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Objetivos de desarrollo sostenible, con o sin derechos humanos…

9 de agosto de 20220

Es curioso que ambos documentos, la Agenda 20-30 y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a todas luces parecen ser incompatibles.

Seguramente la Declaración Universal de los Derechos Humanos marcó un hito en la historia de antaño, pero no como se imagina la mayoría de la gente. Elaborada por representantes de todas las partes del planeta, aseguran, con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, el documento fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (París 1948) como un ideal común para todos los pueblos y las naciones del mundo. Por primera vez, se establecían por escrito los derechos humanos que, a lo largo de más de setenta años, han sido violados por los mismos países que lo suscribieron. ¡Hipocresía! Debe respetarse la vida, sin embargo, ¿cuántas guerras «legales» se han proclamado? ¿Tiene sentido que sea legal matar a otro ser vivo? ¿Es lógico que los países asesinen a sus mismos soldados?  

A pesar de haberse traducido a más de 500 idiomas, ¿se ha leído el texto? ¿Se ha entendido el subtexto? ¿Se han visto las trampas escondidas? ¿Por qué sigue vigente todavía? ¿Cómo se compagina con los 17 objetivos de la agenda 20-30?

Se ha publicitado, promovido, promocionado, pero la declaración universal, ¿ha inspira la bondad de los altos cargos de poder? ¿Los gobiernos la tienen en cuenta cuando legislan en sus países?

Se recita de memoria en las escuelas, mucho se habla de ella, pero, ¿qué instituciones y corporaciones la practican realmente? Pues si no le prestan respeto y valor, será que la menosprecian y la niegan, por lo tanto, ¿para qué continuar con la pantomima? Si no sirve para acercar a los países «unidos» entonces, las reuniones que se celebran son una auténtica farsa, ¿sí?

El acimut comunal señala que ningún organismo internacional gubernamental respeta la dignidad y el libre albedrío de los seres humanos ¡ninguno! Cierto que se habla mucho de la libertad y de la justicia, sin embargo, en los tribunales se aplican leyes injustas que vulneran los dones naturales de los individuos. Hay injusticia social, ¿quién puede negarlo? ¿Dónde está la paz mundial? 

La «familia humana» de la que habla la ONU no sincroniza con las acciones que promueve y ensalza, ¿tiene sentido que un organismo de paz disponga de un ejercito armado? ¿Cuántos escándalos han protagonizado los cascos azules?  

Con la excusa de los «derechos humanos» se han dado actos de barbarie ultrajante ante poblaciones enteras, por ejemplo, se abandonó a la población indefensa en Ruanda para que continuara el  genocidio. Pero la consciencia de la ciudadanía planetaria está distraída, entretenida, se mueve somnolienta y cada vez con mayor dificultad por tanta anestesia oficialista. La aspiración más elevada del hombre y la mujer de la Tierra, debería ser su humanidad, la expresión de su humanidad, la humanidad manifestada a diario. El advenimiento de un mundo mejorado es la premisa del acimut comunal. Reclamamos la posibilidad de ser enteramente humanos en la sociedad, libres de la agresión autoritaria arbitraria.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos habla de disfrutar de la libertad de palabra y de la libertad de creencias, sin embargo, ¿se logra expresar lo que se siente? ¿Qué sienten en su intimidad los seres humanos? La mayoría son desconocidos de sí mismos. La programación sistemática se ha encargado por décadas de que así sea, por consiguiente, hay un error de planteamiento cuando la organización no corrige a los gobiernos que la conforman. Al final, resulta que todo son apariencias y engaños. Es tiempo de decir ¡basta!

Tomando el siguiente párrafo: «Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión. Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones. Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad».

De mi parte asumo la responsabilidad del siguiente texto:

Ustedes que nacieron para liderar la paz en el mundo, me han demostrado que es urgente y necesario responder a la actual situación. Me obligan a rebelarme para evitar ser pisoteado. Porque hoy existe una tiranía más que evidente, y, la revolución es inevitable. Entre ustedes (las naciones) ni siquiera han sido capaces de llegar a entendimientos en un tema que atañe a todos por igual (el asunto del calentamiento), que ha sido postergado por décadas. Las relaciones diplomáticas internacionales han sido inútiles. También por décadas se ha mantenido la marginación salarial para las mujeres, por citar asuntos simples de comprobar, demostrando la flojera de su proclama y la falsedad de la igualdad.    

Comprendo que al final, la tan aclamada Declaración Universal de los Derechos Humanos era sólo un ideal de referencia. Un bonito ideal que dijeron, era común, y por el que todos los pueblos y las naciones debían esforzarse, pero a los hechos históricos me remito para evidenciar el absoluto y total fracaso del propósito, por lo que hablar de los 17 objetivos de su agenda .. ¡me parece una colosal aberración! Sobre todo, porque en mi capacidad de entender el vocablo «objetivo» determino que lo redactado, en nada se asemeja a un plan concreto de acción. Obedece a la palabrería ambigua que puede re-interpretarse según convenga.

En conclusión, más que una rebelión o revolución, aquí estamos por la evolución altruista. Creatividad en vez de violencia y sangre. Dones, en vez de derechos. Ley natural, en vez de constituciones. Localítica, en vez de globalismo. Democracia directa, en vez de dictadura digital. 

Tanto los individuos soberanos como la administración local  gestionada por los habitantes del lugar, sabremos inspirarnos mutuamente para promover los principios humanistas que son simples claros y fáciles de comprender, y de sencilla aplicación cuando hay voluntad y compromiso para hacerlo. Los principios humanistas funcionan con mayores ventajas, en comparación con todas las leyes aprobadas y el derecho internacional.

Con una sonrisa afectuosa,  mientras guiño el ojo.. firmo este artículo.

Alexandro (aldo) d’Abadal i Lienas.

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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