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Mejorando favorablemente la interacción con la vida y el mundo de nuestra época 

24 de abril de 20220

¡Lo que sucede es aterrador! Pero una gran mayoría está distraída y entretenida con trivialidades efímeras. Mientras tanto, sin ningún disimulo, el globalismo totalitario y la dictadura digital avanzan velozmente. En Argentina se condicionaron las ayudas económicas del FMI a la aprobación del aborto, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?

La VERDAD no tiene dueño, pero la verdad de nuestra época, tiene sello oficial y código binario. Mientras se parte del análisis racional de lo jurídico, se margina el sentir del ser humano y su innata potencialidad. Lo filosófico y humanista y metafísico, también debe estar presente, de lo contrario, subordinamos la esencia genuina. Por consiguiente, la soberanía del individuo fallece. La voluntad guiada por un fuerza externa indica esclavitud, dependencia, apego, explotación.

La «naturaleza humana» se niega. El transhumanismo avanza. Los dispositivos electrónicos dictaminan las tendencias y corrientes de opinión y pronto regularán los procesos electorales y judiciales. La ley natural nunca ha sido ni será jamás una ideología o un algoritmo. Negar o arrinconar a la naturaleza humana, permite buscar sustitutos que vinieron de la ciencia, y hoy están suscritos en los avances tecnológicos y la modificación de los cuerpos humanos. Pero se niega el mismo cuerpo al fomentarse lo «trans» y.. así pasa que un preso en una cárcel que dijo «me siento mujer» fue cambiado al pabellón de las mujeres, y, tiempo después aparecieron cuatro reclusas embarazadas.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París. El artículo 19 señala concretamente: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Por «libertad de opinión» entendemos el propio criterio y las convicciones íntimas que el ser humano dispone. Ideas y conceptos acerca de la vida y el mundo. El particular juicio que confiere al carácter su peculiaridad. Pero nunca existe la libertad de opinión cuando no se estimula la curiosidad y la exploración, cuando el autodescubrimiento que es una fabulosa aventura, resulta una posibilidad muy reducida. Cuando el desafío del saber quién somos en verdad se traduce a las informaciones que instruyen y manipulan la realidad de los niños y los adolescentes, sobre todo en esta época de dispositivos electrónicos que recortan la capacidad de iniciativa. Por ello las Escuelas Alternativas Solidarias son necesarias. Porque evitan el adoctrinamiento y acercan la opción del «abrazarse por dentro» para conciliarse con la energía vital que late en el alma humana.

Por «expresión» entendemos nuestra representación genuina mediante las obras, no únicamente con palabras escritas o pronunciadas verbalmente, si no desde el gesto y la mueca que se origina adentro del individuo. La actitud que refleja el palpitar que vive en las entrañas y se traduce a una conducta que configura la realidad del tiempo y el espacio. Significa crear, emprender, generar situaciones que se convierten en eventos que llevan el propio sello, acontecimientos que conforman la historia de nuestra especie. Los signos externos, son la vibración del individuo soberano que legítimamente se proyecta en la comunidad. Pero no existe la expresión espontánea y auténtica cuando los pensamientos están teledirigidos desde la narrativa oficial de la legalidad. Cuando las ideas son insertadas desde la educación obligatoria que altera el sentir innato del ciudadano, modificando su comportamiento para adaptarlo a la norma jurídica. Por ello las Asambleas Ciudadanas Libertarias existen para que los hombres y las mujeres emerjan con su potencialidad innata para expresarse como artistas protagonistas en el territorio que habitan. Sin ninguna clase de restricción intermediación o prohibición, de acuerdo a la ley natural y los principios humanistas. Esto es ¡localítica!

Por «no ser molestados» entendemos el mecanismo que protege la dignidad humana y defiende la autonomía del individuo en todas sus diversas facetas de comunicación. Hacer uso constante de la tranquilidad interna y la satisfacción que produce la expresión del libre albedrío que permite a los dones naturales y los talentos particulares manifestarse en la comunidad. Pero el sistema actual que organiza nuestro planeta, obliga a los seres humanos a someterse y claudicar con una autoridad arbitraria que abusa explota y esclaviza. Diseñando una «vida miserable» que atrapa a los ciudadanos en una ficción jurídica que da forma al globalismo totalitario y la dictadura digital. Por ello el Juicio Popular Soberano evita la ingeniería social y expande la innovación social. Impidiendo la sistemática imposición de instituciones y máquinas y mecanismos burocráticos que atentan contra la dignidad y la libertad de los seres humanos.

El acimut comunal propicia el mundo saludable y pacífico, pero sobre todo, favorece la armonía convivencial. Sin embargo, los Estados y sus gobiernos, lejos de permitir la investigación autodidacta y lejos de facilitar la recepción de informaciones y opiniones «de valor».. instauran una censura férrea que elimina los argumentos que cuestionan la doctrina oficialista. Todas las ideas que se apartan del «pensamiento correcto» son canceladas. Sus precursores son vapuleados públicamente hasta el ridículo o la difamación. Desaparecen del panorama intelectual y mediático los aspectos relacionados con el amor y la verdad. Tan solo la doctrina legal prevalece. Además de la propaganda institucional que fabrica piezas exactas que encajan en el maquinaria que arrolla las almas. Así se perpetúa lo predecible del comportamiento automático (seres humanos embrutecidos). Ciudadanos a los que se fuerza a distanciarse de la ética y la virtud humana. ¡Autómatas del Sistema!

El ciberespacio y el Internet «de las cosas» rige el mundo virtual que afecta la realidad cotidiana, incomodando el palpitar genuino de los hombres y las mujeres que pueden desempeñarse desde su potencialidad a través de la ley natural. Dañando el sentir singular de los individuos que son agredidos desde los algoritmos y los protocolos de actuación que sólo hablan de leyes y obediencia a la autoridad. Así se configura un orden siniestro y perverso «sin limitación de fronteras» que se expresa «por cualquier medio de expresión» a su alcance, dado que los domina todos. Se controlan los canales de comunicación que dejan de ser «libres» secuestrando «opiniones». Se redacta la consigna que conforma las tendencias populares y las creencias y corrientes de opinión PROGRAMADA. Por consiguiente, es imposible otorgarle funcionalidad y vitalidad al Artículo 19.

El acimut comunal observa el mundo y la vida en su conjunto. Desde lo «holístico» entendido como lo integral, sin olvidarnos de ninguna parte esencial. Porque la ley natural lo dice muy claro: todo es una y la misma sola cosa, por lo tanto, analizamos e investigamos y cuestionamos desde lo filosófico y humanista y metafísico para alcanzar la energía de lo espiritual, sin descartar la ciencia y la tecnología que tanto afecta las opiniones y los comportamientos en el plano físico. Evitamos enfocarnos en una sola parte o cada una de las partes por separado. Se trata de una combinación de realidades que deben estar en armonía, porque todas y cada una de ellas, son las partes que componen el TODO.

Pero el «derecho» se presenta como omnipresente y omnipotente, por ello la FICCIÓN JURÍDICA se impone como realidad en la Tierra.. pero no de forma natural. Se impone a través del engaño y el fraude, la mentira y la coacción, la coerción y la amenaza que provoca miedo y tolerancia, resignación y aceptación tácita. ¡Conformismo!

El derecho, según los diccionarios y el sentido común, versa entorno a «lo justo» y legitimo o razonable y cierto. Pero la justicia es lo imparcial y equitativo, y, en los tribunales de justicia, a diario se aplican leyes injustas que atentan contra la dignidad y libertad del ser humano.

Hay «el derecho al libre tránsito» pero existen las fronteras y los inmigrantes y los desplazados y las agonías que sufren aquellos seres humanos que escapan de una guerra o de condiciones insoportables para encontrar oportunidades en otro territorio y.. ¿qué pasa? Sin embargo, las aves y los animales de a pie cruzan esas líneas en los mapas. Líneas invisibles que cruzan el dinero y los productos con total libertad ¡pero nunca los seres humanos! Son tantos los absurdos de la actual civilización que uno ya no sabe si reír o llorar. ¿Se trata de un chiste o una pesadilla? Quizás solamente disonancia cognitiva.

Para el Sistema -el derecho- es la facultad de exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece.. obligaciones que derivan del estado de una persona… Pero un ser humano es una ¿persona? Persona es la máscara que los antiguos griegos se ponían en el escenario para que fueran oídos en las últimas filas. Mucho se habla de la «personalidad» de la celebridad de turno y el icono de moda. Menos se menciona la «personalidad jurídica» pero esa es precisamente la clave para que el Sistema organice el mundo: el número del documento de identidad. El ser humano reducido a un dato alfanumérico. Pronto suscritos los hombres y las mujeres de la Tierra a la ID-Digital o código QR como terminales propiedad de la Inteligencia Artificial.

¿Cuál es el -estado- de una persona?… Pues según lo mencionado hace un momento, un estado «plástico».. autómata o sintético.. fríamente robotizado., regulado por mandatos y reglas institucionales. El estado «natural» sin embargo, es la vibración del alma humana. Equivale al palpitar genuino del individuo soberano que jamás es «una persona».

El Sistema mantiene que «derecho» es el conjunto de normas, expresivas de una idea de justicia y de orden, que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva. ¡Aquí es que deben sonar las alarmas!

En resumen: los derechos son exigidos, son de obligado cumplimiento. La trampa es que se presentan como positivos y para «el bien común» pero son tiranía disfrazada, a menos que quienes redacten los derechos tengan sensibilidad y compasión, ética y virtud, ¿la tienen los gobernantes de hoy?

Se ha ido modificando el significado del vocablo DERECHO, la última vez fue en el año 2001 con diversas acepciones. Con la alteración de los sentidos en que se puede tomar una palabra o expresión y que, una vez aceptados por la autoridad que regula, se le reconoce públicamente el nuevo uso, expresándose de manera distinta. El nuevo concepto o la idea retocada, deja constancia certificada en los diccionarios a través de la definición corregida y rectificada o maquillada. Así se ha ido modificando el comportamiento de la sociedad desde la educación obligatoria que altera el palpitar genuino del individuo. Es decir que a espaldas de la sociedad, sin una razón lógica que lo justifique, se ha preferido otra definición que sin duda va más en concordancia con las intenciones de quienes mueven las fichas del mundo.

En 1884 en su 14ª acepción aparece lo siguiente: colección de principios, preceptos y reglas a que están sometidos todos los hombres en toda sociedad civil, y a cuya observancia pueden ser compelidos por la fuerza. Hay que fijarse en dos palabras.. sometidos.. fuerza. ¿Qué pueblo alzaría la voz para argumentar semejante definición?

Una palabra vital como lo es DERECHO, ¿qué definición debe tener? ¿Cómo puede participar en su redacción la ciudadanía actual?

El acimut comunal señala que el punto radical de la ley natural está precisamente en descartar redactar la definición y, sin embargo, comprender la palabra don. El libre albedrío es un don. La libertad es un derecho. El libre albedrío es innato e intrínseco al ser humano, como lo es la vida y la consciencia. Pero el Sistema tergiversa las ideas y las palabras para confeccionar trampas y hechizos. Tan sólo al sobrevolar el laberinto de la ignorancia nos permitimos a nosotros mismos la existencia a plenitud de facultades.. es decir: la totalidad de la potencialidad en acción.

La conclusión es que debe protegerse la violencia de la autoridad para que los derechos que son de obligado cumplimiento se respeten y sean ejercidos.. ¿tiene sentido?

Los ideales y el sentir íntimo, según la declaración universal proclamada por las Naciones Unidas en diciembre de 1948 pueden ser obligados y compelidos por la fuerza. Los seres humanos son obligados a realizar, incluso lo que no quieren hacer voluntariamente, a través de la coacción y la intimidación. Mediante los procedimientos coercitivos que son amenazas y chantaje, así se empuja al ciudadano a obedecer la ley de la autoridad.

Curiosamente, dos cuestiones opuestas, como lo son un derecho y una obligación, por arte de magia se funden y unifican. Ambos vocablos tienen relación entre ellos, pero no son iguales o sinónimos. Cuando uno mismo no forma parte de la decisión, entonces hay una agresión. De esta agresión se defiende el acimut comunal, porque la ley natural nunca debería necesitar protección. Es hermosura y sabiduría que se está negando en nuestra época, excepto de parte de las comunidades naranja que nos pronunciamos con el ACIMUT: agenda ciudadana municipal transformadora. Nuestro lema es que los derechos no pueden ser jamás impuestos por la fuerza. Nos negamos al -derecho de la autoridad arbitraria- a imponer la tiranía de la -ley que atiende los intereses de unos pocos- mientras margina y criminaliza al resto de la población, salvaguardando sus -privilegios exentos de principios humanistas- y de la bondad natural del alma en la actividad social.

En el Prólogo de la DUDH puede leerse: La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de los Derechos Humanos como ideal común… ¡Cómo! ¿Que mi sentir particular no cuenta? ¿Que se subroga a otra cosa ajena a mi palpitar?

Entonces se trata de una imposición, de una idea que viene preestablecida y forzada a ser aceptada y asumida, a pesar de ser contraria a la propia convicción y criterio. Se nos exige una visión «autoritaria» donde no hay más opción que la obediencia o sufrir la fuerza. ¿Dónde queda la dignidad y la libertad? ¿Dónde está la verdad y el amor en semejante proceder?

Hacer las cosas «por acuerdos». La practica hasta la fecha se ha tergiversado. Porque se convoca a los ciudadanos para que elijan a sus representantes en el gobierno, pero hay instancias de poder superior fuera del organigrama, por consiguiente, la voluntad de la población desaparece al imponerse el interés de corporaciones multinacionales y organismos internacionales. Esta es la mayor falla del Sistema actual que el acimut comunal corrige en su esquema de gestión y administración local.

Los gobiernos de nuestra civilización moderna no están consultando las inquietudes de sus ciudadanos. Suele haber dos fuerzas que marcan dos tendencias enfrentadas y un circo mediático que igual que una competición deportiva, define al vencedor. La realidad es que los dos colores políticos se alternan, dando la impresión de cambios, pero la verdad es que las fuerzas superiores situadas detrás de la cortina de humo, apoyan indistintamente a ambos. De manera que gane quien gane, el poder superior es quien sigue gobernando la vida del mundo.

El invento «del voto» fue magistral. Pero la realidad de nuestros tiempos es que se vota a ciudadanos sin instrucción ni formación (para que ocupen el cargo público). Sin capacidades específicas para desempeñarse en el área de gobierno de la que toman posesión. Se mantiene la puerta abierta a gente sumisa que acata las directrices del líder, asumiendo como norma la disciplina de voto del partido, por consiguiente, la voluntad que se expresa es la de un solo sujeto (sujeto al Sistema). Nunca la voluntad de sus afiliados, y, mucho menos, la voluntad de los hombres y las mujeres del territorio.

Por allá el año 900 de la Edad Media, en Islandia, surgió el primer parlamento europeo. Después de Grecia y Roma, hubo los primeros encuentros que eran gigantescas fiestas con ferias artesanales y bailes. Hombres y mujeres se ponían de acuerdo sobre los asuntos más relevantes y significativos. Juntos decidían el destino del lugar y sus habitantes, por ejemplo, si iban a ser católicos o continuar con el culto a Thor y Odín. En las reuniones de los Vikingos.. auténticos descubridores del otro del lado del mundo atribuido a Colón, una vez se ponían de acuerdo, cantaban las reglas y normas que constituían su razón de ser y la manera de relacionarse entre unos y otros. El canto y el baile simbolizaba la celebración del acuerdo que determinaba con el clamor popular: así es como nos vamos a gobernar.

La premisa siempre fue: todos incluidos en las decisiones que a todos nos van a afectar. Esto es precisamente lo que -no sucede- en nuestra época. Las leyes son un conjunto de mandatos que se imponen a los seres humanos a los que se obliga bajo coacción y amenaza. Hay un tipo de ciudadanos que colaboran con la autoridad que se convierte en arbitraria, porque a su vez, existe una élite que dicta según sus intereses lo que hay que hacer. Se hace aquello que permite a sus privilegios continuar intactos. El exhaustivo control para la dominación que se viste de falso bienestar. Una serie de protocolos coercitivos para someter y explotar al pueblo al que se jura defender y proteger. Se trata de una hipocresía que viola la ley natural.

En los imperios manda un rey. Las repúblicas se organizan institucionalmente. Por un lado el mandato de un emperador que extiende su dominio a otros pueblos, a menudo por la fuerza de las armas. Por el otro, una forma de gobierno que está en manos de un presidente y sus ministros. Un «equipo de trabajo» que tienen vigencia temporal. Son elegidos a través de unas elecciones por votación. Sin embargo, a pesar de que en la actualidad todavía existen las monarquías, los verdaderos «cargos de poder» del mundo están siendo señalados a dedo en las asambleas secretas y oscuros foros situados fuera del ojo público. Es decir que se disfraza la situación. Se maquillan los movimientos que posicionan a los dirigentes. La población seguirá como cómplice de lo que sucede en nuestros días, a menos que opte por una alternativa que resuelva la farsa y el fraude.

Hay que independizarse del -abuso de poder- de una autoridad que excluye a quienes deben cumplir los mandatos en los que no han participado. Es a partir de este sencillo punto que las comunidades naranja comenzamos a organizarnos hace años. Por que en vez de obedecer, queremos respetar nuestra dignidad y somos fieles al libre albedrío. Sin perjudicar a nadie deliberadamente, pretendemos desplegar en la sociedad nuestra genuina esencia, la cuál, a través de las destrezas y las habilidades particulares de cada uno, ponemos a disposición de los demás para crecer y desarrollarnos juntos. Se trata del concepto denominado «sociedad mejorada». La sociedad que se mejora desde la base, desde el palpitar de los habitantes del territorio, mediante acuerdos basados en los principios humanistas.

El ACIMUT es la agenda ciudadana municipal transformadora que se relaciona con el Sistema para validar los acuerdos de los habitantes. Acuerdos que nacen en las Escuelas Alternativas y las Asambleas Libertarias para gobernarnos como sentimos que es más adecuado. Al margen de los decretos de un gobierno central que prioriza otros factores y elementos que no son propios del lugar. Se trata de ratificar las leyes que hasta la fecha vienen impuestas para someter. Por ello el Juicio Popular legitima la soberanía de los hombres y las mujeres del territorio que se expresan desde el diálogo. Nos manifestamos a partir del debate consensuado, en vez de acatar por norma la tiranía de la autoridad. Porque no aceptamos el globalismo totalitario, ni tampoco la dictadura digital. Pero ¡sí! nos encanta la democracia directa que aprovecha los avances tecnológicos para aunar esfuerzos. Así unificamos la visión de nuestras afinidades y las alianzas estratégicas que protegen el mundo saludable y pacífico en el que existimos.

Todos los seres humanos nacen iguales ante la ley. Una ley que no iguala y protege la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos, es una ley injusta que no merece ser respetada. Cada individuo que nace en la Tierra lo hace con su consciencia y la capacidad de elegir qué hacer con su vida. No tiene sentido fabricar autómatas predecibles y obedientes de la autoridad que esclaviza ¡esto es vida miserable! Permitir la corrupción es negligencia.

El acimut comunal impulsa la existencia humana a plenitud de facultades. Impulsamos la dinámica de la espiritualidad creativa de aplicación práctica. El alma en las instituciones, el amor y la verdad en las actividades de gobierno, la ética y la virtud en la administración pública. Se trata de gestionar desde la independencia del abuso de poder ¡con responsabilidad! Desde la autoridad que se humaniza. Desde la política vanguardista que se desmarca de la política «de la vieja guardia». A esto denominamos Democracia PURA.

Trescientos años atrás surgieron las revoluciones para evitar la autoridad «abusiva» del rey, tanto en Francia como en Inglaterra. El absolutismo monárquico: Luis (14) declaró que el Estado era ÉL «El estado soy yo» dijo. Lo que estaba señalando, es que la vida de los franceses le pertenecía a él como rey. Lo atribuía a un supuesto derecho divino. Dios le había encomendado la tarea de ser el dueño de Francia. Por supuesto, no había prueba o indicio alguno, como tampoco había un fedatario público que lo pudiera constatar. Luis era juez y parte en todo lo que ocurría en la vida de los franceses. Tierras, hombres y mujeres, animales y granjas y pertenencias.. ¡todo era suyo! Podía violar a la niña, matar a los padres, y después comerse un buey. Ese era el derecho divino de los reyes. Reyes que no atendían la excelencia humana, dado que en su mayoría ejercieron desde las bajas pasiones y los vicios más deplorables (Luis 15 y Luis 16). Apareció entonces Montesquieu y la separación de poderes.

En vez de la concentración de poder en un sólo individuo: que el poder sea redactado por otro distinto al que lo ejecuta y, a su vez, que sea un tercero que juzga a quienes no acatan lo redactado (lo que entendemos como poder legislativo, poder ejecutivo y el poder judicial). Tres organismos distintos que nunca deben estar conectados. Quiere decir que se pasaba de ser súbditos a convertirse el hombre y la mujer en ciudadanos con derechos regulados por ley. Aunque las mujeres tardaron mucho tiempo en poder participar de las votaciones electorales, por lo que la igualdad era una asignatura que seguía pendiente en la primera mitad del siglo pasado.

Los ciudadanos de hoy, ¿estamos subyugados a la voluntad de la autoridad?…

El ciudadano puede votar y elegir a sus representantes y ser elegido como gobernante. La democracia debe canalizarse a través de la política. Pero la realidad es que los partidos políticos tradicionales son maquinarias para contabilizar votos y poco más, dado que el debate interno es nulo. Cualquier afiliado que sea crítico con las acciones de la cúpula, es inmediatamente arrinconado o expulsado o destituido del cargo. Es la misma tiranía de antaño, pero ahora, trasladada al seno de la democracia. Sigue habiendo reyes y súbditos, víctimas y verdugos, dueños y esclavos. Por ello necesitamos urgentemente una respuesta como solución. Una herramienta que sea un esquema ágil y flexible para garantizar la dignidad y la libertad de los seres humanos (acimut comunal).

El rey ya no podía cortarle la lengua al habitante del país, porque tiene derechos como ciudadano. Ese fue el gran aporte del movimiento francés. El punto era genial, pero rápidamente se movieron las fuerzas para retornar al abuso. Ya no se puede matar deliberadamente como lo hacía brutalmente y con impunidad el rey, porque el derecho a la vida es fundamental y estaba reconocido, pero se han podido forjar piezas exactas que encajan en la maquinaria que arrolla las almas humanas desde las ilusiones del Sistema. Los «hechizos» y las trampas que han inventado zonas de confort donde los ciudadanos se creen libres y seguros, a cambio de miedo y la promesa de una felicidad que nunca llega.

El rey ya no podía juzgar directamente y condenar injustamente a los habitantes por sus pensamientos y opiniones, porque disponían los ciudadanos de derechos para expresarse. Sin embargo, a diario vemos la censura en el Internet, así como la manipulación de las noticias y la propaganda oficial que anestesia e intoxica. ¿Pueden los seres humanos de occidente expresar su palpitar interno en la sociedad? ¿Pueden hacerlo sin represalias?

Los derechos humanos ¿están protegiendo la humanidad de los ciudadanos? La integridad física y espiritual e intelectual de los hombres y las mujeres del mundo, ¿se respeta desde el gobierno del país? Hemos visto desde marzo 2020 como se violan las libertades civiles más elementales a base de ley marcial. ¿Esta táctica autoritaria seguirá aumentando?

Todo apunta a que sí lo hará, mientras nada se haga para detener el avance de la tiranía que viene en forma de ID-Digital y código QR (huella de carbono y crédito social). Para que el mal prevalezca, basta con que los ciudadanos con bondad en el alma sigan de brazos cruzados. Para que los errores dejen de dañar a los hombres y las mujeres del planeta, los hombres y las mujeres deben ponerse al frente de sus vidas, abandonando la apatía y el conformismo y la resignación ante una presión sistemática de crueldad perversa.

La Constituciones son normas de convivencia, pero las Constituciones han sido pisoteadas en los últimos treinta meses. Cada vez con mayor severidad, se camuflan nuevas leyes que benefician a otros que no son los habitantes del país. Se imponen decretos que aseguran ser «para el bienestar general» que sin embargo, dan mayores atribuciones a los organismos internacionales situados fuera del organigrama ciudadano. Por consiguiente, el «contrato social» de nuestra época es una falacia colosal. Las instituciones no están garantizando la vida plena, saludable y pacífica. La autoridad de los gobiernos provoca un clima de violencia institucional legalizada que daña a los ciudadanos.

Se sigue gobernando por la fuerza y el capricho de unas élites que tiran de los hilos escondidos detrás de las sombras. La figura del «rey» sigue estando en primera línea de la actualidad cotidiana. Pero una mayoría no se percata, mira hacia otro lado, no quiere aceptar la realidad. Se enredan con distracciones y entretenimiento vacío de sustancia vital. Nuestra especie va directa al precipicio y hace falta ponerle freno. Pronto, incluso la democracia y la política ¡desaparecerán! ¿Te parece apropiado el suceso?…

El declive de nuestra civilización abocada al globalismo totalitario, es una opción. Pero nunca es la única opción. Existen las alternativas y otras herramientas eficaces para la excelencia humana.

En Inglaterra redactaron La Carta Magna para limitar la autoridad del rey. Los nobles tenían opinión, respecto a las decisiones del rey, en relación a los impuestos y otras materias. El Parlamento limitaba la autoridad del rey que debía contar con el consentimiento del Parlamento. Del mismo modo ahora el acimut comunal propaga la premisa de que toda ley del gobierno central, antes de cumplirse su obligatoriedad, debe ser ratificada y aceptada por los habitantes del territorio. Es la única manera de salvaguardar los dones naturales del ser humano, tanto como el abuso de autoridad.

Los reyes de hoy son símbolos, ¿tiene sentido mantenerlos? La reina Isabel de Inglaterra y el rey Felipe de España, ¿qué función tienen? Están sumando o están restando, ¿qué opinas?

Hay regímenes que sólo reconocen su propia ley, lo sufrimos en Europa con Hitler y Mussolini. La élite actual se reconoce a sí misma como «los amos del mundo». Han inventado un «orden mundial» que les proporciona las ventajas para continuar con su invasión del planeta. ¿Estamos a las puertas de la tercera guerra mundial?

Estamos ante la adecuación de la democracia y la política, el proceso idóneo para la armonía convivencial. Es el momento de la unión y reunión de los seres humanos que configuran las relaciones e interacciones para alcanzar juntos el mundo saludable y pacífico. Las crisis de hoy, en vez de tragedias lamentables, sirven como plataforma para el despertar de la consciencia y el empoderamiento ciudadano. Es la perfecta oportunidad para enderezar el cuadro torcido que cuelga en la pared de la historia humana. Admiremos el bosque completo, en vez de únicamente el árbol frente a nosotros. Hay mucho en juego: el futuro de nuestra especie.

Ser bueno y correcto es aburrido. Ser malo y violento es perverso. Pero es perfecto ser intenso.. inmenso.. sin fijarte en las normas y las reglas o lo que digan los demás. Nunca esperes a que te diagnostiquen una enfermedad terminal para vivir con la fortaleza de tu potencia energética. Vive existiendo a plenitud de facultades y jamás te arrepentirás.. aunque cruces líneas rojas y te llamen loco de remate. Prefiero ser payaso a ser un robot. Soy un poeta con el alma del jaguar de cósmica piel.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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