibiéndose en sociedad! .. es la alternativa.. la útil herramienta que proponemos. ¡Sensatez!

Hay razones que la mente no entiende. Pero se ha dado prioridad a la mente y los pensamientos teledirigidos por la ingeniería social de la inteligencia emocional. Hasta el punto que la población, en general, cree que aquello que la lógica de la razón señala, es lo correcto.. pero esto nunca equivale al fluir natural del ser humano. El gusano que puede convertirse en mariposa y volar, está en cada uno de nosotros, si somos capaces de encerrarnos en la crisálida. ¡Abrazarse por dentro para conciliarse con la esencia de nuestra energía!

Con la excusa del gobierno y el Estado y los organismos internacionales de que «hay que buscar la paz» entre los países.. el ser humano se olvida de encontrar la paz interior.. ¡su propia tranquilidad! Si no aprenden los hombres y las mujeres a amarse a sí mismos desde pequeños, ningún adulto sabrá jamás cómo relacionarse desde la fraternidad. Nadie que no comprenda su intimidad podrá conectarse a otra vida que late y se expande buscando la simbiosis. La sinergia surge de los seres capaces de ser y estar en su totalidad. Proviene de la revelación de los propios misterios que nunca son secretos.. son enigmas que desentrañamos desde la propia voz interior y la opción del sosiego y la serenidad.

Abandonar el estado natural del ser humano en favor del Estado Artificial es un gravísimo error de consecuencias terribles (a los hechos me remito ante la estela de cadáveres a nuestras espaldas). Abandonar el globalismo totalitario que devuelve la soberanía individual equivale a la oportunidad que necesita nuestra especie: la conexión con el alma. Un hecho que también le urge a la Tierra (nuestro tan maltratado hogar) durante esta decisiva década que está forjando un régimen perverso ¡atroz! si no lo corregimos desde el acimut comunal.

Es ahora o nunca. Es todo o nada. Hay que estar dispuestos al pacto del acimut comunal para desechar el complot contra la especie humana. Descartar el orden artificial y virtual del ciberespacio, para establecer la ley natural que conlleva armonía convivencial en un mundo saludable y pacífico. Se trata de la renuncia a la autoridad arbitraria que se sustituye por la autoridad humanizada. Se trata de sustituir a la política -de la vieja guardia- por la política vanguardista ejercida por los gestores públicos salidos de las entrañas del pueblo, y no fabricados en los aparatos políticos de contabilidad de votos.

La ley natural que presenta el acimut comunal significa la libertad total que cada ciudadano ostenta para expresar su poder (energía), propio del estado de naturaleza del ser humano capaz de manifestarse. Por consiguiente, capaz de expandir los principios humanistas que configuran la sociedad mejorada, porque es en el alma que está el amor y la bondad, es en la dignidad y con el libre albedrío que se alcanza la plenitud existencial.

Si desde hace demasiadas décadas, todo ciudadano no se concentra en actitudes y conductas sazonadas de amor y bondad, es porque el Sistema que rige su aprendizaje y comportamiento ¡no está a la altura de las circunstancias! A los gobiernos de los Estados les viene grande la camisa y también los pantalones y los zapatos. No son aptos para los cargos que ocupan. Necesitamos una renovación radical e integral (holística). Urge que en cada una de las mesas de negociación esté presente la ética y la virtud humana que proviene de la voluntad popular. Que nunca más tenga que ver con una estructura fija que se convierte en la coraza que asfixia el alma individual y colectiva para premiar a una élite desde el obsceno abuso tradicional.

Hay que elegir: continuar como súbditos de un mecanismo orquestado por entidades de inteligencia avanzada (torpes en el amor) .. o ser y estar desde la responsabilidad de nuestra existencia humana en la Tierra (a plenitud de facultades). Este es el punto de partida, la primera decisión que nadie tomará por nosotros: el asumir la obediencia a una autoridad o convertirnos en la autoridad que gobierna nuestra existencia. Así de simple.

Un detalle: la pasividad, en sí misma es una decisión. Dado que para que el mal progrese, basta con que los hombres buenos no hagan nada. Por lo tanto, se decanta la balanza hacia la crueldad, convertidos en lastre para el resto de la especie que ¡sí! optan por tomar el control de sus vidas y desplegar su atributos en favor de la comunidad.

¿Debe el ser humano renunciar a sus dones innatos? ¡Nunca! Son inalienables. El ciudadano jamás podrá arrancarse su naturaleza. Gestionar su energía, sin embargo, no es una obligación. En la naturaleza no hay imposiciones. La esencia genuina del ciudadano vibra o no vibra en función del palpitar interno. Depende de la conexión con la esencia, pues somos cuerpo y espíritu: la caja que alberga el alma en la Tierra que vibra en quinta dimensión.. o se arrastra miserablemente en la tercera dimensión.

¿Puede la comunidad interferir en la vibración del alma? ¡Siempre! Aunque no quiera, lo hace constantemente. Porque los miembros configuran un ambiente que deriva en los eventos que se dan. Se crea un entorno que puede ser apropiado para los principios humanistas.. si los principios humanistas están.. se dan. Pero si brillan por su ausencia, entonces se abren las puertas a otras opciones relacionadas con los miembros que atentan directamente contra la armonía convivencial.. desde los instintos más bajos y oscuros.

¿Debe el Sistema afectar lo natural y condicionar a los seres humanos como autoridad absoluta y total, aunque sea una estructura artificial? ¡Responde tú! Hazlo, por favor.

Mientras no encuentras la respuesta, es que se aprueban más leyes y restricciones y procedimientos coercitivos. Lo único en lo que queremos que te fijes es que este «sistema» que se menciona, al final, es una herramienta. Un martillo que servirá para construir, clavando clavos en la madera.. o servirá para dañar y perjudicar, si se golpea con el martillo la cabeza de cualquiera.

En nuestra conclusión observamos que quienes legislan y quienes juzgan (según las leyes aprobadas), ambos, son quienes se han saltado la naturaleza de la autoridad.. como herramienta para garantizar la paz y el respeto y la fraternidad.

El -parlamento- del Estado debía representar al conjunto de la población (no entendemos que los congresos y el senado estén atendiendo los mandatos de organismos y foros internacionales y corporaciones industriales). El lugar donde se «parlamenta» en su sentido estricto de -negociación para el consenso y la ecuanimidad- actualmente ¡para nada es imparcial! Nunca constituyen el conjunto de representantes de la comunidad. Son los soldados que representan a las distintas ideologías y colores políticos ¡para el circo! Jamás son el reflejo del debate plural, dado que hay culto a su líder y se impone desde los estatutos la disciplina de voto obligado ¡condicionado!

En resumen, la trampa del engaño radica en que el contrato social que da forma a la estructura de organización de la sociedad, donde se inventa al sistema de autoridad que inmediatamente configura el abuso de poder (dada la obediencia del súbdito a la ley), otorga al legislador la capacidad de elegir qué es el bien y qué no lo es, al igual que determinar qué es verdad y qué no lo es, y, si entendemos que quienes están ocupando los cargos más altos, carecen de los principios humanistas, ¿cómo se puede confiar en su dictamen y en semejante sistema que organiza la vida del mundo desde la falsedad y el fraude continuado?

Por otro lado, si el el acimut comunal está planteando corregir las fallas y formular abiertamente un convenio que se ajusta a la ley natural, entonces obtenemos la formación de un tipo de administración local que gestiona el territorio sin someterse al arbitraje y los mandatos de una autoridad ajena al lugar. Un esquema ágil y flexible que parte de la base de la soberanía individual que prioriza la armonía convivencial. Se trata de la comunidad que define otra manera de gobernarse, porque establece la relación entre el gobernante y el gobernado ¡que ambos lo son a su vez! habitantes y representantes del territorio. Así la autonomía del territorio es lo que se proyecta bajo el escudo jurídico del ayuntamiento y el municipio suscritos en el Derecho y la Constitución.

Las relaciones de carácter íntimo y privado entre los seres humanos nunca debieron ser encorsetadas y enlatadas para crear etiquetas y prejuicios, por ello se hace imprescindible la declaración particular de posicionamiento (DUT). Mientras sigamos abordando las relaciones y la interacción ciudadana acerca de un hipotético vínculo entre el soberano y los súbditos.. poco o nada se avanza en la comprensión de la ley natural. El ser humano nace por gracia de Dios y la intimidad de los cuerpos. Llega al mundo el recién nacido libre, pero dependiente del hábitat que lo acoge para morir o sobrevivir. Se encuentra sin saberlo, rodeado por los muros invisibles que configuran la cárcel planetaria que es el Sistema, y, la autoridad que resulta eficiente carcelero, ¿cuál es la llave de la celda? … La llave es la vibración del alma humana, la comprensión de la energía vital, la expansión de los atributos genuinos dentro de un marco de organización que le permite al individuo pintar con sus colores y sus formas el lienzo de la vida.. mientras cumpla la única ley: nunca jamás dañar o perjudicar a un ser vivo.

¡Recuperar la inocencia! La inocencia que es la pureza que late bajo la piel y entiende algo tan sencillo y fácil de aplicar. Pero en la infancia.. hemos sido ingenuos, la mayoría copia e imita a los mayores. Los adultos que quieren ser amaestrados y domesticados y muestran como se juega ¡con las cartas de otros! Por ello el acimut comunal habla de forajidos del sistema como ¡salvajes! Seres humanos que crecen silvestres como artistas protagonistas. Divergentes que descartamos la sumisión.. porque toda obediencia que se acepta, abandona la propia potencia natural, por lo que resulta un ultraje contra nosotros mismos. Las comunidades naranja están constituidas por hombres y mujeres que nos negamos a someternos a las reglas y las normas en las que no hemos participado directamente. Es sencillo. Reciclamos y ratificamos las leyes o.. establecemos las nuevas ¡legítimamente!

En el acimut comunal hay un sentir natural extendido: que el alma contiene amor y verdad, sabiduría y belleza, ingredientes imprescindibles para la dignidad y la libertad, el compromiso y la responsabilidad. Es la confianza en el espíritu humano lo que revitaliza a la sociedad que apuesta por la utopía: el éxodo a la ley natural que formaliza la plenitud existencial.

Nuestro instinto de auto protección, así como los principios humanistas (nos repugna la violencia y la mentira, el odio y la codicia, la hipocresía y la vanidad) configura una manera de ser y estar en sociedad que apuesta por eliminar el sufrimiento propio y también el sufrimiento de nuestros semejantes (en la medida de lo posible). Estamos promoviendo un pacto universal para la innovación social. ¡La visión natural!

La justicia emana de los principios humanistas. Las leyes no siempre son justas. La mayoría de las veces sólo castigan, en vez de atender las causas e investigar las soluciones para evitar que se cometan nuevamente los errores y las fallas. Este es precisamente el punto de origen del acimut comunal.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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