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Testimonio vital colectivo

12 de agosto de 20220

La independencia de cada grupo territorial proporciona una dinámica ágil y flexible, fácil de adaptarse a cada país y población de manera rápida y efectiva. Animamos a los ciudadanos a tomar el control de su destino utilizando la plantilla del acimut – Aldo (coordinador).

Es difícil para el ciudadano despierto no advertir el estruendo silencioso de los cañones. Hoy no se necesitan las balas silbando a escasos centímetros de los oídos. La guerra y las armas son mucho más sutiles. Las explosiones suceden en el ciberespacio y, la sangre se derrama de otra manera: con la aniquilación de la vibración humana de los hombres y las mujeres que pierden su dignidad y libre albedrío, a cambio de promesas que son engaños y mentiras. Esta es la muerte en vida de la que debemos escapar mientras tengamos el aliento. Causa mayor dolor que un fallecimiento repentino, porque condena a nuestros descendientes a la catástrofe que engorda con cada día que pasa.

Ratas despavoridas, timadores aplaudidos, chiflados por doquier, sonámbulos automatizados, y, apenas un puñado de seres humanos conscientes de la realidad. Pero ha llegado el momento crucial para dar un firme golpe de timón que consigue variar el rumbo del destino de nuestra civilización. Es el alma individual la que muestra el sendero invisible que se hace visible (para cada uno), tanto como para el conjunto de la especie humana. Estamos a punto de dar un salto en el vacío. Que la energía vibre en sociedad, depende de que alcemos vuelo o de que irremediablemente.. quedemos empotrados contra el suelo.

La mayoría de la población permanece muda, pero nunca por falta de argumentos o convicción. La inmovilidad es por el miedo que ha sido inyectado en las venas desde la doctrina de la autoridad. Sin embargo, si los ciudadanos logran escuchar la voz de su intimidad, la vehemencia de sus palabras serán actos que como huracanes procederán a transformar la civilización que hoy apunta a la obligación de protocolos y regulaciones que atentan contra el amor y la verdad. Se precisa pasión, convicción, compromiso, pero jamás serán necesarias la oratoria o las capacidades atléticas y las maestrías académicas. Basta con la comprensión de la responsabilidad individual.

Todos los habitantes reunidos en un territorio tienen derecho a declarar el lugar como «estado autónomo». Los seres humanos estamos absueltos de cualquier lealtad a un poder que daña deliberadamente y sin compasión. Las relaciones entre los seres humanos y las instituciones (que no respetan el alma del ciudadano), deben ser disueltas inmediatamente. ¿Secundas la moción?

Liberar el sentir particular de la opresión ejercida por los artificios de la ficción jurídica, es fundamental para entender la Ley Natural. Entonces, asumir la responsabilidad del autogobierno y la estructura de un esquema de administración local que atienda directamente a sus habitantes, en vez de los designios de un gobierno central que actúa a espaldas de los hombres y las mujeres del planeta, en favor de los organismos internacionales y los foros exclusivos, además de las corporaciones supra-nacionales.. ¿se trata de una oportunidad?

El gobierno que se impone «por la fuerza» a los ciudadanos, pierde legitimidad ante el pueblo. Si el poder aplasta la voluntad popular, carece de vigencia en la Tierra. ¿Estamos de acuerdo?

No hay mayor potencia que el vigor del alma, y, cuando el alma está siendo sustituida por las armas y las leyes y los algoritmos, se intensifican las amenazas. Ha llegado ese instante magnífico que de reconocerse, transforma la realidad. ¡Sí!

Aquí está el momento de la emancipación (por la constante agresión). Es saludable evitar someterse y permanecer de rodillas. Es pacífico el impedir la colaboración con aquellos instrumentos que perjudican a los seres humanos. No se trata de derribar al Sistema. Se trata de acondicionarlo, reciclarlo, renovarlo.. ¡reformarlo! Se trata de enmendar los errores y corregir las enormes fallas que han traicionado la democracia y corrompido la finalidad de la política.

La  opción de seguir sin hacer nada concreto para resolver el destino al que nos dirigimos ¡es un suicido! Como también lo es un suicidio hablar de rebelión armada para destruir al sistema actual. Una revolución que apuesta por la violencia significa repetir las feas acciones del pasado. Sin embargo, mencionar la evolución altruista, resulta un signo muy acertado. El aunar esfuerzos para encontrar la armonía convivencial, equivale a la mejor salida de esta encrucijada.

Cuando se atiende la bondad del alma y se practican los principios humanistas, es imposible quedarse aturdido y desvalido. Las circunstancias nunca superan al ser humano que actúa desde la voluntad consciente. ¿Esperar a que pase la tormenta?… ¡Pasividad!

Demasiadas personas permanecen de brazos cruzados, demasiados mandos intermedios siguen dudando, demasiados disidentes se quedan en la proclama en vez de entrar en acción. Se sigue mirando hacia otro lado, con excusas absurdas y vanas justificaciones.. ¡los chubascos aumentan! Si esperamos a que el cielo esté despejado para intentar salir de la cueva, del laberinto, del influjo de las ilusiones del sistema, entonces descubriremos que el holograma de falsedad y fraude se ha convertido en un gigantesco metaverso del que nunca nos podremos librar porque te alcanzan las hondas electromagnéticas en cualquier rincón del planeta. La posición estratégica parte de la soberanía individual. Del uso de los atributos que nos caracterizan y de las afinidades enfocadas en la visión conjunta de la armonía convivencial.

Hay una evidencia que puede rastrearse desde el final de la segunda guerra mundial. Quienes ostentan el poder, cuando se trata de elegir entre la acción favorable y positiva o la acción que desatiende a la ciudadanía y lastima a los seres humanos, siempre se decanta hacia el egoísmo de servir a las élites para que la codicia aumente exponencialmente. La sensibilidad no está presente en sus decisiones.

Las instancias de gobierno han evitado el debate, han despreciado la voz popular, ignorando sus proclamas e inquietudes. Las necesidades básicas de los hombres y las mujeres quedan en un segundo plano, y, a quienes alzan su reclamos y argumentan sus ideas, son señalados como herejes contestatarios e insolidarios, inconformistas que pretenden destruir los cimientos de la civilización, cuando es la misma estructura de la civilización de nuestros días la que está destruyendo la posibilidad de la vida plena en la Tierra.

Declarar la independencia es resaltar el hecho de que ya existe tácitamente la autonomía vital. Declarar la emancipación no significa convertirse en rival del gobierno central o enemigo de la corona. Es irrefutable el dato de que los seres humanos disponemos de dones inalienables, como lo son la vida y la consciencia y la voluntad. Pero esta voluntad que es el libre albedrío, se ha visto tergiversada hasta el punto de hablar del «derecho a la libertad». Lo cual implica un ficción jurídica, dado que por ley natural los seres humanos somos todos libres. De no ser así, no habría dignidad ninguna. Únicamente habría esclavitud.

Es el alma de cada ser humano quien debe proclamar la independencia y, a continuación, hacerse cargo del destino de su existencia. Será en la comprensión de sus habilidades y destrezas que cada hombre y mujer pondrá a disposición de la comunidad sus mayores tesoros para aunar esfuerzos en la vibración colectiva. En el establecimiento de normas y reglas que surgen del consenso unánime de aquellos habitantes que desempeñan sus actividades en un territorio concreto. Hay que centrarse en la ¡localítica! Es la distorsión de lo global, tanto como el mundo virtual y el ciberespacio, lo que está matando a nuestra especie.

Una directriz que no es compartida o que no parte del sentir popular es una agresión, equivale a una invasión y, para que esto no suceda es que ha nacido el esquema del acimut comunal que propone Escuelas Alternativas Solidarias, Asambleas Ciudadanas Libertarias y el Juicio Popular Soberano. Todo en un sencillo engranaje que logra mantener los vínculos con el antiguo sistema, pero recuperando la dignidad y el libre albedrío de los seres humanos desde la administración local.

Hay una diferencia abismal entre seguir como súbditos y optar por ser libres de verdad. Mediante la unión, las alianzas a partir de las afinidades con los demás, cooperando en la sinergia creativa. Arrinconando la propaganda que manipula y programa configurando ciudadanos autómatas que actúan con el piloto automático de la legalidad. En realidad, el sistema no reconoce a los ciudadanos como seres humanos, porque los mismos seres humanos descartan la posibilidad de desplegar públicamente su humanidad. Mientras hombres y mujeres se identifiquen con el número del documento plástico o el código QR de la Inteligencia Artificial, quienes marcarán la melodía y el ritmo, seguirán siendo el globalismo totalitario y la dictadura digital.

Mandamos hoy un claro mensaje diáfano a quienes imponen el poder por la fuerza. Levantamos nuestros ánimos encendidos en las urnas, para que el clamor popular se exhiba ante el sistema a través de sus mismos cauces, respetando la constitución y la declaración universal de los derechos humanos. Transformar el mundo da comienzo desde la transgresión de la rutina de lo tradicional, para darle valor y sentido a la la vida a plenitud de facultades desde el acimut comunal. En España.. año de elecciones municipales. El sufragio en la primavera 2023.

Recuperar el sentido común es el primer paso. Unión y reunión de las sensibilidades, desde la franqueza la valentía y la sensatez formal. La reconciliación con las élites del poder no será posible. Pero la conciliación con uno mismo ¡sí! Jamás nos peleamos con nuestra alma, tan sólo nos fuimos alejando de ella hasta arrinconarla (despreciándola). Pero regresar a la esencia genuina de nuestro ser, pone el cuenta quilómetros a cero. Frente a nosotros está la página en blanco que podemos escribir. Seamos pues artistas protagonistas del devenir, en vez de aceptar sin rechistar un acontecer que diezma la humanidad de nuestra especie.

Ha llegado ese punto en que estamos frente al acantilado, y, debemos mirarnos al espejo para ser exigentes con nosotros mismos. Traspasando al otro lado, para advertirnos completamente desnudos, puros e inocentes. Jamás hubo mayor parlamento, congreso o senado, que el encuentro íntimo del ciudadano con su espíritu vital. Los dictados del propio juicio es lo natural. La sincronización con ese innato vibrar que sutilmente puede estar presente en la sociedad. Desde la honestidad y el coraje ¡expresándonos con responsabilidad! para emerger y trascender en sociedad.

Dejemos de fingir. Nadie va a resolver nada, si cada uno no lo hace por sí mismo. Si esperamos a que las soluciones vengan desde el exterior, nunca serán beneficiosas para nosotros. Por supuesto, serán ventajas para otros, aunque estén muy bien disfrazadas y ocultas, bajo las apariencias que hechizan. Hay quienes no hacen nada esperando ser recompensados. Hay quienes dificultan el proceso porque obtendrán sus cuotas de poder en la nueva normalidad futura. Pero, ¿por qué no dejamos juntos la huella en la posteridad? Cuál será tu legado, ¿te lo has preguntado?

No es lo mismo una colonia que un estado. No es lo mismo un municipio, que una comunidad naranja. No es lo mismo un comité popular que un partido político que sólo contabiliza votos de colores para confeccionar el arco iris, mientras la disciplina del voto de la formación obedece a la directriz del líder (títere de los poderes fácticos en la sombra). Un líder existe porque tiene un seguidor y luego otro y otro y otro. Pero los líderes naturales no necesitamos adeptos o partidarios. Nos unimos en igualdad de condiciones, y, en igualdad de oportunidad, para que la reunión quede enriquecida por el diálogo plural que consigue la mejor decisión.

Todo territorio debe tener su declaración de principios, una especie de mini-constitución que dota a los habitantes de significación y finalidad en el engranaje que organiza el tiempo y el espacio. Las circunstancias exigen un cambio de costumbres, nuevos hábitos más acordes al sentido de la vida y la plenitud del ser humano. El sistema actual que gobierna a los países y las personas ha librado una cruel batalla contra el espíritu humano. Una batalla que amenaza con extinguir sus mejores rasgos. Existe una perversa explotación difuminada, pero muy bien orquestada y disimulada, cuya siniestra acción encubierta actúa de espaldas al pueblo. El conjunto de seres humanos a los que se nos margina descarada y mezquinamente.

La magnitud de la situación debería enorgullecernos, en vez de hacer temblar o titubear a nadie. La solución a décadas de opresión e injusticia social se rectifican con la proliferación del acimut comunal. Se trata de ¡complicidad! Seamos cómplices del sistema que hipnotiza y embrutece.. o seamos cómplices de la Era de la Humanidad.

De nuestra parte, sugerimos apartarnos del derrumbe. Dejemos de caminar entre ruinas y escombros. Organicémonos con una acción directa trepidante de innovación social. ¡Basta de ultrajes! Ahora viene toda la furia del alma agitada, activada, desde el amor y la verdad que exhiben la dignidad y libertad de los seres humanos.

¿A qué precio se paga el nuevo orden mundial? ¿Qué ganamos y qué perdemos? Cuestionémonos. Reflexionemos, tranquilamente, pero en profundidad. Al apostar por la ley natural, en vez de la ficción de lo legal, ¿nos acercamos a Dios? Cambiar el yugo del poder actual por el poder del alma ciudadana, ¿es una posibilidad real?

Los seres humanos estamos protegidos por los gobiernos del país, ¿seguro? Nos protegen sus leyes, nos defienden los policías y los ejércitos… el ciudadano no es un barquito de papel que se moja y se deshace en las aguas podridas. El ciudadano divergente que se sale por la tangente es como la flor de loto capaz de crecer entre la suciedad. Igual que el bambú, flexible y resistente, el acimut comunal habita las almas ciudadanas y, de repente, crecerá después de haber permanecido en estado latente, desplegando dones y talentos en la comunidad.

Las medidas de la dinámica de la espiritualidad creativa de aplicación práctica, afectarán favorablemente las vidas de las nuevas generaciones. En uno u otro sentido, ya sea mantener el actual proceso de destrucción de «lo humano» en una estructura artificial. O discrepando y haciendo honor a la causa noble, el mundo que conocíamos ¡ya no estará! Ahora construimos una alternativa que pasa por la herramienta que ejecuta cada ser humano, desmarcados del enchufarse a la maquinara que arrolla las almas de los ciudadanos convertidos en IP. Que nadie diga mañana: «Yo no lo sabía».

Para conseguirlo, para optar a la existencia pacífica y solidaria, basta con encender el flujo de ideas y fluir con el sentir particular. No se trata de enfrentamientos físicos y acalorados insultos y golpes. No hay que quebrar ningún escaparate. Tampoco empujar a ningún contrincante. Basta con sumar, en vez de restar. Comparte lo mejor que hay en ti.

Somos muchos más de lo que nos han contado. Aprendamos a confiar en los demás, pero sobre todo, a confiar en nosotros mismos. Fieles a nuestra convicción interna. Leales a la voz del alma que canta poesía.

Apostemos por «el imperio de los seres humanos».. nación global energys. Nunca más el millón de leyes aprobadas para coaccionar con procedimientos coercitivos que sólo buscan silenciar a los hombres y las mujeres, sometidos por las instituciones que los aplastan como hormigas. Volver a lo simple y sencillo y fácil de gestionar. Estamos en disposición de elegir la manera de hacer las cosas, en el lugar que habitamos, sin imposiciones. Sin ninguna clase de restricción. Tenemos que sentirnos entusiasmados ante el desafío. Porque se trata de alcanzar la excelencia humana en la organización del mundo, desde la ética y la virtud que causan bienestar común.

Nunca fue cierto que «el fin justifica los medios». Los medios que se utilizan, siempre determinan la calidad del fin. El resultado será más gratificante y asombroso, si las maravillas y todas las peculiaridades individuales están presentes en la ecuación.

No hay vuelta atrás. Saltamos al abismo, voluntariamente.. o seremos empujados violentamente para quedar con nuestro rostro empotrado contra el suelo. Sin embargo, es desde esta voluntad consciente de dar el salto mortal que descubrimos que tenemos alas inmensas. Alas para volar alto, hacia el paraíso del mundo saludable y extraordinario. Cada hombre y mujer aparentemente común y ordinario, somos capaces de los eventos más extraordinarios.

Nos jugamos el futuro en el ahora mismo. Mientras vivamos, podemos hacerlo a plenitud, y también, atrapados en la telaraña para ser devorados lenta, pero inexorablemente. Dejemos que la fortaleza interior sea quien nos guie. Que nos mueva la vibración del alma que sustituye al intelecto, la mente, los pensamientos amaestrados, así como las ideas gravemente intoxicadas y las emociones pervertidas desde la ingeniería social y la programación de la educación obligatoria.

El acuerdo está en el convenio natural, más que en el contrato social que ha demostrado ser ilegal. Más que las creencias tradicionales, se trata de convicciones naturales expuestas en un clima de alegría y libertad. El afecto y el respeto permiten la empatía, que deriva en fraternidad colectiva y armonía convivencial.

Los territorios de cada región y país del plantea que adoptan este método, logran una táctica de coordinación que resulta la mayor fortaleza de un movimiento de innovación social vista hasta la fecha. Pioneros en la recuperación de los principios humanistas, así como la virtud y la ética en la gestión pública – Aldo (coordinador).

Las comunidades naranja somos grupos de población cuyo propósito es legitimar nuestros dones naturales y los talentos particulares de cada miembro, frente a cualquier institución o mecanismo digital. Comunicamos a los organismos internacionales, a las entidades financieras globales y las corporaciones-estado, que hemos detectado un abuso de poder sistemático que denominamos dictocracia. Hemos identificado el laberinto de la ignorancia, así como las ilusiones del sistema que rigen la vida del mundo en la Tierra, y, disconformes, exaltamos la consciencia y la vibración del alma humana a través del acimut comunal.

Disponemos de la oportunidad de encontrar el modo jurídico y político para protegernos desde la administración local que supervisa el territorio que habitamos. Defendemos nuestra integridad física y espiritual, negándonos a ser cómplices del rumbo que han tomado los acontecimientos que ordenan unas pocas élites sin nuestro consentimiento.

Descartamos los procedimientos artificiales, las ficciones del organigrama institucional, la vida virtual del ciberespacio. Reclamamos el estado natural, acorde a los principios humanistas, sincronizando la ética con la virtud humana. Somos energía con la opción de vibrar, y, la energía ¡no tiene dueño! Cada uno la expande, en lo que deviene una existencia a plenitud de facultades.. o la retiene y la arrincona hasta silenciarla, para obtener la vida miserable marcada por la dictocracia. Nos conectamos al sentir del palpitar genuino, nunca a la autoridad que impone por la fuerza la obediencia obligada.

Hemos dado forma a nuestra respuesta ante los eventos históricos de nuestra época. Compartimos la solución definitiva para ¡salvarnos! La alternativa del acimut comunal es la herramienta perfecta para el empoderamiento ciudadano. Dado que no admitimos imposiciones de normas y reglas en las que no hemos participado ¡tomamos el control de nuestro destino! Así nos desmarcamos de la mentira y el fraude, el engaño y la hipocresía. El complot contra el ser humano .. queda sin efecto alguno. 

Toda comunidad naranja es la antesala del acimut comunal y consta de los siguientes ejes de organización para su funcionamiento: Escuelas Alternativas Solidarias, Asambleas Ciudadanas Libertarias, Juicios Populares Soberanos, y, el ACIMUT como la correa de transmisión que legitima la armonía convivencial en el territorio, asegurando que se cumplen las necesidades de la población en las instituciones del sistema que rige las cosas del mundo.

Somos células autónomas que no guardan una organización vertical o jerárquica. Desde la independencia y el desmarcarnos de la uniformidad, logramos una serie de procedimientos ágiles y flexibles para la dignidad de los seres humanos. Una autonomía del lugar que se pronuncia a través del libre albedrío individual que se expande en la administración local.

La unión y reunión de las comunidades naranja alrededor del ACIMUT sirve para aunar esfuerzos en la defensa de la soberanía individual, protegiéndonos con el «paraguas jurídico» que se establece en el ayuntamiento municipal con la política vanguardista como estandarte que proporciona el resultado de la humanización de la autoridad. La democracia pura como diálogo para el consenso y la unanimidad.. es una amorosa verdad en  el acimut comunal. 

La autonomía de cada grupo operativo proporciona una dinámica efectiva para emprender iniciativas de manera que los intereses propios del lugar, se traducen a dignidad y libertad, además del diálogo idóneo para la participación ciudadana, en vez de la prisión de los estatutos habituales de cualquier formación política – Aldo (coordinador).

by Aldo

Fundador del acimut comunal. Coordinador de la agenda ciudadana municipal transformadora. Interlocutor para la divulgación de los principios humanistas y la ley natural. Armonía con la innovación social que garantiza la dignidad y libertad de los ciudadanos, así como la ética y la virtud suscrita en la gestión pública desde la administración local del territorio.

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