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Transformando la manera de relacionarnos mediante el acimut comunal y la LEY NATURAL

24 de abril de 20220

Entender la realidad del mundo en vez de imponer un mundo concreto y determinado por mandatos reglas y normas. Así es como se desvía el Sistema de la Naturaleza, a través de la imposición de criterios falsos y conceptos engañosos que constituyen la ficción jurídica que da forma a un orden basado en autoridad y jerarquía donde desperece la igualdad entre los seres humanos, pero sobre todo: desaparece la igualdad de oportunidades para todos.

Más que comprender las causas y motivaciones para corregir los efectos adversos en la sociedad, las leyes sirven para castigar. El crimen y el delito son imprescindibles para que exista la policía, el abogado, el juez y los tribunales. Se castiga, se sanciona, se multa o se encarcela, pero jamás se repara el daño causado. Simplemente se aplica una «venganza» a la que llaman «justicia». Sin embargo, los mismos errores se repiten una y otra vez.

Se habla de lo penal y lo civil y lo fiscal, pero nunca se menciona a la ley natural. ¿Dónde queda el trasfondo del suceso? ¿Qué origina el lamentable acontecimiento? Si se practicara la premisa de la ley natural «nunca jamás bajo ningún concepto, dañar o perjudicar a un ser vivo».. ¿precisaríamos de otras leyes? Si lo ciudadanos se alinearan con este sentir a temprana edad, ¿habría tanta violencia en nuestra sociedad?

¡Hay que volver a empezar! Desde cero. Partiendo de las Escuelas Alternativas Solidarias que exponen los principios humanistas, tanto como la responsabilidad del ser humano en el devenir cotidiano. Si los Juicios Populares Soberanos existen para premiar, en vez de castigar, ensalzando la excelencia humana e impulsando la ética y la virtud, entonces se hablaría de avances saludables y pacíficos. Serán clave las Asambleas Ciudadanas Libertarias que dan la oportunidad de crear en el territorio aquellas las soluciones a las necesidades reales de la población. Esto es la Agenda Ciudadana Municipal Transformadora: el sendero que se recorre amigablemente para alcanzar juntos la armonía convivencial desde la base del afecto y el respeto.

El mal ocasionado nunca se puede reparar. Jamás hay una compensación suficiente, y sin embargo, hay una violencia explícita contra quien nunca entendió que cada hombre y mujer del planeta es una célula del organismo vivo llamado especie humana. ¿Por qué no lo entendió?

Si los ciudadanos no entienden algo tan simple es porque el sistema falla, los gobiernos fallan, los colegios fallan, las familias fallan, la cultura falla, la religión falla. ¿Cuántos mencionan la ley natural? Sin embargo, todo inicia con la comprensión de la sencilla premisa: todo es una y la misma sola cosa ¡energía!

Si el ciudadano no se ve reflejado en el otro ciudadano, si falta la conexión entre hermanos, entonces es imposible la fraternidad. Cuando no está presente la empatía y la sensibilidad, surge la frialdad que domina los instintos animales y las bajas pasiones, los vicios y los deseos y las emociones que embrutecen a nuestra civilización. Es fácil detectar la equivocación. El egoísmo y la codicia y la hipocresía y la mentira y la indiferencia por los demás, ¿son valores que dignifican a los seres humanos?

La víctima actual ¡es el ciudadano en general! La pequeña criatura que aterriza en la cuna sufre una influencia externa que condiciona su comportamiento para causar daño deliberado en nombre de la ambición el éxito y la fama y el consumismo. Es la rentabilidad y la productividad ¡el dinero! lo que asesina la divinidad humana, el arte natural y la poesía de la vida. Muere la esencia genuina del ser humano incapaz de expresarse desde sus entrañas, controlado y dominado, instruido para someterse y obedecer a la autoridad arbitraria que dicta el orden que le interesa. No dicta las normas necesarias para el amor y la verdad. ¿Quién es el culpable?

Los seres humanos están siendo afectados negativamente por valores «materialistas» que configuran la armadura del ego y el temperamento que arrincona al alma humana. Se olvida el ciudadano de sus dones y talentos, porque se lo adiestra para encajar como pieza perfecta en la maquinaria del Sistema. Ante un asesinato, el que menos sufre, es el muerto que ya no está. Fallecen sus familiares a diario, igual que fallece el barrio y la comunidad. Un evento trágico deja secuelas para toda la vida. ¿Se estudia? ¿Se analiza lo sucedido? ¿Se evita que vuelva a suceder o.. se alienta la violencia con las películas?

La sociedad moderna ha retrocedido. Más legislación y jurisprudencia, no han hecho la vida más saludable y tranquila. La han complicado, confundiendo a los ciudadanos. ¿Tiene sentido que las corporaciones dispongan de mayores beneficios que los seres humanos? ¿Tiene sentido que se legislen los derechos de las máquinas y los androides?

El mundo actual ¡está demente! Hay que ser un «simpático loco» para no perder la cordura en este mundo organizado para la esquizofrenia. El acimut comunal habla del divergente que se sale por la tangente. Hablamos de evitar ser domesticados en colegios de educación obligatoria para el adoctrinamiento ¡descartamos que sigan amaestrando a nuestros hijos! Decimos basta ante la constante del anestesiamiento desde la narrativa oficial. La tecnología, lejos de hacer la vida fácil ¡envenena! Por ello lo decimos alto y claro: preferimos ser ¡salvajes! a movernos bombardeados por ondas electromagnéticas.

Si asesinan a tu hijo, ¿es justo que pague el asesino? Pero cómo debe pagar.. ¡claro que habrá que castigarle! ¿Pero cómo? Atender el hecho es únicamente advertir el árbol, en vez de atender el bosque. ¿Cuál es la mayor expresión del poder?

Si asesinan a mi hijo, yo quiero quedarme a solas con el asesino y decidir qué hacer. ¿Para qué un intermediario que no entiende el sentir del dolor en mis entrañas?

Si asesinan a mi hijo, necesitaré entender qué pasó, cuál era el interés, por qué lo hizo, bajo qué circunstancias. Aunque le clave un puñal en el pecho y me siente a mirar como agoniza y se desangra, eso no revive a mi hijo, y, sin embargo, me rebaja a mí a su mismo nivel. Además, con ello abro la puerta a ser asesinado por un familiar que lo vengará y, así una larga lista de muertes sucesivas ¡absurdas!

Probablemente mató a mi hijo ¡porque podía matarlo! ¿Pero por qué decide hacerlo? ¿Qué gana y qué pierde? ¿Valía la pena actuar de ese modo? Mientras la sociedad sigas sin hacerse este tipo de preguntas, los asesinatos seguirán. Lo mismo pasa con el que roba. ¿Roba pan para alimentar a su familia? De ser así, habrá que sentar en el banquillo de los acusados al gobierno que no facilita a su población la oportunidad para el sustento…

Lo preocupante de verdad es cuando quien roba, ya tiene todo, y sin embargo, quiere más. Las cárceles están llenas del que roba el pan para resolver el hambre de su familia. El ladrón de guante blanco que le estafa los ahorros a la anciana, sigue libre para cometer más fechorías. Los que tienen dinero y contactos en las altas esferas, disponen de un trato especial en los tribunales. ¿Es justo?

Muchas leyes son injustas e inmorales. Empieza la agresión al ser humano en el mostrador y la ventanilla, cuando el dependiente o el funcionario afirman: lo siento, pero son las normas, y, aún sabiendo que es la acción es inapropiado, defienden su puesto ante el cliente o el ciudadano al que desprecian como ser humano. Falla el sistema. Ambos, los dos, se enfrentan por una serie de reglas que a menudo van en contra del propio criterio particular y el sentir íntimo.

La mayor expresión del poder es tenerlo.. y no usarlo. Puedes tener una arma en un cajón de la mesita de noche, para defenderte de la posible agresión nocturna, pero nadie te obliga a disparar. Puedes ser un cargo público rodeado de opciones para obtener comisiones y sobornos y, sin embargo, se puede decir ¡no, gracias! Todos pueden elegir la virtud o la corrupción. El poder del libre albedrío faculta a cada ser humano. La negligencia es un acto voluntario. Apretar el gatillo es una posibilidad. La conversación que acerca posiciones, también lo es una posibilidad. Defenderse de una agresión ¡nunca es violencia! Es proteger la integridad física y espiritual. Pero agredir sin venir al caso.. es lo más vil y atroz.

Toda imposición no facilita la concordia social. El Sistema afirma: es LEY lo que está escrito y aprobado en el congreso de los diputados o el senado. Pero mucho de lo escrito es sumamente ambiguo e impreciso. La tergiversación de los conceptos inicia en la jerga jurídica, hasta el punto que existe un «lenguaje coloquial» muy común entre los ciudadanos y, otro distinto alrededor de las leyes y los tribunales. Por consiguiente, los seres humanos están indefensos ante la ficción jurídica. Abogados y fiscales y jueces, deben hacer cumplir las leyes escritas.. no lo que es justo por naturaleza y sentido común.

¿Qué lógica tiene la civilización moderna? Es justamente ante el desconcierto y la confusión que nos desorienta que decidimos propagar la innovación social que recicla nuestra sociedad. Hace falta revisar el sistema que rige la vida del mundo en la Tierra. Claro que es lógico que en hora punta en la ciudad, peatones y automóviles se muevan en función de los colores de los semáforos. Pero por qué de madrugada hay que respetar un semáforo en rojo si no hay nadie más en doscientos metros? Si arrancas y te mueves el policía te multará. Hace falta un examen para aprender a utilizar un paso de cebra. Pero jamás se enseña a los pequeños ciudadanos la introspección en los colegios. No se enseña cómo tomar buenas decisiones, a plantar semillas en la tierra, coser un botón o cocinar un plato de alimento. Se enseña álgebra, a memorizar cosas que se olvidan al día siguiente (porque no se comprenden). ¿Por qué te ponen una flor para que la copies en vez de que puedas dar tu versión de un flor en el dibujo? ¿Por qué hay que pintar sin salirse de la línea?

Las «razones» de la ley natural son justamente cuestiones que nunca hay que cuestionar, por ello resulta «natural».. porque jamás se precisa de una redacción o justificación escrita. No es obligado el entendimiento. Solamente es necesaria la interacción, el fluir y adaptarse como se adapta el agua a cada recipiente. La gravedad, por ejemplo, existe. Nos afecta aunque nunca lleguemos a comprenderla. El sol calienta. La noche y el día. La mar salada. Son leyes naturales que el ser humano nunca puede transgredir.

Necesitamos aire agua alimento y descanso ¡esto es ley natural! El ser humano es un individuo social. Un ser único que se relaciona con los demás para organizar y planificar la convivencia, aunando esfuerzos frente a los desafíos y la adversidad. Debería prohibirse ¡prohibir! Debería estimularse la ética y la virtud humana. Por ello debe existir el autodescubrimiento de parte del niño que entra en contacto con su singularidad. Aquí es donde nace la mayor falla: se fabrican autómatas para la obediencia a la autoridad oscura y mezquina.

¿Puede existir el bien común si las regulaciones provienen de unos gobiernos que actúan de espaldas al pueblo? ¿Puede haber bienestar general si se prioriza desde el gobierno a las corporaciones y los organismos internacionales? ¿Qué sentido tiene la Declaración Universal de los Derechos Humanos si los Estados la vulneran a diario?

El consenso es imprescindible. Se fundamenta en el diálogo, el debate rico y plural que no está presente en el sistema actual. Aceptar someterse y tolerar el abuso constante, es lo que viene sucediendo desde hace varias décadas. Por lo que llega el momento de preguntarse, ¿soy cómplice? Eres una víctima o te comportas como verdugo? ¿Actúas desde adentro o sueles reaccionar a la influencia externa? ¿Mantienes tu paz interior y escuchas la voz íntima que te revela tu necesidad? ¿Atiendes deseos y emociones o.. basas tu expresión desde el sentir particular? ¿Saboteas al sistema o colaboras con las injusticias?

El hombre y la mujer son seres dotados de dignidad, una dignidad que desaparece cuando aparece el derecho que viola los dones naturales del individuo. Somos portadores de tesoros internos, atributos que compartimos en la comunidad, sin embargo, esta cuestión es la que ha sido lastimada desde el sistema que anula el libre albedrío de los ciudadanos. Lo inherente de la propia esencia no encuentra la manera de desplegarse en la actualidad, de ahí que el acimut comunal sea el esquema que garantiza la vigencia de la ley natural para la expansión de los principios humanistas. El Estado debe actuar en función de una realidad, pero ¡no lo hace! Contrariamente a su misión, configura un orden que beneficia a unos pocos y perjudica a la mayoría creando ilusiones. A este daño deliberado e intencionado lo llama legalidad.

Los acuerdos deben armonizarse con lo eventos, de manera que los acontecimientos que se dan vienen determinados por la alegría de participar en ellos, sin embargo, hoy predomina la frustración y la resignación, tanto como la apatía y el miedo a desafiar a la autoridad. Las actividades no fluyen. Los ciudadanos son obligados a doblegarse y permanecer de rodillas. A comportarse como máquinas predecibles a las que se les incrustan datos y protocolos de actuación. En vez de facilitar el descubrimiento de la propia naturaleza humana, de las destrezas y habilidades que pueden encauzarse para el bien y la vocación de servicio.. se adultera a los ciudadanos. Modificando hábitos naturales por mecanismos artificiales y virtuales que los desconectan de sus almas. Así se marchita la excelencia humana.

El acimut comunal se enfoca en la evolución altruista. Acerca la verdad y el amor a sus habitantes. Establece la ética y la virtud humana en la administración local. La dinámica de la espiritualidad creativa de aplicación practica, se centra en la humanización de la autoridad. La política vanguardista destierra a la política «de la vieja guardia» que nos ha metido en este callejón. Encontramos la salida que en la solución a la represión, por consiguiente, la honestidad del valiente que acepta el desafío de su destino ¡se da con generosidad!

Nos responsabilizamos del devenir que co-creamos desde la sinergia y la simbiosis de las almas enamoradas de la vida a plenitud de facultades. Descartamos el acontecer que viene impuesto por decreto, sin argumentos, apoyado por las armas y las leyes que abusan de la narrativa oficial que configura una realidad inexacta, cuyo resultado es indecente, ruin y soez ¡inapropiado! Dado que viola los legítimos derechos fundamentales del ser humano. Así es que decidimos detectar las alianzas que se establecen desde la afinidad y la estrategia para obtener la sociedad que se mejora a sí misma sin la interrupción de un sistema que restringe lo mejor de los ciudadanos.

Atender desde la humildad los principios humanistas es «sumar a la sociedad».. entonces, ¿por qué no se practican en las estancias de poder? El camino hacia el mundo saludable y pacífico pasa inevitablemente por la confianza del ser humano ¡en su humanidad! Por el compromiso del individuo en la responsabilidad de sus decisiones. Por la comprensión de su naturaleza íntima, de las actitudes que derivan en la conducta que crea circunstancias y situaciones. Así es que se da el principio de la ley natural cuyas «pautas» son sencillas: consciencia de unidad, afecto y respeto y empatía ¡fraternidad! Cooperación. Ese aunar esfuerzos para la ayuda recíproca y el apoyo mutuo. Es el surgimiento del bienestar general que se convierte en alegría que se comparte ¡armonía convivencial!

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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