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SABER MÁS SOBRE EL JUICIO POPULAR SOBERANO

10 de mayo de 20220

El mundo.. ¡es injusto! Hay que aceptarlo. Quién espere justicia de los llamados tribunales «de justicia» se llevará una gran decepción. Aunque la hubiera, la supuesta justicia, llegaría tarde (después del daño ocasionado). Las nuevas tretas que perjudican deliberadamente a los demás, seguirían sin estar reguladas. Incluso.. ¡serán desconocidas por sus víctimas! Por lo tanto, serán desconocidos los actos criminales, igual que los malvados perpetradores. Así aumentan las víctimas que aún y con toda la razón del mundo, jamás obtienen la verdadera justicia. ¡Porque no existe! Nuestro mundo.. no es imparcial. Tampoco es equitativo. Hay que acostumbrarse a esta peculiaridad en la Tierra.

Más que esperar una compensación, luego de haber sido heridos, lo adecuado es prevenir. Hay que prever, anticiparse, para evitar el daño. Por lo que en algún punto, hay que olvidar los agravios pasados y centrarse en el ahora mismo, invirtiendo toda la energía en descartar nuevas agresiones y más violencia, para centrarse en resolver cómo evitar que nunca más vuelva a suceder. ¿Estamos de acuerdo con esto?

Hay demasiados procedimientos coercitivos que lastiman a la ciudadanía planetaria. Pero no todos los hombres y las mujeres del planeta lo ven con claridad, confundidos por el adoctrinamiento recibido desde temprana edad que premia la obediencia.

El juicio popular es el examen del asunto.. un acto legítimo ¡soberano! Se trata de analizar las causas reales, más que el móvil que concreta los intereses en el hecho acontecido. Ahondar en los motivos de los que parte el perjuicio que genera el conflicto. Revisando lo sucedido desde el inicio, sobre todo el ambiente que rodea al acto que se concreta en el daño y el agravio, justo antes de ser un hecho horrible. Comprendiendo como se gesta y ensucia a la sociedad, consiguiendo detectar donde estaban las señales de alarma y, por consiguiente, la negligencia.

En mi opinión existen dos categorías de seres humanos: los humildes y los pretenciosos. Los humildes mantienen esa condición de sumisión a la élite, mal llamados poderosos. Los pretenciosos, mantienen una autoridad abusiva, con el afán de aprovecharse de los demás, y, ante su debilidad, quieren controlarlos. Pretenden dominarlos, y, consiguen explotarlos. Para esclavizarlos, porque le han encontrado gusto a la humillación que proporciona sensación de superioridad. Pero nunca logran su triunfo porque sean poderosos. Logran cada una de sus metas, porque los planes que imponen y las directrices a las que obligan, están respaldadas por las armas. Armas en forma de instituciones y leyes y algoritmos.

La paradoja reside en que ambos seres humanos son poderosos, pero jamás en el sentido clásico del poder. Tanto el humilde, como el pretencioso, cuando consiguen abandonar al ego y el temperamento materialista. Si los dos dejan atrás la tercera dimensión, conectados a la vibración de sus almas. Es cuando pasan del círculo a la expansión del espiral, entonces liberan su energía y aprenden a vibrar. Descubren que no hay diferencia entre ambos y que los dos, humildes y pretenciosos, pueden convivir en armonía y vivir en permanente paz.

El obstáculo es la sabiduría. La piedra en el camino es la lección que se aprende o se niega y menosprecia. Relacionarse con el desafío que propone la vida, es la única lucha. La pelea está en nuestro interior, en la comprensión de la vida del mundo y nuestra relación con ella. Se trata de un combate amigable, porque en definitiva, es igual que una danza. Una conversación íntima desde nuestra esencia en la sinergia y la simbiosis ciudadana. Así surge la evolución altruista. Así es como se da la sociedad mejorada: desde la excelencia humana activada.

En tu caso, apreciado lector: ¿Avanzas o te empujan? ¿Te dejas empujar o tomas el control? ¿Te rebelas ante la injusticia o te sometes con una sonrisa obediente?

El juicio popular significa que esta actual combinación entre el poder ejecutivo y el poder legislativo y el poder judicial, los tres ejes para el complot del abuso de poder ¡se quiebran! Estamos proponiendo ratificar las leyes del gobierno central en cada territorio municipal. Señalamos la posibilidad de rechazarlas, dado que son propuestas de «contrato social» que deben ser conocidas y aceptadas por el interesado (la población). Queremos aprovechar los avances tecnológicos en favor del pueblo, para que a través de la democracia directa se realicen los referéndum básicos imprescindibles para garantizar la armonía convivencial, en vez del sometimiento constante a la regla globalista que impone una tiranía encubierta.

Tú, ¿te rebelas contra algo? ¿Para qué?…

El rebelde se rebela contra lo que no le gusta, sin embargo, el salvaje.. únicamente se enfoca en su necesidad. Se centra en su sentir y ¡actúa! Al margen de todo lo demás. Una vez ha logrado ese clic interno.. ¡se proyecta! Emerge y se expande para trascender en sociedad.

El «disidente del Sistema» disiente y se aleja, pero adopta la pasividad. El disidente que no activa su alma, es un disidente ¡controlado! Sigue atenazado por el Sistema. Porque nunca desarrolla su propio plan de acción que parte de su íntima convicción. Jamás despliega la vida del mundo que anhela por falta de confianza e intrepidez. Sin embargo, es posible que una responsabilidad audaz y sublime sea su realidad cotidiana, sobre todo si encuentra el espacio apropiado y las alianzas e interacciones adecuadas.

Esta clase de -disidencia- del hombre o la mujer que admite haber despertado, pero que poco o nada realizan para reflejar su palpitar, siguen dentro de la maquinaria que arrolla las almas humanas. En este caso sucede desde la pasividad, porque aunque empiezan a hablar de fe y esperanza y de imaginar y resistirse ante la opresión del sistema.. no activan su potencialidad. Su esencia genuina no se traduce a actos concretos. Han tomado consciencia y, a continuación, se cruzan de brazos. Sin embargo, el ciudadano divergente se sale por la tangente: escapa del laberinto de la ignorancia. Huye de las ilusiones del Sistema, superando la inanición para situarse «detrás del horizonte».. en esa zona señalada como prohibida, pero que es de fácil acceso. Es sencillo cruzar sus líneas rojas para re-inventarlo todo con el afán de mejorar. ¿Cómo lo consigue? Simplemente, lo consigue vibrando con la energía que es suya. Lo consigue desde su alma inmaculada que ninguna religión o gobierno te podrá arrebatar jamás.

En vez de mirar a los lados y quejarse, tendidos en la cama o el sofá frente a la pantalla plana.. basta con sentir el palpitar interno y emerger con la potencialidad que nos caracteriza. Trascender en la comunidad y expandir la visión particular, compartiéndola con aquellos seres humanos con quien se tiene afinidad. La vinculación es inmediata. Surge la sinergia, la simbiosis de las almas. Entonces se inicia ese aunar esfuerzos que conlleva la sociedad mejorada.

Un ciudadano, una familia, una comunidad, una ciudad entera.. todos mantienen el mismo impulso inicial: enfrentar cualquier tipo de agresión que pone en peligro la existencia humana ¡desde la vitalidad del alma! ¿Seguro sucede así en la época actual?

La decadencia de nuestra civilización es una realidad, cada vez más fea y desagradable y, de repente, está la opción de ponerse unas gafas virtuales y entrar en «otro mundo». Una forma de entretenimiento «para el escape» al más alto nivel. ¿Vivirá la población conectada al ciberespacio?

La autoridad del Sistema juega a ser Dios (igual que sucedió con lo genético). Ahora hay una realidad artificial que sustituye a la vida que se ha ensuciado y dificultado abruptamente, para empujar a las nuevas generaciones a vivir permanentemente enchufados a la tecnología. El Internet de las cosas y el transhumanismo están definiendo una civilización forzada ¡teledirigida! desde la dictadura digital. ¿Es justo que podamos negarnos a colaborar? ¿Puede el ciudadano común escapar de la tiranía de los algoritmos?

¿Cómo evitamos la adicción de los niños y los adolescentes?…

El Metaverso.. ¡mata la poesía de la vida a plenitud de facultades!

El libre albedrío es la clave, pero.. ¿saben los pequeños ciudadanos lo que significa libre albedrío?

Los «malos» tratan de manipular. Tratan de engañar. Mienten descaradamente, pero la última palabra la tiene la conducta ciudadana, la elección del individuo. El impulso innato de cada ser humano o.. la robotización del ciudadano-computadora adoctrinado por la ingeniería social para ser predecible y automático.. suscrito al código QR como IP de la Inteligencia Artificial.

El principio trascendente, pasa por la espontaneidad y la intuición, desde la percepción natural que descarta lo mecánico y los procesos programados a base de protocolos que burocratizan el sentir. La intromisión, en vez de la introspección. Ahí está el punto de inflexión. Las creencias nunca son puras. Están siendo instauradas, sin embargo, las convicciones, parten de la comprensión íntima del ser. Del estar.. eligiendo ser nuestra completa totalidad. Para que las potencialidades humanas vuelvan a estar presentes en la actividad cotidiana, hacen falta las escuelas alternativas y la asamblea ciudadana, además del juicio popular que supervisa la evolución altruista para el mundo saludable y pacífico y solidario.

La justicia emana de los principios humanistas. Las leyes no siempre son justas. La mayoría de las veces sólo castigan, en vez de atender las causas e investigar las soluciones para evitar que se cometan nuevamente los errores y las fallas. Este es precisamente el punto de origen del acimut comunal.

El juicio popular es el examen y la revisión de lo sucedido. Se trata de analizar las causas reales, los motivos de los que parte el agravio y el conflicto. Significa que esa unidad del ejecutivo y el legislativo y el judicial.. los tres ejes para el complot del abuso de poder ¡se quiebran! Las escuelas alternativas de la agenda ciudadana municipal transformadora, lo consiguen.

EXTRACTO DE LA CONFERENCIA «La irrevocable soberanía natural del ser humano».

Con esta frase bastaría: SEGUIR LOS DICTADOS DEL PROPIO JUICIO ES LEY NATURAL. Dicho esto, podríamos relajarnos y conversar de cualquier otra cosa que prefieran. Sin embargo, acepto la invitación para alzar la voz y que las palabras sean elocuentes para las almas exigentes. Vamos allá, apreciado amigos y amigas, compañeros del camino, camaradas.. hermanos.. ¡seres humanos!

Las regulaciones favorecen la organización y la fluidez de las actividades, pero cuando afectan la armonía entre hermanos y obligan a comportamientos inapropiados que se alejan del íntimo sentir.. algo grave está sucediendo.

Las leyes que se imponen ¡obligan! Por consiguiente, invaden el libre albedrío del ser humano. Cuando la norma o el mandato es de obligado cumplimiento y, en caso contrario, existe la multa, incluso la persecución o la prisión, entonces es imposible hablar de libertad y dignidad. Se trata de coacción e intimidación. Miedo al castigo.

Cuando en la hora punta en medio del tráfico de una gran ciudad, se respetan los semáforos, esto indica un elevado civismo natural. Sin embargo, cuando en la madrugada profunda y silenciosa permaneces con el automóvil detenido frente al semáforo en rojo.. sin que nadie más esté presente.. este detalle muestra la ciega obediencia que puede ser a menudo ¡muy absurda!

En la naturaleza no hay reglamentos. Tampoco hay una autoridad que determina. Existen los líderes que son reconocidos y aceptados por la manada que confía en su buen juicio.

Entre los seres humanos también hay liderazgos. Se reconoce el talento del artista o las destrezas del deportista o la habilidad del mago y el payaso. Sin embargo, antaño se creó una estructura artificial que ha tomado el control de todos los líderes humanos a los que somete bajo la ley que presiona. El poder en la sombra que organiza los procedimientos, concede los permisos a quienes cumplen los requisitos. Así disponen de los privilegios, únicamente quienes arrinconan su palpitar íntimo en favor del sistema.

El escudo de una élite que domina a la población se llama: autoridad. El arma que daña a la ciudadanía planetaria es la imposición sin diálogo ni debate. Leyes que nacen de la legislación del gobierno, pero política pura significa el arte de hacer posible aquello que es necesario, y, en nuestra época, no hay arte en la gestión pública. Tampoco está presente el liderazgo de la excelencia humana.. ¡las instituciones carecen de alma! Sensibilidad y compasión son signos muy raros. Se perjudica desde la ficción jurídica que lo enreda todo con lenguaje técnico y burocracia y protocolos, pero sobre con presencia policial. Espías desde los algoritmos de la inteligencia artificial.

Aparece una autoridad capaz de abusar de su poder. Un poder que aumenta por temor a ser a ser sancionado o expulsado del grupo. Desaparece la ética y la virtud, que no logran mantener la presencia en la acción e interacción de las relaciones sociales. Los dones naturales comunes, así como los talentos particulares espectaculares ¡de descartan! Se abandona el amor y la verdad, traicionando la esencia genuina del ser humano.

Las normas deberían ser orientaciones. Los reglamentos deberían ser simples sugerencias que cumplir o no cumplir, según el propio criterio particular de cada ser humano. La presión de una autoridad incoherente, limita las expresiones del amor y la permanencia de la verdad en sociedad. Se restringe el afecto y el respeto por los demás, en favor de la codicia y la vanidad. La mentira surge como norma. La demencia colectiva se acentúa. El comportamiento esquizofrénico se hace rutina.. pero ahí está el entretenimiento que anestesia y el medicamento que adoctrina.

Cuando los dictados del propio juicio particular están suscritos a la ley natural, resulta que la soberanía individual, los principios humanistas y la innovación social, surgen magistralmente. Aparece la evolución altruista que desemboca en el mundo saludable y pacífico. Sin embargo, si los hombres y las mujeres del mundo permiten que siga avanzando el globalismo totalitario y la dictadura digital, entonces, es que voluntariamente se someten al control y la manipulación. A la explotación que esclaviza a nuestra especie.

Por ello surge el acimut comunal en el territorio fértil que es la ley natural: la vibración del alma humana.. aplicada desde la responsabilidad.

Me encantaría que de todo lo comentado durante esta agradable tertulia, únicamente una frase se llevaran a casa.. para desgranarla en miles de pedacitos chiquitos: SEGUIR LOS DICTADOS DEL PROPIO JUICIO ES LEY NATURAL.

Particularmente, no necesito que nadie me diga lo que está bien y lo que está mal. En mi intimidad lo reconozco. Desde mi alma bondadosa lo practico.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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